Luis Buñuel y Federico Fellini reflejan en sus películas la miseria, la ostentación y la riqueza, para rematar que tanto los acaudalados y los menesterosos son seres humanos, iguales. Los dos no ocultan su compromiso con los desheredados, la fraternidad con los marginados, a los que no satirizan ni ridiculizan. Son las víctimas. El sarcasmo es para los burgueses, para los que aparentan, para los que esconden los vicios debajo de las alfombras. Fellini ve la inocencia tras la gente del circo, los pequeños estafadores, las prostitutas y los desempleados.

Buñuel denuncia en sus primeras películas el fariseísmo de la burguesía (Tierra sin pan, Los Olvidados y El gran calavera) también expuestos en la obra galdosiana.

Y, a los dos les une el sentimiento antirreligioso y el odio al fascismo y la educación represiva. Recordemos la gran película de Fellini, Amarcord.

Al aragonés le gustaba el cine de Fellini salvo el filme Casanovas, película que no vio al completo al salir del cine donde se proyectaba.

El cine no es sino el milagro de la vida que puedes observar sentado.

Dos cartas inéditas de Fellini a Buñuel

Ambas cartas se publicaron en Litoral: revista de la poesía y el pensamiento [Libros Rodas, S. A.: Ediciones Litoral, 1968]:

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Roma, 3 de Mayo

Queridísimo Luis,

Anoche vi «El discreto encanto de la burguesía». Sólo decirte cuánto me ha gustado tu película, cuánto me ha divertido y encantado (pero) en un instante me parece obvio e inadecuado expresar el sentimiento y la emoción tan profunda y personal que me han animado a escribirte enseguida.

La vitalidad, la espléndida naturalidad, la fantasía imposible e inquietante, el humor despiadado y humanísimo, la libertad provocadora y a la vez posible de tu última obra, en un determinado momento te han hecho aparecer a mis ojos como una especie de encarnación, de nutritivo numen tutelar de la creatividad que se permite ignorar las mortificaciones y los atrevidos cambios del tiempo.

He sentido entonces un gran consuelo, una reconfortante confianza y una confusa vívida gratitud hacia ti. Esto es lo que quería decirte, queridísimo maestro. Un saludo afectuoso y te deseo de corazón buen trabajo y buena suerte

Tuyo,

Federico Fellini vía Margutta 110. Roma.

*Traducción Regina Quarantorto

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Federico Fellini

Via Margutta 110. Roma

Queridísimo Luis,

¡Qué alegría tu carta! ¡Qué satisfacción, querido y generoso amigo!

Perdona si te escribo en italiano, pero mi francés es muy «inventado» y estoy convencido de que entenderás muy bien lo que te quiero decir porque no son palabras, sino sentimientos de gratitud, de fiesta, de afecto.

Gracias, querido Luis, desde lo más profundo de mi corazón. Te abrazo y te deseo buen trabajo y que sigas teniendo siempre la misma fuerza.

Tuyo,

Federico Fellini

PS. Giulietta te abraza y te besa con toda su fervorosa amistad.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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