Lo que está ocurriendo en Palestina es una barbaridad. No hay duda. Pero vayamos un poco más allá. A lo largo de 21 días de Vuelta Ciclista a España, que finaliza hoy en Madrid, se han sucedido las protestas contra la participación de un equipo israelí en la competición. El Israel-Premier Tech, dirigido por Óscar Guerrero y con solo dos corredores israelitas en sus filas, tiene como objetivo preparar jóvenes ciclistas de Israel y de otros países sin tradición ciclística, para que tengan la oportunidad de ser parte de la familia del ciclismo profesional. Sin embargo, ya sea por ignorancia, desinterés o casualidad, parece ser que nadie se haya percatado de que el equipo más importante en la Vuelta es el United Arabic Emirates (UAE), propiedad de las monarquías árabes del petróleo, que rueda sin oposición mientras sus financiadores vulneran los derechos humanos en toda su expresión. Lo cierto es que ninguno de sus corredores es emiratí, pero ¿Por qué el silencio ante un equipo que promociona abiertamente una dictadura árabe?
El financiamiento del UAE Team Emirates XRG proviene directamente de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), una federación de siete emiratos gobernada por monarquías absolutas, con Abu Dhabi y Dubai como los más influyentes. El principal patrocinador es Emirates Airlines, la aerolínea estatal de Dubai, que se unió en 2017 y dio origen al nombre actual del equipo. Antes de eso, el equipo era conocido como Lampre-Merida, un conjunto italiano que enfrentaba problemas financieros. En 2016, tras la salida de patrocinadores chinos, el equipo buscó fondos en Oriente Medio y recibió apoyo del gobierno de Abu Dhabi, cambiando su nombre a UAE Abu Dhabi. En febrero de 2017, Emirates se incorporó como patrocinador titular, y el equipo adoptó su denominación actual: UAE Team Emirates. Operado por la compañía suiza CGS Cycling, el equipo es una entidad registrada en los EAU, con un claro mandato de promover la imagen del país a nivel global.
El nombre «UAE Team Emirates» no es casualidad; es una estrategia deliberada de «sportswashing«, un término que describe cómo regímenes autoritarios utilizan el deporte para lavar su imagen internacional. Los EAU, un petroestado rico gracias al petróleo y el gas, invierten miles de millones en eventos deportivos para proyectar una imagen de modernidad y progreso. Emirates Airlines, propiedad del gobierno de Dubai, patrocina no solo este equipo de ciclismo, sino también al Real Madrid, la Fórmula 1 y el Arsenal FC. En 2024, XRG –una empresa energética global– se unió como copatrocinador por seis años, renombrando el equipo a UAE Team Emirates XRG y reforzando su rol como embajador de los intereses energéticos emiratíes. Este financiamiento estatal permite al equipo reclutar a los mejores talentos, como el esloveno Tadej Pogačar (aunque no participa en esta Vuelta), y dominar el pelotón. Sin embargo, este brillo deportivo oculta una realidad sombría en los EAU.
Los Emiratos Árabes Unidos son criticados internacionalmente por sistemáticas violaciones a los derechos humanos. Según el informe World Report 2025 de Human Rights Watch, el gobierno impone severas restricciones a la libertad de expresión, asociación y asamblea. Decenas de críticos están en prisión por delitos como «insultar al estado» o «difundir información falsa». En marzo de 2025, un tribunal emiratí rechazó apelaciones en el segundo juicio masivo más grande del país, confirmando condenas por supuestos lazos con la Hermandad Musulmana, en procesos calificados como injustos y opacos. Amnesty International reporta que las autoridades continúan criminalizando la libertad de expresión mediante múltiples leyes, castigando a críticos con detenciones arbitrarias y tortura. En julio de 2024, expertos de la ONU expresaron consternación por sentencias a cadena perpetua contra 43 personas, incluyendo defensores de derechos humanos, en juicios que violan estándares internacionales.
Entre las vulneraciones más graves se encuentran la explotación laboral de migrantes, que constituyen el 90% de la población. Trabajadores de Asia y África enfrentan condiciones de esclavitud moderna bajo el sistema kafala, con pasaportes confiscados, salarios retenidos y abusos físicos. La discriminación contra mujeres es rampante: las leyes permiten la tutela masculina, y la violencia doméstica no está adecuadamente penalizada. Además, el gobierno reprime a la disidencia con vigilancia masiva, usando spyware como Pegasus para espiar a activistas y periodistas. En Yemen, fuerzas respaldadas por los EAU han sido acusadas de tortura y detenciones ilegales. En marzo de 2025, expertos de la ONU exigieron claridad sobre el paradero de un poeta y activista desaparecido forzosamente, temiendo graves violaciones. Freedom House califica a los EAU como «no libres» en su reporte 2025, destacando abusos en detenciones y juicios.
En cuanto a los derechos de las mujeres, pese a avances como mayor acceso a educación y empleo, persiste discriminación estructural. La Ley de Estatuto Personal discrimina en divorcio, custodia y herencia, requiriendo permiso paterno para que una mujer mueva a sus hijos o viaje en algunos casos. Aunque el 50% de escaños parlamentarios son ocupados por mujeres en 2024, esto es por designación, no elección libre, y no aborda violencias domésticas ni desigualdades legales. HRW urge reformas más profundas, criticando que cambios recientes son insuficientes. El gobierno defiende su compromiso con la equidad, pero la brecha entre percepción y realidad es evidente.
UAE Team Emirates XRG no es solo un equipo ciclista; es un vehículo para la imagen de una dictadura que viola derechos humanos sistemáticamente. Su dominio en la Vuelta 2025, con tácticas «locas» pero efectivas, debería invitar a una reflexión más profunda sobre el rol del dinero estatal en el deporte. Mientras las protestas contra Israel continúan, el silencio sobre los EAU plantea preguntas sobre consistencia en la defensa de los derechos humanos. ¿Llegará el día en que los manifestantes también bloqueen el camino a los emiratíes? Hasta hoy, el pelotón sigue rodando, impulsado por el petróleo y la indiferencia.
