El pasado 15 de julio de 2025, la calle Consell de Cent, en el corazón del Eixample barcelonés, se convirtió en escenario de un violento ajuste de cuentas que sacudió a la ciudad. A las 16:25 horas, un hombre fue ejecutado a tiros en el portal del número 200, una zona peatonal y tranquila de la conocida “superilla”. La víctima, identificada como Filip Knežević, un serbio de 36 años, era un sicario vinculado al clan mafioso Kavački, una banda criminal originaria de Montenegro dedicada al narcotráfico, blanqueo de capitales, extorsión y asesinatos. Este crimen, que los investigadores atribuyen a una venganza del clan rival Škaljari, pone de manifiesto la creciente presencia de las mafias balcánicas en Barcelona, Cataluña y España, y su capacidad para operar con impunidad en entornos urbanos aparentemente seguros.

El crimen de Consell de Cent: Una ejecución calculada

El martes 15 de julio, a plena luz del día, Filip Knežević fue sorprendido por un sicario mientras abría la puerta de su edificio en la calle Consell de Cent. Según testigos y fuentes policiales, el atacante disparó al menos ocho veces, de las cuales cuatro balas impactaron en la víctima: tres en la espalda y una en la cabeza, esta última mortal. El cuerpo de Knežević quedó tendido boca abajo en el portal, descubierto minutos después por una vecina que, en estado de shock, alertó a los Mossos d’Esquadra a las 16:18 horas. “Escuché dos disparos muy fuertes, pensé que alguien se había caído por la escalera. Cuando salí, vi a un hombre muerto en el suelo. Fue terrible”, relató la vecina al diario El Periódico.

El modus operandi del crimen apunta a la intervención de un profesional. El asesino actuó con precisión y rapidez, sin dejar testigos directos ni pruebas claras en el lugar de los hechos. Las cámaras de seguridad de los comercios cercanos, como la tienda de instrumentos musicales Tokobongo o una clínica dental vecina, no captaron imágenes útiles, ya que la mayoría estaban orientadas hacia el interior de los establecimientos. Esto dificultó la reconstrucción de la huida del atacante, quien desapareció sin dejar rastro. Los Mossos, a través de su División de Investigación Criminal (DIC), mantienen el caso bajo secreto de sumario mientras analizan huellas, casquillos y grabaciones de cámaras de tráfico para identificar al autor.

La identificación de la víctima fue clave para entender el contexto del crimen. Knežević, un fugitivo buscado internacionalmente, estaba acusado por la Fiscalía de Grecia de participar en el asesinato de dos líderes del clan Škaljari, Alan Kožar y Damir Hadžić, en la isla de Corfú en julio de 2020. Este doble homicidio, en el que se dispararon 29 balas, marcó un punto de inflexión en la guerra entre los clanes Kavački y Škaljari, una rivalidad que ha dejado decenas de muertos en Europa. La ejecución de Knežević en Barcelona, cinco años después, parece ser una respuesta directa a aquel crimen, consolidando la hipótesis de un ajuste de cuentas orquestado por los Škaljari.

Los clanes Kavački y Škaljari: Una guerra sin fin

Los clanes Kavački y Škaljari, originarios de la ciudad costera de Kotor en Montenegro, son dos de las organizaciones criminales más peligrosas de los Balcanes. Su conflicto, que se remonta a 2014, tuvo su origen en un robo de 300 kilos de cocaína en el puerto de Valencia, un incidente que desató una guerra abierta entre ambos grupos. Desde entonces, las dos bandas han protagonizado una serie de asesinatos, emboscadas y ajustes de cuentas en toda Europa, dejando un reguero de víctimas en países como Grecia, Serbia, Montenegro y ahora España.

Ambos clanes operan con una estructura piramidal, con líderes que toman decisiones estratégicas, sicarios encargados de ejecutar asesinatos y personal logístico que facilita el transporte de drogas, armas y dinero. Sus actividades principales incluyen el tráfico de cocaína a gran escala, el blanqueo de capitales, la extorsión y los asesinatos por encargo. Según fuentes policiales, estas organizaciones han encontrado en Cataluña un refugio ideal debido a su conectividad, su cosmopolitanismo y la posibilidad de pasar desapercibidos en una región con alta presencia de extranjeros.

La presencia de estos clanes en España no es nueva. Desde 2018, la Policía Nacional ha intensificado sus investigaciones sobre los Kavački y Škaljari tras detectar la llegada de fugitivos a Cataluña. En 2023, una operación en Madrid, Toledo y Guadalajara desmanteló una célula vinculada a los Kavački, con la detención de una veintena de personas y la incautación de armas, marihuana y dinero en efectivo. En 2024, las autoridades capturaron a tres miembros de este clan en Cataluña, incluyendo a un líder conocido como “Jaguar”, acusado de asesinatos por encargo. Estas operaciones reflejan el esfuerzo policial por contener la expansión de estas mafias, pero también evidencian su arraigo en el territorio.

