Tras la petición urgente de armas por parte del gobierno ucraniano, al menos 32 países han aceptado el llamamiento de enviar miles de millones de dólares en armamento a Ucrania para su uso contra las fuerzas rusas. Las pruebas fotográficas demuestran que estas armas ya han acabado en manos de paramilitares neonazis, unidades que han recibido entrenamiento de Estados Unidos y de sus aliados de la OTAN.

Mientras los medios de comunicación corporativos dan una visión idílica de la actuación del ejército ucraniano, unos 20.000 combatientes extranjeros de 52 países se han alistado a la recién formada “Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania”. Sin embargo, muchos de ellos están huyendo de vuelta a su país a través de la frontera polaca, presos del pánico ante las grandes bajas.

Meses antes de que Rusia lanzara su operación dentro de Ucrania, la CIA puso en marcha un programa para entrenar a combatientes ucranianos para una insurgencia. Mientras tanto, las armas suministradas por los aliados de la OTAN se han puesto en manos del Batallón Azov, una antigua organización paramilitar neonazi incorporada a la Guardia Nacional ucraniana.

Además, los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido han ejecutado un programa masivo para entrenar y equipar a los soldados ucranianos para una guerra a gran escala con Rusia. Entre los aprendices se encuentran los principales comandantes del Batallón Azov.

El Reino Unido, a través de la Operación Orbital, ha entrenado a 22.000 combatientes ucranianos y envió más instructores al país a principios de marzo.

Estados Unidos también ha entrenado abiertamente a las fuerzas ucranianas, incluidos los miembros del batallón neonazi Azov, como el sargento Ivan Kharkiv, que reflexionó con cariño sobre “la experiencia de su batallón” con los entrenadores y voluntarios estadounidenses, mencionando incluso a los ingenieros y médicos voluntarios de Estados Unidos que “todavía” les están ayudando.

Militares estadounidenses y canadienses se reúnen con miembros uniformados del batallón neonazi Azov durante una sesión de entrenamiento en Ucrania en noviembre de 2017. Fotos extraidas de una página eliminada del sitio web de Azov:
Militares estadounidenses y canadienses se reúnen con miembros uniformados del batallón neonazi Azov durante una sesión de entrenamiento en Ucrania en noviembre de 2017. Fotos extraídas de una página eliminada del sitio web de Azov.

Mientras tanto, una orden neonazi menos conocida de oficiales militares ucranianos llamada Centuria se ha jactado de que sus miembros han “participado en ejercicios militares con Francia, el Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Alemania y Polonia”, según un estudio publicado por el Instituto de Estudios Europeos, Rusos y Euroasiáticos de la Universidad George Washington.

El papel de la CIA

Mientras que Estados Unidos y otros ejércitos han entrenado abiertamente a las fuerzas ucranianas, el apoyo de la CIA era secreto hasta un informe del 13 de enero de Yahoo News basado en revelaciones de seis exfuncionarios de la CIA. Dicho informe reveló que los combatientes eran llevados a una “instalación secreta en el sur de Estados Unidos” para ser entrenados por la Agencia. El programa también ha incluido a miembros de la CIA “viajando al frente en el este de Ucrania para asesorar a sus homólogos allí.”

Según el informe de Yahoo News, la CIA ha entrenado a los combatientes durante varias semanas en “técnicas de camuflaje, navegación terrestre, tácticas como “cubrirse y moverse”, inteligencia y otras áreas.” Un exfuncionario de la CIA que habló con el medio dijo, además, que “Estados Unidos está entrenando a una insurgencia” para “matar rusos”.

Mercenarios, paramilitares y voluntarios extranjeros

Los combatientes extranjeros están siendo centralizados en la ciudad ucraniana occidental de Lviv, donde un voluntario finlandés ha afirmado que “sólo quieren matar rusos”. Los veteranos de los países occidentales, aburridos de la mundanidad de la vida civil, están acudiendo en masa.

Según un reclutador ucraniano en Londres, 6.000 personas del Reino Unido, aproximadamente la mitad de las cuales son veteranos, se han apuntado para ir a luchar. Al otro lado del charco, un representante de la embajada ucraniana en Washington dijo a la Voz de América, financiada por el gobierno estadounidense, que unas 3.000 personas en Estados Unidos han “respondido” al llamamiento de Zelensky a los combatientes extranjeros.

