Amelia Mary Earhart, nacida el 24 de julio de 1897 en Atchison, Kansas, Estados Unidos, se erigió como una figura icónica en la historia de la aviación, no solo por sus proezas técnicas, sino por su rol en la emancipación femenina durante la primera mitad del siglo XX. En una era dominada por hombres, Earhart desafió convenciones sociales y límites físicos, convirtiéndose en la primera mujer en cruzar el Atlántico en solitario en 1932, un logro que la catapultó a la fama mundial y le valió la Cruz de Vuelo Distinguido del Congreso estadounidense. Su vida, marcada por la audacia y la tragedia, culminó en una desaparición misteriosa el 2 de julio de 1937, durante un intento por circunnavegar el globo, un evento que ha alimentado especulaciones y investigaciones durante décadas.

La infancia de Earhart transcurrió en un ambiente de inestabilidad familiar, con un padre alcohólico y una madre que fomentaba la independencia en sus hijas. Desde joven, Amelia mostró un espíritu aventurero: escalaba árboles, cazaba ratas y rechazaba los roles de género tradicionales. Durante la Primera Guerra Mundial, trabajó como auxiliar de enfermería en Toronto, donde presenció el regreso de pilotos heridos, lo que despertó su fascinación por la aviación. En 1920, asistió a un espectáculo aéreo en Long Beach, California, y tomó su primera lección de vuelo con la instructora Neta Snook el 3 de enero de 1921. Ese mismo año, adquirió su primer avión, un Kinner Airster amarillo apodado «The Canary», con el que estableció su primer récord al alcanzar los 14.000 pies de altitud en octubre de 1922.

Earhart no tardó en destacar. En 1928, fue seleccionada para cruzar el Atlántico como pasajera en el trimotor Friendship, piloteado por Wilmer Stultz y Louis Gordon, convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo. Aunque se sintió como «un saco de patatas», el vuelo la hizo famosa y le abrió puertas en la industria. Publicó libros, dio conferencias y promovió la aviación femenina, fundando la organización The Ninety-Nines para mujeres piloto. Su matrimonio con el editor George Putnam en 1931 fue un partnership estratégico que impulsó su carrera.

Cruzando Océanos y Rompiendo Barreras

El pináculo de sus logros llegó el 20 de mayo de 1932, cuando despegó de Harbour Grace, Newfoundland, en su Lockheed Vega 5B rojo, aterrizando en Culmore, Irlanda del Norte, tras 14 horas y 56 minutos. Este vuelo solitario transatlántico la equiparó a Charles Lindbergh, ganándole el apodo de «Lady Lindy». En 1935, se convirtió en la primera persona en volar en solitario de Hawái a California, un trayecto de 2.408 millas sobre el Pacífico, y más tarde de Los Ángeles a Ciudad de México y a Newark. Estos vuelos no solo demostraron su pericia técnica sino que simbolizaron el avance de las mujeres en campos dominados por varones.

Earhart también fue una defensora del feminismo. En sus escritos y discursos, abogaba por la igualdad, argumentando que las mujeres podían excelir en cualquier ámbito si se les daba oportunidad. Su estilo andrógino –pelo corto, pantalones y chaquetas de cuero– desafiaba normas estéticas, inspirando a generaciones.

Lockheed Electra 10E Special, NR16020, 1937. (Fotografía de F.X. O-Grady, Universidad Estatal de Cleveland, Biblioteca Michael Schwartz, División de Colecciones Especiales)

El Ambicioso Vuelo Alrededor del Mundo

En 1937, Earhart, a los 39 años, emprendió su mayor desafío: ser la primera mujer en volar alrededor del mundo, cubriendo 29.000 millas cerca del ecuador. Financiado por Purdue University, donde enseñaba, adquirió un Lockheed Electra 10E bimotor, NR16020, equipado con tanques extra de combustible y navegación avanzada. Inicialmente, incluyó al navegante Harry Manning y al copiloto Paul Mantz, pero tras un accidente en Hawái durante el primer intento en marzo, optó por un enfoque minimalista: solo ella y el navegante Fred Noonan, experto en navegación celeste.

