Una investigación científica internacional ha dado un giro histórico a nuestro entendimiento de cómo y cuándo las sociedades humanas comenzaron a cazar grandes ballenas. El nuevo estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature Communications, presenta pruebas contundentes de que comunidades indígenas en el sur de Brasil cazaban activamente grandes cetáceos hace más de 5.000 años, al menos mil años antes de las primeras evidencias documentadas en las culturas del Ártico y el Pacífico Norte.
Este descubrimiento no solo obliga a replantear la cronología de la historia marítima humana, sino que también destaca la sofisticación tecnológica, la complejidad social y el profundo conocimiento ecológico de los pueblos indígenas sudamericanos que habitaron la costa atlántica de Brasil en el Holoceno.
🔍 Un estudio que reescribe los orígenes de la caza de ballenas
Hasta ahora, la evidencia arqueológica y antropológica sugería que la caza sistemática de grandes ballenas surgió entre hace aproximadamente 3.500 y 2.500 años en comunidades posglaciales del hemisferio norte, especialmente en el Ártico y el Pacífico Norte, donde los pueblos inuit y otras sociedades desarrollaron complejas tecnologías balleneras.
Sin embargo, la nueva investigación liderada por científicos del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) y el Departamento de Prehistoria de la UAB, en colaboración con arqueólogos internacionales, presenta pruebas claras de que la caza de cetáceos era una práctica establecida en Sudamérica mucho antes.
“La evidencia demuestra claramente que estas comunidades desarrollaron el conocimiento, las herramientas y las estrategias especializadas necesarias para cazar grandes ballenas miles de años antes de lo que se suponía”, afirmaron los investigadores.
🧬 El hallazgo: sambaquis, huesos y arpones antiguos
El estudio se centró en el análisis de restos de cetáceos y artefactos de hueso recuperados de los sambaquis, montículos monumentales de conchas construidos por sociedades del Holoceno a lo largo de la costa del estado de Santa Catarina, en la región de la bahía de Babitonga, en el sur de Brasil.
Estos montículos, algunos de los cuales datan de más de 6.000 años, contienen restos arqueológicos que han sido objeto de excavación y estudio desde hace décadas, aunque muchos de los yacimientos originales han desaparecido debido a la urbanización y la destrucción de sitios.
🦴 Pruebas directas de caza activa
Los investigadores emplearon una combinación de técnicas avanzadas, como:
- Zooarqueología tradicional, para identificar especies y marcas de corte en los huesos.
- Análisis tipológico, para estudiar herramientas hechas de hueso, especialmente arpones.
- Técnicas moleculares de última generación, incluyendo espectrometría de masas (ZooMS), para confirmar la procedencia de las muestras y su antigüedad.
Los análisis revelaron restos de ballenas francas australes, jorobadas, rorcuales azules y sei, además de cachalotes y delfines, muchos con marcas de corte claramente asociadas al despiece y herramientas fabricadas con hueso de ballena diseñadas para la caza, incluidas puntas de arpones que se consideran entre los más grandes hallados en Sudamérica.
La presencia de estos artefactos junto con la abundancia de huesos de ballena, su inclusión en contextos funerarios y la mezcla de especies costeras, «proporciona evidencia sólida de caza activa y no simplemente de aprovechamiento oportunista de animales varados» según el equipo investigador.
🌊 ¿Qué eran los sambaquis y quiénes los construyeron?
Los sambaquis son grandes montículos de conchas marinas, huesos y artefactos que se encuentran a lo largo de la costa atlántica de Brasil y que fueron construidos por comunidades humanas durante miles de años, desde aproximadamente hace 7.000 años hasta unos pocos cientos de años antes de la llegada europea. Estos montículos funcionaban como:
- Asentamientos residenciales.
- Cementerios ceremoniales.
- Centros de actividad social y económica costera.
