En el corazón del distrito 22@ de Barcelona, un área en constante transformación que fusiona innovación tecnológica con tejido urbano histórico, surge Greenh@use, un proyecto de viviendas sociales que redefine el concepto de habitabilidad sostenible y digna. Diseñado por el estudio Peris+Toral Arquitectes, este edificio de 140 unidades ha sido seleccionado como finalista en la categoría de Arquitectura de los Premios FAD 2025, destacando su integración tipológica, pasarelas y atrio bioclimático, así como el uso innovador de madera y hormigón. Con un enfoque en la estratificación de usos para diferentes colectivos vulnerables, Greenh@use no solo aborda la crisis habitacional de la ciudad, sino que prioriza el envejecimiento activo y comunitario, ofreciendo un modelo replicable para ciudades europeas enfrentadas al envejecimiento demográfico.
Fundado en 2005 por Marta Peris y José Manuel Toral, ambos egresados de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB), el estudio Peris+Toral Arquitectes se ha consolidado como referente en vivienda colectiva y social. Su trayectoria incluye premios internacionales como el RIBA International Prize 2024 por su proyecto de 85 viviendas sociales en Cornellà de Llobregat, un edificio de madera que enfatiza la sostenibilidad y la flexibilidad espacial. «Nuestro trabajo se centra en la arquitectura como herramienta social, integrando la sostenibilidad ambiental con la inclusión», explica Marta Peris en diversas entrevistas. Esta filosofía se materializa en Greenh@use, resultado de un concurso convocado en 2018 por el Institut Municipal de l’Habitatge i Rehabilitació de Barcelona (IMHAB), con un presupuesto de 20,49 millones de dólares y una superficie construida de 165.520 pies cuadrados. El proyecto, completado en febrero de 2024, responde a la necesidad urgente de vivienda asequible en una ciudad donde el 20% de la población supera los 65 años, y la soledad se ha convertido en un problema de salud pública.

Ubicado en la intersección entre el barrio histórico de Sant Martí y el distrito innovador 22@, Greenh@use se alinea con la calle Venezuela y un pasaje peatonal, respetando el plan urbanístico de Ildefons Cerdà. El edificio, de ocho plantas, recupera el chaflán característico del Eixample barcelonés, completando los cuatro chaflanes del bloque y asegurando continuidad urbana. Su volumetría se adapta incorporando patios ampliados que permiten mayor entrada de luz y aire, mejorando la calidad de los espacios interiores y exteriores. La fachada, con una rejilla chaflanada, actúa como exoesqueleto estructural que gira para formar un brise-soleil, protegiendo del sol mediterráneo mientras añade profundidad y sombra, mitigando la repetitividad de la malla prefabricada.
El diseño estratifica los usos para optimizar la densidad y la convivencia: la planta baja alberga alojamientos temporales para refugiados y personas sin hogar (All.C.), las plantas primera a cuarta se destinan a viviendas de alquiler social (Ll.S.), y las tres superiores a viviendas para mayores (V.M. o G.G.), quienes pasan más tiempo en casa y se benefician de mayor exposición solar. Cada programa cuenta con núcleos y vestíbulos independientes, evitando solapamientos y facilitando la gestión. En las plantas superiores, el núcleo de escaleras de las viviendas sociales no asciende, liberando espacio para tres salas multipropósito —una por planta— ubicadas en el chaflán, enfatizando lo colectivo sobre lo privado. Un gran vacío en esta esquina ilumina el pasillo tanto zenital como horizontalmente, ofreciendo vistas al paisaje urbano y integrando programas domésticos en un entorno predominantemente terciario.
La tipología «grecada» organiza el espacio interior en diagonal, absorbiendo núcleos verticales en los extremos del sistema de agregación. Las viviendas tienen doble orientación, con habitaciones de uso indiferente de 10 m² cada una. Dos espacios intermedios en los extremos de cada unidad —una terraza privada conectada a la fachada y un porche de entrada— facilitan la apropiación del espacio común mientras mantienen la privacidad mediante celosías de madera. En las plantas para mayores, las unidades son más superficiales, con menos dormitorios, ampliando el atrio para mayor luz diurna. Cada apartamento incluye un «cubo de madera permeable» que funciona como porche semiprivado, permitiendo interacciones vecinales, secado de ropa y conexión con el exterior sin comprometer la intimidad. Estos porches bordean «calles peatonales elevadas» en cada planta, fomentando un sentido de comunidad vertical similar a un suburbio denso.
La sostenibilidad es el eje vertebral de Greenh@use, respondiendo al cambio climático y la escasez de recursos. El atrio central, no climatizado, actúa como chimenea solar: rejillas automatizadas en los tragaluces —soportados por vigas de madera— se abren en verano para ventilar aire caliente (generando un flujo de 1,5 metros por segundo) y retienen calor en invierno. Las viviendas permiten ventilación cruzada abriendo ventanas al atrio y a la fachada. El uso de hormigón prefabricado optimiza la estructura: losas nervadas reducen el consumo de hormigón en un 50%, completadas con un vertido in situ de solo 5 cm. Materiales como el hormigón prefabricado de Prefabricats Arumi, el aislamiento EIFS de Sto, ventanas de Cortizo y celosías de madera minimizan la huella de carbono. Además, en la azotea, áreas colectivas incluyen lavanderías, tendederos y huertos urbanos, activando espacios exteriores que expanden la experiencia vital más allá del hogar, promoviendo la autosuficiencia y la conexión con la naturaleza.

