“El himno español se debería hacer con el grito de Cristiano Ronaldo”

altEl escritor e intelectual gallego Suso de Toro califica España como una sociedad “culturalmente atrasada”, con futbolistas y toreros como referentes y lamenta que la oligarquía madrileña haya secuestrado el país y contaminado los medios. Considera Rajoy un “franquista con buenos modales” al frente de un PP que pretende “la colonización lingüística de Galicia”

 

 

El escritor e intelectual gallego Suso de Toro califica España como una sociedad “culturalmente atrasada”, con futbolistas y toreros como referentes y lamenta que la oligarquía madrileña haya secuestrado el país y contaminado los medios. Considera Rajoy un “franquista con buenos modales” al frente de un PP que pretende “la colonización lingüística de Galicia”

 

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Treinta títulos, -entre ficción y ensayo-, integran la obra literaria de Suso de Toro (Santiago de Compostela, 1956). Harto de no tener apoyo institucional y consciente que su programa literario “ya estaba hecho”, hace cuatro años decidió jubilarse como escritor profesional para retomar su actividad como profesor de lengua y literatura gallegas de secundaria. La inocencia que dice que le falta para escribir poesía contrasta con la ironía y la contundencia para retratar un país al servicio de un encubierto y feroz nacionalismo español que, fruto de un simulacro de transición, diariamente menoscaba, persigue y ataca toda sensibilidad y expresión cultural y lingüística distintas a la castellana, la oficial. Su inequívoca postura a favor del derecho a decidir de Catalunya le ha puesto en el punto de mira del establishment y le ha hecho ganar adeptos entre la opción soberanista. Comprometido, orgulloso de sus raíces, y políticamente incorrecto, se ha negado a pensar y a vivir cómo le imponían, es decir, como a un habitante de una despersonalizada provincia de Madrid. Ha resistido y resiste a “la barbarie” de un franquismo que permanece y sigue mandando.

 

Una encuesta reciente del CIS concluía que el 35% de los españoles no lee nunca o casi nunca. ¿Hasta qué punto es preocupante y explica la situación del país?

Creo que explica, más que la coyuntura actual, las deficiencias de la sociedad española en general, que en conjunto no tuvo como país una revolución industrial y no tuvo tampoco en su momento la creación de esas capas sociales que se supone que son ilustradas y de donde salen los cuadros para dirigir un país complejo y moderno. Eso no se dio. De hecho, a mi modo de ver, sólo se dio de un modo particular en Catalunya, con la diferencia de que tampoco eran cuadros para dirigir un Estado sino que estaban orientados a la creación de industria y a las artes. Es un problema social profundo, lo que ocurre es que en el momento de la transición la opinión crítica y autocrítica de la época del franquismo sabía perfectamente que ésta era una sociedad a la que le faltaba dirección, culturalmente atrasada, empobrecida… La diferencia es que a partir de los años 80, con la llegada del PSOE, se crea un nuevo ciclo y se pretende que de repente la sociedad española ya no es aquella sociedad aborregada sino un país europeo moderno, yé-yé, guay, que todo el mundo mira a España y quiere aprender de ella. Eso es una tontería absoluta, más que una mentira es una imbecilidad y sobre esa imbecilidad se creó un discurso paternalista, se empezó a decir ‘tenemos la mejor generación del mundo’ y cosas así, un populismo que halagaba a la población, y de repente todos éramos europeos, modernos y cultos. Es mentira, la sociedad española es una sociedad de televidentes y el margen de lectores en proporción sigue siendo el mismo aunque ahora afortunadamente los niños en el sistema escolar leen y los que completan el bachillerato a lo mejor leen 10-12 libros, cosa que no ocurría cuando yo estudiaba, una época en la que no éramos obligados a leer ningún libro. La realidad es que la sociedad española es culturalmente atrasada y lo peor de todo es que está presa de una imagen de misma que es absurda y falsa, y es esta idea que venden los políticos populistas de que somos la envidia del mundo.

 

¿Con un país culturalmente más sólido y preparado se hubiera podido combatir mejor la crisis económica, se hubiera podido articular una respuesta más rápida y eficaz contra ella?