Cataluña: Un imán para el crimen organizado

Barcelona y Cataluña se han convertido en un punto caliente para el crimen organizado internacional. La estratégica ubicación geográfica de la región, con acceso a puertos marítimos como el de Barcelona y una red de conexiones aéreas y terrestres, facilita las operaciones de narcotráfico y blanqueo de capitales. Además, la diversidad cultural y la gran cantidad de turistas permiten a los criminales mezclarse con facilidad, utilizando identidades falsas para evadir a las autoridades. Knežević, por ejemplo, residía en Barcelona bajo documentación falsa y había pasado desapercibido en el vecindario, donde muchos creían que era un ciudadano español.

La región también ofrece un entorno propicio para el blanqueo de capitales, una de las principales actividades de estas mafias. Los clanes balcánicos invierten en propiedades inmobiliarias, negocios legales y actividades turísticas para lavar el dinero procedente del narcotráfico. Lloret de Mar, por ejemplo, ha emergido como otro punto de interés para estas organizaciones, donde el flujo constante de turistas y la actividad económica facilitan la ocultación de operaciones ilícitas. La detención de “Jaguar” en esta localidad en 2024 es un indicio de la expansión de estas redes más allá de Barcelona.

El atractivo de Cataluña para las mafias balcánicas no se limita a su infraestructura. La región ha sido señalada como un centro neurálgico para el tráfico de marihuana, un negocio que complementa el comercio de cocaína, la principal fuente de ingresos de los clanes Kavački y Škaljari. Según fuentes policiales, la producción y distribución de marihuana en Cataluña ha crecido en los últimos años, atrayendo a grupos criminales que buscan diversificar sus operaciones. Este fenómeno, combinado con la relativa facilidad para operar en un entorno urbano cosmopolita, ha convertido a la región en un refugio estratégico para fugitivos y operativos de alto nivel.

Los esfuerzos policiales y los desafíos pendientes

Las autoridades españolas, tanto los Mossos d’Esquadra como la Policía Nacional, han intensificado sus esfuerzos para combatir la presencia de las mafias balcánicas. La identificación de Knežević como fugitivo en 2022 por parte de la Policía Nacional, junto con las detenciones de otros miembros de los Kavački, demuestra un compromiso por desarticular estas redes. Sin embargo, el crimen de Consell de Cent revela los desafíos que enfrentan las fuerzas de seguridad. La capacidad de los sicarios para actuar en pleno día, en una zona céntrica y peatonal, sugiere un nivel de audacia y profesionalismo que complica las labores de prevención y captura.

La investigación del asesinato de Knežević sigue en curso, con los Mossos analizando exhaustivamente las pruebas recopiladas en la escena del crimen. La falta de testigos directos y la limitada utilidad de las cámaras de seguridad han ralentizado los avances, pero las autoridades confían en que la colaboración internacional con cuerpos policiales de Serbia, Montenegro y Grecia pueda arrojar luz sobre el caso. La conexión de Knežević con Veljko Belivuk, un conocido líder mafioso serbio, también está siendo investigada para determinar si el crimen fue ordenado desde el extranjero.

Un reflejo de la globalización del crimen

El asesinato de Filip Knežević en Consell de Cent no es un hecho aislado, sino un episodio más en la guerra global entre los clanes Kavački y Škaljari. Este crimen pone de relieve cómo las mafias balcánicas han extendido sus tentáculos a ciudades como Barcelona, aprovechando la globalización y las facilidades de movilidad para operar a escala internacional. La ejecución de un sicario en el corazón de una de las ciudades más turísticas de Europa envía un mensaje claro: el crimen organizado no conoce fronteras y está dispuesto a actuar con violencia para mantener su dominio.

Para los residentes de Consell de Cent, el impacto del crimen ha sido profundo. La imagen de un hombre asesinado en el portal de su edificio, con agujeros de bala en la pared y la cristalera rota, ha roto la percepción de seguridad en una zona conocida por su calma. “No oímos nada, pero cuando llegaron las ambulancias y la policía, nos dimos cuenta de la gravedad”, comentó un empleado de un comercio cercano. La comunidad, aún en shock, espera respuestas mientras los Mossos trabajan para evitar que este tipo de incidentes se repitan.

El crimen de Consell de Cent es un recordatorio de la complejidad del crimen organizado en la Europa del siglo XXI. Las mafias balcánicas, con su estructura jerárquica, su experiencia en operaciones transnacionales y su disposición a usar la violencia, representan un desafío significativo para las autoridades. Cataluña, con Barcelona a la cabeza, se ha convertido en un escenario clave para estas organizaciones, que encuentran en la región un entorno favorable para sus actividades ilícitas. Mientras los Mossos y la Policía Nacional redoblan sus esfuerzos, la sociedad catalana se enfrenta a la realidad de que el crimen organizado está más cerca de lo que muchos imaginaban. La ejecución de Filip Knežević no solo cierra un capítulo en la sangrienta rivalidad entre los clanes Kavački y Škaljari, sino que abre una reflexión sobre cómo combatir una amenaza que opera en las sombras de una de las ciudades más vibrantes del mundo.

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