La llamada a las armas de Zelensky se ha extendido incluso a América Latina. En Colombia, la capital mundial de los escuadrones de la muerte, donde cientos de líderes de movimientos sociales fueron asesinados por los paramilitares en los últimos dos años, 50 ex soldados habrían iniciado el proceso de incorporación a la Legión de Defensa Territorial de Ucrania. Colombia es un socio oficial de la OTAN.

El 13 de marzo, Rusia bombardeó una base que albergaba a la legión extranjera con 30 misiles de crucero, matando a 35 combatientes voluntarios extranjeros, según fuentes occidentales, y a 180, según el Ministerio de Defensa ruso.

La base, conocida como Centro Internacional de Seguridad y Mantenimiento de la Paz, ha acogido tanto la Operación UNIFIER de Canadá como el Grupo de Entrenamiento Multinacional Conjunto dirigido por Estados Unidos. Se ha descrito como el “principal centro de entrenamiento de las tropas ucranianas, un proceso en el que Estados Unidos, Canadá y otros desempeñan un papel destacado”.

“Están tratando de enviarnos a Kiev sin las malditas armas, sin equipo, sin placas. La gente que tiene la suerte de conseguir armas solamente recibe cargadores con unos 10 putos cartuchos”, dijo entonces el voluntario estadounidense, Henry Hoeft, en un vídeo publicado en Internet. Hoeft, que huyó del país, dijo que cuando se negaron a ser enviados a Kiev, les amenazaron: o se iban o les disparan. “La gente tiene que dejar de venir aquí. Es una trampa y no te dejan salir”, sentenció.

En un incidente separado, Jason Haigh, un voluntario del Reino Unido que sirvió en dos giras en Irak, huyó de Ucrania después de aproximadamente un mes, diciendo a The Sun que “Irak y Afganistán eran totalmente diferentes. Los rusos son un ejército moderno y convencional”. Mientras tanto, el veterano canadiense, presentado por los medios sensacionalistas del Reino Unido como uno de los “francotiradores más mortíferos del mundo”, fue asesinado durante su primer día en el campo de batalla.

Donaciones de muerte

En menos de una semana desde la invasión rusa de Ucrania, Estados Unidos y la OTAN enviaron a toda prisa 17.000 armas antitanques al país. La friolera del 70% de los 350 millones de dólares en ayuda letal aprobados por la Administración Biden el 26 de febrero se entregó en únicamente cinco días.

The Wall Street Journal ha descrito la respuesta como “una de las mayores y más rápidas transferencias de armas de la historia” y “una operación de suministro con pocos paralelos históricos”. Entonces, ¿quiénes están recibiendo esas armas y qué harán con ellas si el conflicto continúa indefinidamente? Está claro que esa pregunta no está en la mente de los funcionarios de la OTAN, ávidos de una escalada.

El pasado 8 de marzo aparecieron fotografías que mostraban al Batallón neonazi Azov recibiendo un cargamento de lanzagranadas NLAW de “países de la OTAN” entregados en mano por instructores de la Alianza. El Cuerpo Nacional, el ala política del Batallón Azov, también ha publicado fotos de los NLAW que recibieron sus miembros, explicando que los estaban “dominando”. “Enviaremos a Rusia al infierno”, declararon.

Miembros del ultranacionalista Sector Derecho también han aparecido en el campo con lanzadores NLAW de fabricación británica, como se ve a continuación.

neonazis del Sector Derecho armados con misiles antitanque NLAW de fabricación británica
Neonazis del Sector Derecho armados con misiles antitanque NLAW de fabricación británica.

A finales de febrero, la Unión Europea abrió las puertas a los envíos de armas a Ucrania, aprobando la financiación a través del bien llamado “Fondo Europeo para la Paz” para reembolsar a los países que envíen armas al país por valor de 500 millones de dólares. Otros 55 millones de dólares están destinados a la ayuda militar no letal.

Al menos 32 países, muchos de los cuales pertenecen a la OTAN y a la Unión Europea, participan en la inundación de Ucrania con ayuda militar letal y no letal. Este mes de febrero, el Departamento de Estado anunció 350 millones de dólares en ayuda militar adicional a Ucrania, con lo que “el total de la ayuda a la seguridad que Estados Unidos ha comprometido con Ucrania durante el último año asciende a más de mil millones de dólares”.