No si se puede trasladar directamente la relación entre cultura en el sentido de cultura humanista y el modo en que se encajó la crisis económica. Lo seguro es que la economía española se basaba en actividades especulativas ligadas al sector de la construcción y a partir de ahí se creó una acumulación de capital que se trasladaba también a empresas energéticas, que no dejan de ser empresas especulativas. El modelo de construcción y cajas de ahorro es en el que se han creado las fortunas recientes, para el caso paradigmático de capitalismo español es la oligarquía madrileña, el caso de Florentino Pérez, si se hiciera se comprendería lo sucedido entre la muerte de Franco hasta hoy. La biografía de Florentino Pérez está sin hacer pero este recorrido es el que ilustra el salto desde el palco del Santiago Bernabéu a esta crisis y a esta debacle de un tipo de economía no productiva.

 

¿Cómo puede abrirse paso la cultura, entre tanto IVA, tanto descrédito, tan pocos medios y tan pocas ayudas? El músico Jordi Savall asegura que un país que no da valor a la cultura no tiene futuro.

En España lo que hay por la cultura es desprecio, más que menosprecio, pero eso está ligado al siglo XIX, que es cuando se tenía que haber construido la sociedad sobre unos determinados valores, los de la Ilustración. Como eso no ocurrió, en España los que educan a la ciudadanía son los toreros y los futbolistas de la selección española, cuando vuelven de un Mundial y les cantan la canción “Viva España” de Manolo Escobar. Toreros y futbolistas siguen siendo los ítems de referencia y no existen esos sectores sociales que deben tener una densidad mínima para poder actuar sobre la sociedad y que establecen otros valores. Por otro lado el sistema editorial español ha pasado de ser un sistema nacional con un mercado dentro del Estado a ser un mercado hispanoamericano, de tal modo que deja de crear referencias literarias o culturales y crea un sistema de referencias internacionales. Entonces, no cumple esa función digamos nacionalizadora, si España ya nunca se constituyó cabalmente en una nación con una verdadera cultura nacional por consenso y cívica, en estos momentos, esta dimensión trasnacional del mundo editorial español, que en los 80 cumplió ese papel de ir creando un paisaje literario y cultural aunque era en castellano, ahora es un panorama en castellano pero mexicano, argentino, peruano, venezolano. En términos humanos y de mercado me parece bien pero desde el punto de vista nacional ya no hay un sistema literario que cumpla esa función, el sistema actual no ayuda a crear referencias. Y aparte hay algo  que no se dice nunca: la cultura española está absolutamente colonizada por el mundo cultural norteamericano, yanqui, aquí eso se considera normal, no existen los anticuerpos que tiene la República francesa, aquí se considera absolutamente normal que esté excluida de nuestra vida cultural toda referencia europea.

 

Además, las editoriales han convertido el arte en negocio, son grandes empresas que se deben ganar la vida pero que priorizan tanto los beneficios que hacen creer a la gente que la literatura sólo son los best-sellers, por lo que se crea una literatura eminentemente comercial y endogámica, a unos autores mediáticos. Además se predispone la gente a un único tipo de literatura y se marginan géneros como el teatro o la poesía que durante muchos siglos fueron cruciales e incluso hegemónicos.

La lógica del mercado es esa. El mercado es una creación humana que desde el Neolítico cumple una función de intercambio de bienes, hay un excedente y eso permite que a alguien que le sobra algo cambie este producto por otro, es inteligente para solucionar las cosas pero el mercado sin más tiene su propia lógica, es un mundo absolutamente autónomo y lleva dentro la barbarie. Lo único que equilibra la voracidad del mercado es la voluntad política y la voluntad política humanista, ilustrada o civilizadora lo que intenta es garantizar parcelas para lo minoritario. Igual que la democracia, que no es el gobierno de la mayoría sino una sociedad en la que pueden existir minorías y que elige su gobierno por mayoría, una cultura contemporánea verdaderamente cívica es la que se rige a través del mercado y al mismo tiempo garantiza la existencia de formas culturales que son minoritarias pero imprescindibles.

 

El establishment españolista siempre ha considerado literatura española la literatura escrita exclusivamente en castellano, por lo que millones de alumnos han sido educados ignorando a Espriu, Cunqueiro o Atxaga y morirán sin haberlos leído ni conocido. ¿Se puede hacer algo para revertir esta situación?

