Jordi Sevilla, exministro de Administraciones Públicas con José Luis Rodríguez Zapatero y expresidente de Red Eléctrica de España, ha anunciado el inicio de un proceso interno destinado a impulsar una alternativa socialdemócrata dentro del PSOE. El economista y veterano dirigente socialista considera que el partido ha entrado en una deriva que califica como “podemita” bajo el liderazgo de su actual secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y cree que ha llegado el momento de empezar a sembrar las bases para una reflexión profunda sobre el rumbo político e ideológico de la organización.

En una entrevista concedida a Europa Press, Sevilla explica que su iniciativa no busca una ruptura ni la creación de una nueva formación política, sino influir desde dentro del propio PSOE. Su objetivo declarado es “recuperar al PSOE para una política socialdemócrata”, una expresión que resume tanto su diagnóstico crítico como su voluntad de permanecer leal a las siglas históricas del partido. El exministro subraya que la socialdemocracia ha sido tradicionalmente una seña de identidad del PSOE y que, a su juicio, se ha ido diluyendo en los últimos años.

La iniciativa de Sevilla se produce en un contexto de creciente malestar entre antiguos dirigentes y cargos históricos del partido. Figuras de etapas anteriores del PSOE, empezando por el expresidente del Gobierno Felipe González, han manifestado en distintas ocasiones su desacuerdo con algunas de las decisiones estratégicas y alianzas impulsadas por Pedro Sánchez. Según este sector crítico, el partido se estaría alejando de posiciones clásicas de centroizquierda para adoptar planteamientos más próximos a los de Unidas Podemos, socio de gobierno durante la pasada legislatura.

Este malestar, de acuerdo con Sevilla, se ha visto reforzado por lo que define como una “bunkerización” del actual liderazgo del partido y del Ejecutivo. El exministro considera que el cierre de filas en torno a la dirección y la dificultad para expresar discrepancias internas han generado una sensación de bloqueo entre muchos militantes y cuadros intermedios. Aun así, reconoce que existe también un sentimiento de resignación entre parte de la organización. “Hay gente dentro del partido que parece haber tirado la toalla”, admite, en referencia a quienes ya no creen posible una corrección del rumbo actual.

Pese a este clima, Sevilla no cree que el momento para presentar formalmente una alternativa esté todavía maduro. En su análisis, el PSOE afronta un ciclo electoral complicado que podría actuar como catalizador de un debate interno más profundo. El exministro apunta específicamente a las elecciones autonómicas previstas para 2026 en comunidades como Aragón, Castilla y León y Andalucía, donde anticipa posibles derrotas electorales para los socialistas. Estos resultados, sostiene, podrían servir de aliciente para que sectores críticos del partido se animen a impulsar una candidatura alternativa a la actual dirección.

La estrategia que plantea Sevilla es deliberadamente gradual. Utiliza la metáfora de plantar una semilla que, con el tiempo, vaya creciendo como una “bola de nieve” hasta el próximo congreso del partido. Ese cónclave, clave en la vida orgánica del PSOE, sería el escenario en el que podría cristalizar una lista alternativa a la oficialista, previsiblemente encabezada de nuevo por Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno ha expresado su intención de presentarse a las elecciones generales de 2027, lo que hace pensar que buscará también revalidar su liderazgo al frente del partido.

Como primer paso concreto de este proceso, Sevilla ha anunciado que en enero presentará un manifiesto político que servirá de base para construir la alternativa que propone. El documento será, en sus palabras, un “texto inicial de declaración de principios” destinado a abrir un debate ideológico y estratégico dentro del PSOE. En él, explicará con mayor detalle su diagnóstico sobre la situación actual del partido y su propuesta para devolverle un perfil claramente socialdemócrata.

El exministro insiste en que el manifiesto no será una plataforma personalista ni una ruptura con la organización. Al contrario, pretende que sea un instrumento de reflexión colectiva que agrupe a distintas sensibilidades del socialismo español. “Estoy intentando que en torno a ese manifiesto haya un número suficiente de voces experimentadas y valoradas dentro del PSOE”, explica Sevilla, consciente de la importancia de contar con referentes con trayectoria y credibilidad interna.

Al mismo tiempo, subraya la necesidad de incorporar a generaciones más jóvenes. Según el exministro, el proyecto solo tendrá futuro si logra conectar con militantes y cargos emergentes que aún “quieren luchar por su futuro político y por el futuro político de España”. Esta combinación de experiencia y renovación generacional es, a su juicio, imprescindible para que la alternativa no sea percibida como un simple ajuste de cuentas del pasado, sino como una propuesta con vocación de futuro.

Sevilla asegura que ya está manteniendo conversaciones con “mucha gente” dentro del partido y que percibe una cierta “receptividad” a sus planteamientos. Aunque evita dar nombres o concretar apoyos, interpreta estas reacciones como una señal de que existe un espacio para el debate interno y para la articulación de una corriente socialdemócrata más definida. No obstante, es consciente de que el camino será largo y complejo, especialmente en un partido con una fuerte disciplina interna y con un liderazgo consolidado como el de Pedro Sánchez.

La figura de Sevilla aporta un perfil singular a este movimiento incipiente. Economista de formación, fue uno de los colaboradores más cercanos de José Luis Rodríguez Zapatero en la etapa inicial de su Gobierno y posteriormente presidió Red Eléctrica, una de las principales empresas estratégicas del país. Su trayectoria combina experiencia política y gestión institucional, lo que le permite hablar con autoridad tanto en el ámbito partidario como en el económico.

El debate que plantea conecta con una discusión más amplia sobre la identidad del PSOE en el actual escenario político español. Desde su llegada a la secretaría general, Pedro Sánchez ha apostado por una estrategia que ha incluido alianzas inéditas, acuerdos parlamentarios complejos y una redefinición del espacio de la izquierda. Para sus defensores, esta línea ha permitido mantener al PSOE en el poder y adaptarlo a una realidad política fragmentada. Para sus críticos, en cambio, ha supuesto una pérdida de referencias ideológicas tradicionales y una dependencia excesiva de fuerzas a su izquierda.

Sevilla se sitúa claramente en este segundo grupo, aunque insiste en que su crítica no es personal sino política. Su propuesta no pasa por una ruptura traumática ni por la confrontación directa, sino por la construcción paciente de una alternativa que pueda ser votada democráticamente en los órganos del partido. El próximo congreso socialista se perfila así como un hito decisivo, en el que podría medirse la fuerza real de esta corriente socialdemócrata renovada.

Hasta entonces, el exministro parece decidido a seguir trabajando en segundo plano, tejiendo complicidades y afinando un discurso que, según él, conecte con la tradición histórica del PSOE y con los desafíos actuales de España. El manifiesto de enero será la primera prueba visible de esta estrategia y marcará el inicio de un debate que, previsiblemente, irá ganando intensidad a medida que se acerquen las citas electorales y el partido se vea obligado a evaluar sus resultados y su rumbo.

En un momento de polarización política y de transformación del sistema de partidos, la iniciativa de Jordi Sevilla abre una nueva incógnita en el panorama interno del socialismo español. Queda por ver hasta qué punto esa “semilla” que quiere plantar logrará crecer y convertirse en una auténtica alternativa, o si, por el contrario, quedará diluida en la compleja dinámica interna de uno de los partidos más importantes de la democracia española.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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