A principios de marzo se enviaron otros 200 millones de dólares, y tras el llamamiento de Zelensky al Congreso el 16 de marzo para obtener más armas, se informa que Biden va a repartir otros 800 millones de dólares en ayuda militar, incluyendo 800 sistemas antiaéreos Stinger, 9.000 sistemas antitanques, 5.000 rifles, 1.000 pistolas, 400 ametralladoras, 400 escopetas, 400 lanzagranadas, 20 millones de cartuchos, 100 drones tácticos, 25.000 conjuntos de chalecos antibalas y 25.000 cascos. Pero eso es solo la punta del iceberg.

Estas cifras se suman a los 2.500 millones de dólares en ayuda militar que Estados Unidos entregó entre 2014 y el verano de 2021, con lo que el total asciende a 3.800 millones de dólares.

Polonia: centro de distribución

Tomando la delantera en la campaña internacional para armar a Ucrania, Estados Unidos y el Reino Unido han creado, según se informa, el llamado “Centro de Coordinación de Donantes Internacionales”. Los envíos se están almacenando en Polonia, un aliado de la OTAN que comparte frontera con Ucrania.

De hecho, Polonia ha sido descrita repetidamente como el “eje” de los esfuerzos bélicos de Occidente. Un aeropuerto polaco a 60 millas de la frontera ucraniana estaba “tan abarrotado de aviones militares de carga que algunos vuelos fueron desviados brevemente hasta que el espacio del aeródromo estuvo disponible”.

Mientras que gran parte del esfuerzo de armamento y equipamiento se ha llevado a cabo abiertamente, el Wall Street Journal informó que “la operación de suministro a Ucrania en muchos países ha estado envuelta en el absoluto secretismo.” Algunos analistas sugieren que “la mayoría de los países” que participan en la campaña de armamento “prefieren no compartir detalles”.

Mientras las armas siguen fluyendo sin cesar, un “alto funcionario militar ucraniano” dijo al medio que “no había grandes carencias de equipo entre sus tropas”. A pesar de ello, Zelensky sigue afirmando que la ayuda es “insuficiente”.

Y mientras la perspectiva de una insurgencia al estilo afgano se atenúa en Ucrania, con las fuerzas rusas tomando ciudades estratégicas y cortando las líneas de suministro a sus adversarios, los fabricantes de armas que financian a los think tanks y a los políticos desde Washington a Londres están aprovechando la oportunidad.

“Vamos a tener que rellenar parte [de los envíos de armas a Ucrania] nosotros mismos”, dijo un lobista de la industria armamentística a The Hill el 15 de marzo, “así que eso obligará al Pentágono a comprar más a algunas de las empresas de defensa”.

Los paises que oficialmente han enviado armas a Ucrania

Al menos 32 países han enviado ayuda militar directa a Ucrania este año, entre ellos:

Australia: El 1 de marzo, una declaración conjunta del Primer Ministro y el Ministro de Defensa de Australia afirmó que el país “proporcionaría alrededor de 50 millones de dólares estadounidenses en ayuda militar letal” a Ucrania, incluyendo misiles y municiones.

Austria se ha comprometido a enviar más de 19 millones de dólares en ayuda no letal a Ucrania, incluyendo cascos, chalecos antibalas y 100.000 litros de combustible.

Bélgica enviará 3.000 ametralladoras y 200 armas antitanque, así como 3.800 toneladas de combustible.

Canadá: Un comunicado de prensa del 4 de febrero en el que se anunciaba un envío de “chalecos antibalas y kits de transporte de carga, prismáticos, telémetros láser, detectores de metales y catalejos” del Departamento de Defensa Nacional señalaba que “Canadá ha proporcionado 23 millones de dólares en equipamiento militar no letal a Ucrania” desde 2015. El 27 de febrero, Canadá duplicó con creces su total histórico, anunciando el envío de 25 millones de dólares en equipo militar no letal a Ucrania. La ministra de Defensa, Anita Anand, dijo que también enviarían 100 sistemas de armas antitanque Carl-Gustaf, 2.000 cohetes, 4.500 lanzacohetes M72, 7.500 granadas de mano, rifles de francotirador, carabinas, pistolas y 1,5 millones de cartuchos.