Pero lo que distingue a Greenh@use es su compromiso con el envejecimiento digno. En España, donde uno de cada cinco habitantes es mayor de 65 años, proyectos como este abordan no solo la accesibilidad física —con ascensores, pasillos anchos y diseños sin barreras—, sino también la salud emocional. Las plantas superiores, con mejor insolación, aseguran que todas las viviendas para mayores tengan salones con ventanas al atrio soleado. Las salas multipropósito sirven para actividades comunitarias, como talleres o reuniones, combatiendo el aislamiento. «El diseño fomenta interacciones espontáneas, como charlar desde el porche, lo que reduce la soledad», señala José Manuel Toral. La planta quinta, configurada para convivencia intergeneracional, mezcla residentes jóvenes y mayores, enriqueciendo el tejido social. Este enfoque se inspira en modelos escandinavos de cohousing senior, adaptados al clima mediterráneo y la densidad urbana de Barcelona.
El proyecto no estuvo exento de desafíos. El chaflán icónico complicó la planificación, y el presupuesto ajustado limitó opciones materiales, pero Peris+Toral innovó con el hormigón prefabricado para eficiencia estructural. La división de vestíbulos por grupos residentes requiere personal dedicado, lo que podría suponer retos operativos, pero asegura privacidad y soporte personalizado. Expertos como el jurado de los FAD destacan la «integración tipológica y el atrio bioclimático» como elementos clave para su nominación. Además, Greenh@use ha sido finalista en los Premios AVS a las Mejores Viviendas de Obra Nueva 2025 y representará a España en la Bienal de Venecia 2025.

En un contexto donde Barcelona enfrenta una crisis habitacional agravada por el turismo y el envejecimiento, Greenh@use emerge como faro de innovación. No es solo un edificio; es un ecosistema que prioriza la dignidad humana, integrando sostenibilidad ambiental con inclusión social. Como finalista de los FAD 2025, este proyecto de Peris+Toral Arquitectes invita a reflexionar sobre el futuro de la arquitectura: ¿pueden las ciudades densas ser también compasivas? Greenh@use responde con un rotundo sí, ofreciendo un modelo para que envejecer en la urbe sea sinónimo de vitalidad y comunidad. Con 140 hogares que trascienden lo físico, este edificio no solo construye muros, sino puentes entre generaciones y con el planeta.
