Un informe del Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa, publicado el 31 de julio de 2025, ha puesto en el centro de la controversia las prácticas de detención en Cataluña. Basado en testimonios de detenidos, informes médicos y observaciones directas durante una visita realizada entre el 25 de noviembre y el 5 de diciembre de 2024, el documento denuncia casos de malos tratos en comisarías de los Mossos d’Esquadra y centros penitenciarios catalanes, así como el uso problemático de la contención mecánica, como atar a presos a camas con correas, con fines disciplinarios. El informe, que también señala deficiencias estructurales en las celdas y la falta de atención psiquiátrica adecuada, ha generado reacciones inmediatas de sindicatos policiales, autoridades políticas y organizaciones de derechos humanos.

El CPT, encargado de supervisar el trato a personas privadas de libertad en los estados miembros del Consejo de Europa, realizó una inspección exhaustiva en Catalunya a finales de 2024. La delegación visitó cinco comisarías, incluidas la de Les Corts y la Ciudad de la Justicia en Barcelona, así como las sedes de la Policía Nacional y la Guardia Civil. También inspeccionó centros penitenciarios como Brians 1, Brians 2, Lledoners, Quatre Camins, el centro de menores Els Til·lers y el Hospital Penitenciario de Terrassa. El objetivo era evaluar las condiciones de detención, con especial atención a los Departaments Especials de Règim Tancat (DERT) y las prácticas de contención mecánica.

El informe, de 74 páginas, se basa en entrevistas con detenidos, personal penitenciario y policial, así como en registros médicos y observaciones de las instalaciones. Aunque reconoce que la mayoría de los entrevistados reportaron un trato correcto, el CPT documentó denuncias creíbles de malos tratos físicos, incluidas “bofetadas, puñetazos y golpes con porras” durante detenciones, traslados a comisarías o en prisiones. Estas prácticas, según el comité, reflejan una falta de supervisión adecuada y una cultura de tolerancia implícita hacia el uso excesivo de la fuerza.

Denuncias de Malos Tratos y Contención Mecánica

Uno de los hallazgos más alarmantes del informe es el uso continuado de la contención mecánica, particularmente atar a presos y menores a camas con correas, como medida disciplinaria. El CPT califica esta práctica como “problemática” y señala que supone un “riesgo de malos tratos”, especialmente cuando se aplica a personas con trastornos mentales o en posición boca abajo, lo que puede facilitar la administración forzada de inyecciones intramusculares. Esta práctica, que ya había sido criticada por el CPT en informes de 2016, 2018 y 2020, persiste a pesar de las recomendaciones previas.

En las comisarías, el informe documenta denuncias de agresiones físicas por parte de los Mossos d’Esquadra, especialmente en el momento de la detención o durante el traslado. Aunque la mayoría de los detenidos entrevistados afirmaron haber sido tratados correctamente, varios reportaron incidentes de violencia, respaldados en algunos casos por registros médicos que documentaban lesiones. El CPT también critica las condiciones materiales de las celdas policiales, señalando deficiencias como la falta de luz natural, ventilación adecuada, acceso al agua y timbres de llamada.

En los centros penitenciarios, el informe destaca el uso excesivo de la fuerza por parte del personal, incluyendo “bofetadas, puñetazos y golpes con porras” en contextos de disturbios o resistencia pasiva. Además, el CPT expresa preocupación por la falta de atención psiquiátrica para presos con trastornos mentales y el uso sistemático de esposas durante traslados o exámenes médicos, lo que vulnera la confidencialidad y la dignidad de los detenidos.

En los centros de menores, como Els Til·lers, el CPT valora positivamente las condiciones generales y la oferta de actividades, pero denuncia el uso excesivo de la fuerza por parte del personal de seguridad privada y la aplicación de contención mecánica en unidades terapéuticas. El informe recomienda abolir estas prácticas y explorar alternativas, como celdas acolchadas, para gestionar comportamientos violentos.