Las comunidades que los construyeron son conocidas colectivamente como pueblos sambaqui, quienes desde hace tiempo han sido reconocidos por su profundo vínculo con el mar, su dieta basada en recursos marinos y sus complejas prácticas culturales. El nuevo estudio sugiere que estos grupos no solo recolectaban mariscos y pescaban activamente, sino que también tenían un papel destacado como balleneros prehistóricos.
⚓ Una cultura marítima avanzada que desafía viejas ideas
Este hallazgo redefine el papel de las sociedades sudamericanas en la historia de las culturas marítimas. Hasta ahora, se pensaba que las sociedades balleneras más antiguas estaban en regiones frías y templadas de los océanos Norte y Pacífico, donde la caza de ballenas formaba parte de economías altamente especializadas.
Sin embargo, los resultados de este estudio sitúan a las comunidades indígenas del sur de Brasil como pioneras en la caza de grandes cetáceos, con tecnologías especializadas y estrategias que reflejan una organización social compleja, cooperación colectiva e incluso significados rituales asociados a la caza de grandes animales marinos.
André Colonese, uno de los autores sénior, ha destacado que “este estudio abre una nueva perspectiva sobre la organización social de los pueblos sambaqui y representa un cambio de paradigma, ya que ahora se puede ver a estos grupos no solo como recolectores de mariscos y pescadores, sino también como balleneros”.
🧭 Implicaciones ecológicas y de conservación
Además de reescribir parte de la historia humana, el estudio ofrece nuevas claves sobre la distribución histórica de las especies de ballenas. La presencia abundante de restos de ballena jorobada, por ejemplo, sugiere que su distribución geográfica hace miles de años era mucho más al sur que los principales lugares de cría actuales frente a la costa de Brasil.
Los investigadores señalan que el reciente aumento de avistamientos de ballenas en el sur de Brasil podría reflejar un proceso histórico de recolonización, lo que tiene implicaciones importantes para programas de conservación y manejo de especies marinas en la actualidad.
🧪 Métodos científicos que permitieron el hallazgo
Una de las claves del estudio fue la combinación de métodos tradicionales de arqueología con técnicas modernas de análisis molecular. La aplicación de ZooMS (zooarqueología mediante espectrometría de masas) permitió identificar de forma precisa los restos óseos de diversas especies de cetáceos, incluso cuando estaban fragmentados o modificados por la fabricación de artefactos.
Del mismo modo, el análisis tipológico de herramientas hechas de hueso permitió identificar puntas de arpones que encajan con una tecnología de caza dirigida a grandes presas marinas, lo que es consistente con una práctica de caza activa en lugar de simple recolección de animales varados.
📜 Un legado cultural y científico
Este descubrimiento no solo transforma nuestra comprensión de la historia marítima antigua en el hemisferio sur, sino que también resalta la importancia de preservar los patrimonios arqueológicos y los museos que albergan colecciones como las del Museo Arqueológico de Sambaquis de Joinville, donde se conservan muchos de los restos y artefactos analizados.
Las evidencias sugieren que las prácticas culturales de estos antiguos pueblos iban mucho más allá de lo que se había documentado hasta ahora. Las ballenas no solo fueron una fuente de alimento y materia prima, sino que también tuvieron un papel simbólico y ritual en las sociedades sambaqui.
📌 Conclusión
El hallazgo de que la caza de grandes ballenas en Brasil comenzó hace 5.000 años cambia fundamentalmente nuestra comprensión de las capacidades tecnológicas y la organización social de las primeras comunidades costeras humanas en Sudamérica.
Lejos de ser sociedades simples de recolectores y pescadores, los pueblos sambaqui desarrollaron conocimientos especializados, herramientas complejas y estrategias de cooperación colectiva que les permitieron cazar algunos de los animales más grandes del océano mucho antes de lo que se habría esperado según los modelos clásicos de historia marítima.
Este avance científico tiene implicaciones para la arqueología, la historia humana, la biogeografía de las ballenas y la conservación marina, y demuestra que nuestra relación con los océanos y sus gigantes ha sido profunda y extensa desde tiempos prehistóricos.
Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.