El segundo intento comenzó el 1 de junio de 1937 desde Miami, Florida, dirigiéndose al este: Sudamérica, África, India, Sudeste Asiático y Australia. Llegaron a Lae, Nueva Guinea, el 29 de junio, habiendo completado 22.000 millas. El tramo final era el más arduo: 2.556 millas a la diminuta isla Howland, un punto de 1,5 millas de largo en el Pacífico central, guiados por el guardacostas USCGC Itasca.

Amelia Earhart
Mapa del plan de vuelo de Amelia Earhart para circunnavegar el mundo en 1937.

La Desaparición: El 2 de julio de 1937

Despegaron de Lae a las 10:00 a.m. hora local el 2 de julio. El Electra, sobrecargado con 1.000 galones de combustible, luchó por ganar altitud. Durante el vuelo, Earhart reportó nubes densas y problemas de comunicación. El Itasca recibió transmisiones intermitentes: «Requerimos orientación… combustible bajo… no vemos Howland». La última transmisión, a las 8:43 a.m. hora de Howland, fue: «Estamos en la línea 157-337… repitiendo… volando en esa línea». Luego, silencio.

La búsqueda inmediata, la más costosa en la historia naval estadounidense hasta entonces, involucró 10 barcos y 65 aviones, cubriendo 250.000 millas cuadradas, pero sin rastro. Teorías abundaron: agotamiento de combustible, captura japonesa (dado el contexto prebélico), o un aterrizaje forzoso en una isla remota.

Los Hallazgos en Nikumaroro: 1940 y el Análisis Forense

En 1940, en la isla Nikumaroro (entonces Gardner Island), parte de las Islas Fénix bajo control británico, el oficial colonial Gerald Gallagher descubrió restos humanos: una calavera parcial, 13 huesos, una botella de Benedictine, un zapato de mujer y artefactos como un sextante. Nikumaroro, deshabitada y a 350 millas al sureste de Howland, encajaba en la «línea 157-337» mencionada por Earhart.

Los restos fueron enviados a Fiji para examen por el Dr. David W. Hoodless en 1941, quien concluyó que pertenecían a un hombre de ascendencia mixta europea-polinésica, de unos 45-55 años, descartando a Earhart (mujer, 39 años) y Noonan. Los huesos se perdieron posteriormente, posiblemente durante la Segunda Guerra Mundial.

Amelia Earhart
La isla Nikumaroro

Teorías Modernas y Reanálisis

La organización TIGHAR (The International Group for Historic Aircraft Recovery) ha liderado investigaciones en Nikumaroro desde 1989, encontrando artefactos como crema freckle (que Earhart usaba), un cierre de chaqueta y aluminio posiblemente del Electra. En 2018, el antropólogo forense Richard Jantz reanalizó las mediciones de Hoodless usando software moderno, concluyendo que los huesos coincidían en un 99% con las dimensiones de Earhart, más que con el 99% de una muestra de referencia, sugiriendo que eran suyos. Esta hipótesis postula un aterrizaje en el arrecife de Nikumaroro, supervivencia breve como náufragos y muerte por deshidratación o cangrejos.

Otras teorías incluyen captura por Japón en las Marshall (desacreditada) o hundimiento en el océano. En 2024, Deep Sea Vision reportó una imagen sonar de un objeto similar al Electra a 16.000 pies de profundidad, pero sin confirmación.

Desarrollos Recientes en 2025

En julio de 2025, Purdue Research Foundation y Archaeological Legacy Institute anunciaron una expedición para localizar el Electra, basada en nuevas pistas sonar. El Palm Springs Air Museum también lanzó «Expedition Amelia 2025», explorando Nikumaroro. Más sorprendentemente, el 26 de septiembre de 2025, el presidente electo Donald Trump ordenó desclasificar archivos relacionados con Earhart, citando teorías de radio, navegación y posibles encubrimientos, en paralelo a documentos sobre Epstein y el 11-S. Esto podría revelar datos navales de 1937, potencialmente resolviendo el enigma.

Inspiración Perenne

Amelia Earhart trasciende su desaparición. Su legado reside en romper barreras, promover la igualdad y encarnar el espíritu explorador. Museos como el Smithsonian preservan su memoria, y su influencia persiste en aviadoras modernas. El misterio, casi 90 años después, mantiene viva su historia, recordándonos los riesgos de la innovación. Como escribió: «La aventura vale la pena en sí misma». En un mundo aún desigual, Earhart sigue volando alto.

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