El primer ministro de Croacia, Andrej Plenković, se comprometió a enviar más de 18 millones de dólares en “armas de infantería y equipos de protección”.

La República Checa se comprometió a enviar 4.000 proyectiles de artillería valorados en unos 1,6 millones de USD en enero. Al mes siguiente, el gobierno anunció una ayuda letal adicional de 8,1 millones de dólares, que incluía 30.150 pistolas, 5.000 fusiles de asalto, 2.085 subfusiles, 3.200 ametralladoras, 31 fusiles de francotirador y millones de cartuchos. Un día después de este anuncio, la República Checa habría aprobado un envío adicional por valor de 18,2 millones de dólares, pero se negó a detallar su contenido por “motivos de seguridad”. Sin embargo, los medios de comunicación checos han informado de que este paquete incluiría 10 lanzadores antiaéreos con 160 misiles. The Wall Street Journal informa además de que la República Checa ha enviado 10.000 granadas propulsadas por cohetes.

Dinamarca va a enviar 2.000 chalecos antibalas a Ucrania. Aunque en un principio se opuso al envío de armas, Dinamarca se ha comprometido a donar 2.700 misiles antitanque a Ucrania y a enviar 300 FIM-92 Stinger fuera de servicio a Estados Unidos para que vuelvan a ser operativos y se envíen a Ucrania.

Estonia envió un lote de sistemas de misiles Javelin a mediados de febrero y un paquete adicional de “equipo personal, munición, misiles Javelin adicionales y municiones antiaéreas” a finales de mes.

Finlandia dio marcha atrás en su tradicional neutralidad y dio “luz verde a Estonia para que envíe a Ucrania cañones de campaña que antes eran propiedad de Finlandia” y anunció que enviaría 2.000 chalecos antibalas y 2.000 cascos, según informó Reuters. Además, el país proporcionará 2.500 fusiles de asalto, 150.000 balas y 1.500 armas antitanque.

Francia ha reconocido que está proporcionando ayuda militar a Ucrania, pero se ha negado a especificar en qué forma para no “provocar” a Rusia, lo que supone una diferencia con sus aliados de la OTAN.

Alemania: Revirtiendo la política del país posterior a la Segunda Guerra Mundial de prohibir el envío de armas de fabricación alemana a zonas de conflicto, el canciller Olaf Scholz anunció que enviaría 1.000 armas antitanque y 500 misiles Stinger a Ucrania. Más tarde, Berlín aprobó el envío de 2.700 misiles Strela de hombro.

Grecia se ha comprometido a enviar a Ucrania dos aviones cargados de armas con lanzacohetes, munición y Kalashnikovs.

Islandia: Al no tener ejército, Islandia ha tratado de llenar los vacíos en el esfuerzo internacional para armar a Ucrania, proporcionando vuelos de carga para enviar equipos de otros países.

Irlanda ha accedido a proporcionar chalecos antibalas y combustible.

Italia envió inicialmente 120 millones de dólares a Ucrania y aprobó ayuda adicional “no letal”, como equipos de desminado. Posteriormente, el país envió entre 109 y 164 millones de dólares en forma de “morteros, lanzadores Stinger, ametralladoras pesadas Browning, cartuchos Browning, ametralladoras ligeras, lanzadores antitanque, disparos antitanque, raciones K, radios, cascos y chalecos”.

Japón ha acordado enviar “chalecos antibalas y otros suministros de defensa”, como tiendas de campaña y cascos militares.

Material bélico enviado por Estonia.

Letonia ha enviado sistemas de misiles antiaéreos Stinger, 30 camiones cargados de cascos, suministros médicos, alimentos secos y munición, y 90 aviones no tripulados.

Lituania también ha enviado stingers y munición y ha dicho que enviará “chalecos antibalas, cascos” y Kalashnikovs.

Luxemburgo envió 100 armas antitanque NLAW, jeeps y tiendas militares.

Holanda envió 3.000 cascos, 2.000 piezas de blindaje corporal, 30 detectores de metales, dos radares de vigilancia de minas y cinco radares de localización de armas, 100 rifles de francotirador y 30.000 cartuchos de munición de francotirador, todo ello por valor de 8,12 millones de dólares. Más tarde, el país envió 21,7 millones de USD en suministros letales, incluyendo 50 sistemas Stinger y 200 misiles, 40 armas antitanque Panzefraust y 400 misiles, 171 cascos, 85 chalecos y 1.250 placas de blindaje.

