El Departamento de Asuntos Internos (DAO) del Ministerio del Interior, responsable de velar por la disciplina y la integridad de los cuerpos policiales, se encuentra bajo un escrutinio sin precedentes tras las denuncias sobre el comportamiento del mando Fernando Marlaska. Mandos y agentes han señalado que su actitud hacia las mujeres del Cuerpo era “inapropiada y conocida”, generando un clima de incomodidad y tensión que amenaza la confianza en la institución.

“Un clamor en los pasillos”

Según fuentes internas, los comportamientos inapropiados de Marlaska no eran aislados. Testimonios recogidos por diversos medios señalan que “a Jota le costaba subirse la bragueta”, aludiendo a actitudes de carácter sexualmente sugestivo y reiteradas frente a compañeras y subordinadas.

“Era un comportamiento que se veía venir y que la mayoría del personal conocía, aunque pocos se sentían con libertad para denunciarlo”, explica un mando que prefirió mantenerse en el anonimato. Los expertos en derecho laboral coinciden en que la dificultad de denunciar conductas de superiores jerárquicos perpetúa un clima de impunidad dentro de la organización.

María García, abogada especializada en derecho laboral y de igualdad, subraya: “Cuando el acoso proviene de un mando, las víctimas enfrentan barreras significativas para presentar quejas formales, lo que aumenta la gravedad del problema institucionalmente”.

Una cultura institucional cuestionada

El DAO, cuya misión es supervisar y sancionar irregularidades en la Policía, se enfrenta ahora a un dilema: ¿qué sucede cuando quienes deben mantener la disciplina vulneran los estándares que promueven? Varios agentes han indicado que la actitud de Marlaska era “un clamor” dentro del cuerpo, aunque la jerarquía y la presión institucional dificultaban las denuncias.

Estudios sobre organizaciones jerárquicas destacan que la concentración de poder en pocas manos, junto con la falta de canales confidenciales efectivos, genera un entorno donde la conducta inapropiada se normaliza. “No hablamos solo de una acción aislada, sino de una cultura que permite que estas conductas persistan”, señala García.

Impacto en la confianza ciudadana

El efecto de estas denuncias trasciende los pasillos del DAO y alcanza la percepción pública de la Policía y del Ministerio del Interior. La credibilidad de estas instituciones depende de la integridad de sus mandos y de la eficacia de los mecanismos de control interno.

Según especialistas en transparencia y buen gobierno, la reacción institucional ante este tipo de casos es crucial: “Una investigación imparcial y sanciones proporcionales no solo protegen a las víctimas, sino que restauran la confianza en la institución”, comenta Javier Soler, experto en gestión pública.

Protocolos y medidas frente al acoso

Hasta el momento, el Ministerio del Interior no ha emitido un comunicado oficial detallando las medidas frente a estas denuncias, aunque fuentes internas señalan que se han activado protocolos para revisar la conducta de los mandos y garantizar un entorno seguro para todo el personal.

Los expertos recomiendan medidas que incluyen la creación de canales confidenciales de denuncia, formación en igualdad y respeto, supervisión externa en casos de alto perfil y la aplicación efectiva de sanciones. “La transparencia y la rendición de cuentas son esenciales para que la jerarquía no se convierta en un escudo frente a conductas inapropiadas”, añade Soler.

Un contexto europeo

Casos similares en cuerpos policiales europeos evidencian que la prevención del acoso requiere más que protocolos escritos: necesita un cambio cultural sostenido. Informes de la Comisión Europea y de organizaciones especializadas en derechos laborales señalan que la persistencia de actitudes inapropiadas por parte de mandos se asocia a la falta de supervisión externa y la ausencia de consecuencias claras.

“Solo un enfoque integral, que combine formación, supervisión y sanciones efectivas, puede alterar patrones de conducta arraigados”, concluye García.

Testimonios de agentes

Varios mandos y agentes han confirmado que la conducta de Marlaska hacia las mujeres era conocida dentro del DAO. Algunos la describen como “un comportamiento tolerado que generaba incomodidad”, mientras que otros advierten que separar percepción de rumor de hechos objetivos es fundamental.

“Esto afecta la integridad de la institución. No podemos permitir que la percepción de impunidad mine la confianza interna ni la externa”, declara un mando bajo condición de anonimato.

Repercusiones legales y administrativas

Además de la revisión interna, podrían activarse mecanismos judiciales o administrativos, dependiendo de la gravedad y veracidad de las denuncias. La Ley de Igualdad y la normativa sobre acoso laboral establecen que tanto el acoso sexual como las conductas inapropiadas en el ámbito laboral pueden derivar en sanciones administrativas y penales.

La jurisprudencia reciente enfatiza que las acciones de los superiores jerárquicos no pueden quedar impunes, y que las instituciones deben garantizar la protección de las víctimas y la imparcialidad de los procesos. La actuación del DAO y del Ministerio del Interior será seguida con atención por expertos, medios y sociedad civil.

Consecuencias estructurales

El caso Marlaska podría convertirse en un punto de inflexión para la cultura interna de la Policía y del DAO. La visibilidad de estas denuncias evidencia la necesidad de políticas activas de igualdad y de mecanismos eficaces de supervisión.

Especialistas en gestión institucional advierten que, si bien el foco mediático está en un individuo, las consecuencias estructurales son más relevantes: “Estos casos son oportunidades para implementar cambios profundos en la formación, supervisión y cultura organizativa”, afirma García.

El escándalo en torno a los excesos del DAO y la conducta de Fernando Marlaska refleja la complejidad de abordar comportamientos inapropiados en entornos jerárquicos. La combinación de denuncias internas, percepción pública y necesidad de transparencia convierte este caso en un ejemplo de cómo la gestión de la integridad institucional es clave para mantener la confianza en las fuerzas de seguridad.

El futuro del DAO dependerá no solo de la resolución de este caso específico, sino de su capacidad para implementar cambios que prevengan, detecten y sancionen cualquier forma de acoso o conducta inapropiada. La sociedad, los agentes y los mandos esperan una respuesta que combine justicia, transparencia y aprendizaje institucional.

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