Recomendaciones del CPT

El CPT propone una serie de medidas urgentes para abordar las deficiencias identificadas:

  1. Tolerancia Cero a los Malos Tratos: Recomienda que los altos mandos de los Mossos d’Esquadra y las autoridades penitenciarias difundan un mensaje claro de “tolerancia cero” hacia los malos tratos, acompañado de formación en técnicas de control manual y supervisión reforzada.
  2. Abolición de la Contención Mecánica: Insta a eliminar el uso de correas para inmovilizar a presos y menores, especialmente con fines punitivos, y limitar su aplicación a entornos médicos bajo supervisión profesional.
  3. Mejora de las Condiciones de Detención: Exige abordar las deficiencias estructurales en las celdas, garantizando acceso a luz natural, ventilación, agua y timbres de llamada. También recomienda realizar exámenes médicos sin la presencia de agentes y sin esposas, salvo en casos excepcionales.
  4. Atención Psiquiátrica y Rehabilitación: Pide aumentar la asistencia psiquiátrica en prisiones y ofrecer más actividades de rehabilitación en los DERT, reduciendo el uso de medidas de contención desproporcionadas.
  5. Supervisión en Centros de Menores: Sugiere una mayor regulación del personal de seguridad privada y la eliminación de la segregación como castigo disciplinario.

Respuesta de los Sindicatos Policiales

Los sindicatos de los Mossos d’Esquadra han reaccionado con escepticismo y críticas al informe del CPT. Fuentes citadas por la Agencia Catalana de Noticias (ACN) aseguraron que los casos de malos tratos denunciados fueron investigados internamente y que, en ningún caso, los afectados presentaron denuncias formales. Los sindicatos defendieron la actuación policial, argumentando que las acusaciones no fueron contrastadas con los agentes implicados ni con otras fuentes, lo que calificaron como un “método poco riguroso” de recolección de testimonios.

Un portavoz de un sindicato mayoritario de los Mossos afirmó: “Respetamos el informe, pero negamos rotundamente las generalizaciones sobre malos tratos. Nuestros agentes operan bajo estrictos protocolos y en contextos de alta presión. Pedimos que las denuncias se investiguen caso por caso, con pruebas concretas.” Los sindicatos también destacaron los programas de formación en técnicas de control manual implementados en los últimos años y solicitaron más recursos para mejorar las condiciones de trabajo y detención.

Respuesta de las Autoridades Políticas

Tanto el Ministerio del Interior español como la Generalitat de Catalunya emitieron respuestas oficiales al informe, defendiendo las prácticas de sus departamentos y subrayando su compromiso con los derechos humanos. En abril de 2025, las autoridades españolas detallaron medidas ya en marcha, como programas para gestionar presos violentos, el aumento de personal penitenciario y mejoras en las condiciones de los DERT. La Generalitat, por su parte, destacó los esfuerzos para modernizar las instalaciones y reforzar la formación de los Mossos.

La consellera de Interior, Núria Parlon, afirmó: “Tomamos muy en serio las recomendaciones del CPT y continuaremos trabajando para garantizar que nuestras prácticas cumplan con los más altos estándares de derechos humanos.” Ramon Espadaler, responsable de Justicia, añadió que se están revisando los protocolos de contención mecánica y se priorizará la atención psiquiátrica en las prisiones.

Sin embargo, organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y el Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans han criticado la respuesta oficial, calificándola de insuficiente. Exigen investigaciones independientes sobre los casos denunciados y una reforma estructural para erradicar las prácticas de maltrato.

Implicaciones y Perspectivas

El informe del CPT ha reavivado el debate sobre las condiciones de detención en Catalunya y la necesidad de reformas en el sistema policial y penitenciario. Aunque el reconocimiento de ciertas mejoras, como la reducción de los periodos de aislamiento, es un paso positivo, las denuncias de malos tratos y el uso continuado de contención mecánica plantean serias preguntas sobre la efectividad de las medidas adoptadas hasta ahora.

La presión internacional del Consejo de Europa podría impulsar cambios significativos, pero la resistencia de los sindicatos policiales y la cautela de las autoridades sugieren que el camino hacia la reforma será complejo. Para los defensores de los derechos humanos, el informe es una oportunidad para exigir mayor transparencia y rendición de cuentas, mientras que para las autoridades representa un desafío para equilibrar la seguridad con el respeto a los derechos fundamentales.

En conclusión, el informe del CPT pone de manifiesto la urgencia de abordar las deficiencias en el sistema de detención catalán. La eliminación de prácticas como la contención mecánica, la mejora de las condiciones de las celdas y una política de tolerancia cero hacia los malos tratos son pasos esenciales para garantizar que Catalunya cumpla con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. El diálogo entre autoridades, sindicatos y sociedad civil será clave para transformar estas recomendaciones en realidades concretas.

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