Macedonia del Norte ha anunciado que enviará equipo militar no especificado a Ucrania.

Noruega ha enviado 1.500 chalecos antibalas, 500 cascos y otros suministros no letales. Al igual que Alemania, Noruega decidió posteriormente revertir su prohibición de exportar armas a zonas de guerra, anunciando la donación de 2.000 armas antitanque M72. El ministro de Defensa, Odd Roger Enoksen, dijo que no puede “garantizar que las armas no caigan en manos equivocadas”.

Polonia ha enviado munición, sistemas de jabalina, drones de vigilancia no tripulados, 100 morteros LMP-2017 de 60 mm con 1.500 cartuchos, sistemas portátiles de misiles antiaéreos Piorun, sistemas de reconocimiento no tripulados, 30.000 piezas de munición para cañones ZU-23-2, jabalinas, 10.000 fusiles automáticos GROT, 42.000 cascos, etc.

Portugal ha enviado “chalecos, cascos, gafas de visión nocturna, granadas y munición de diferentes calibres, radios portátiles completas, repetidores analógicos y fusiles automáticos G3”.

Rumanía aprobó un envío de 3,3 millones de dólares de “combustible, munición, chalecos antibalas, cascos” y otro “equipo militar”.

Eslovaquia ha enviado municiones y combustible por valor de 12,3 millones de dólares, incluyendo “12.000 cartuchos de munición de calibre 120 milímetros, 10 millones de litros de gasóleo y 2,4 millones de litros de combustible para aviones”. Se aprobó un envío adicional de casi 5 millones de dólares que incluía “486 misiles de defensa aérea y cohetes antitanque, 100 lanzadores de defensa aérea, munición de artillería de 120 mm y combustible”.

Eslovenia ha enviado cascos, munición y rifles Kalashnikov en “varios” aviones.

Corea del Sur enviará “equipo militar” no especificado y uniformes”.

En España, la ministra de Defensa, Margarita Robles, dijo que el país enviará “1.370 lanzagranadas antitanque, 700.000 cartuchos de fusil y ametralladora, y ametralladoras ligeras”. Además, ayer mismo el presidente Sánchez anunció desde Bruselas el envío de “más armas” aunque no precisó ni el tipo ni la cantidad “por cuestiones de seguridad”.

Suecia, país antaño neutral, aprobó el envío a Ucrania de “5.000 cascos, 5.000 escudos corporales y 5.000 armas antitanque” y más, así como 52,9 millones de dólares en ayuda financiera directa al ejército ucraniano. La contribución total está valorada en 148,4 millones de dólares.

Reino Unido: Además de los 3.615 NLAW, el gobierno del Reino Unido autorizó un préstamo por valor de 2.250 millones de dólares al gobierno ucraniano para la adquisición de dos dragaminas, ocho lanchas antimisiles y una fragata. Se están enviando más armas, pero no se han detallado por ser “operativas sensibles”. El Reino Unido también está enviando “chalecos antibalas, cascos y botas de combate”.

Estados Unidos: El 26 de febrero, el Departamento de Estado anunció 350 millones de dólares en ayuda militar adicional a Ucrania, con lo que “el total de la ayuda a la seguridad que Estados Unidos ha comprometido con Ucrania durante el último año asciende a más de mil millones de dólares.” Según se informa, el envío incluía jabalinas y Stingers. Días después, el Secretario de Estado Anthony Blinken aseguró a su homólogo ucraniano más envíos de armas en el futuro. Al parecer, Biden va a adelantar otros 800 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania tras el discurso de Zelensky ante el Congreso. Este paquete incluirá 800 sistemas antiaéreos Stinger, 9.000 sistemas antitanque, 5.000 rifles, 1.000 pistolas, 400 ametralladoras, 400 escopetas, 400 lanzagranadas, 20 millones de rondas de munición, 100 drones tácticos, 25.000 conjuntos de chalecos antibalas y 25.000 cascos.

*Elaborado por Rambla a partir de información de The Gray Zone.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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