Eso lo propuse ya en los años 80 y 90 pero España no tiene arreglo, mejor dicho Madrid no tiene arreglo. Las personas que viven en Segovia, Guadalajara, Madrid, Sevilla o Cáceres nunca leerán un texto en catalán y sólo escucharán algo de catalán traducido en las noticias. No consideran que forme parte de su patrimonio. Mi experiencia como escritor la publiqué en la revista Tinta Libre, la titulé “Sin lugar en España” y venía a decir que un escritor en lengua gallega no será considerado un escritor español, aunque tenga sus libros traducidos en castellano, como es mi caso, en cambio un escritor peruano, chileno, argentino o mexicano sí será considerado español por el hecho de escribir en castellano. Eso es una gran deslealtad como ciudadano porque a mí entonces que me permitan pagar a la Hacienda portuguesa, cuando yo he sido trabajador autónomo durante 15 años como escritor, cotizando en la Hacienda española, el Estado nunca me ha considerado un escritor español. El premio que da el Estado y la monarquía por excelencia, que es el premio Cervantes, se le puede dar a un venezolano, a un peruano, un chileno o un argentino pero no a un señor de Barcelona o a una señora de Bilbao o de Lugo que escriben en catalán, euskera o gallego. Eso excluye, pero en cambio se paga a esas personas con mi dinero, a mí no se me reconocerá nacionalidad española y a esos en cambio se les otorga. Es una deslealtad.

 

En Catalunya sí ha tenido buena acogida. ¿Qué significó recibir galardonado con la Creu de Sant Jordi del 2014?

Muy honrado, Catalunya siempre me ha tratado muy bien, como novelista y escritor de ficción, en Catalunya es donde empecé a editar y prácticamente toda mi obra se ha editado en editoriales de Barcelona. A partir de los años 90 y loa primera década de los 2000 mi posición en el debate político español interesaba a catalanistas y federalistas y, tal como ha ido en los últimos tiempos, tiene mayor acogida entre un sector de la población a favor del derecho a decidir y de los independentistas. Particularmente no soy independentista ni unitarista, simplemente defiendo la democracia, también para los catalanes, claro está.

 

Pasemos a la política. En las últimas elecciones europeas formó parte de la lista Los Pueblos Deciden. ¿Qué aprendió?

Nada, simplemente constaté que hay que resistir, pero llevo toda mi vida así, puedo decir que toda mi vida he vivido bajo la barbarie. Mi primera experiencia como militante fue clandestina y la tuve a los 16 años, fue en 1972. No he aprendido nada de la política, si estuve en una candidatura fue por la particular coyuntura actual, en la que todo el juego de poder político está dentro de un esquema ideológico madrileño. Donde vivo yo, en Galicia, son los medios de comunicación madrileños los que crean la conciencia del juego político, de lo qué es y quién es actualidad, de qué partido puede acceder a los grandes medios o no, y como yo soy nacional gallego sé muy bien que ningún partido político gallego va a tener presencia en los medios de comunicación estatales, que son los que crean la conciencia de la gente. Eso, que ya es estructural en el sistema político español, llega al extremo con el PP. Yo entendí que estamos en un momento en el que Galicia puede desaparecer políticamente, actualmente hay dos diputados de un partido gallego en un parlamento español, puede ocurrir que desaparezcan, que Galicia no exista y pase a ser una de esas cuatro de esos provincias que tiene sujetas Madrid, este famoso kilómetro cero que colocó el gobernador civil de Catalunya Miguel Primo de Rivera cuando dio el golpe de Estado. Yo tengo muy claro que me niego a ser una provincia sometida, a vivir en una provincia sometida, nunca he vivido así en mi conciencia.

 

La no condena del franquismo, el imperialismo español y su falsa superioridad legal y moral, según la cual sólo España es nación, país y patria, su patriotismo es superior, válido obligatorio y sólo el castellano es lengua mientras que lo demás son regiones folklóricas secundarias que se empecinan en ir a la contra con sus dialectos, así como la manipulación de la historia y de los medios a favor de un pensamiento único españolista… ¿Cómo se puede combatir todo eso?

Eso sólo se puede combatir con una derrota política total. Vamos a ver, es que estamos gobernados por un señor que recibía sobres con dinero negro, el dinero negro por definición es dinero del que se desconoce su procedencia, puede ser que venga del tráfico de armas, de la prostitución, de cualquier cosa. Personalmente, en una ocasión me multaron por no pagar una cantidad a Hacienda que yo ignoraba, y tuve que pagar una multa con intereses. ¿Cómo tengo yo que sentirme como ciudadano cuando a mí se me hace esto y resulta que estoy gobernado por señores que llevan años conscientemente cobrando sobres de dinero negro? ¿Debo reconocer a este gobierno? ¿Qué debo hacer? Un partido que se ha alimentado del dinero negro y por tanto ha fomentado la corrupción es un partido con el que no se pueden hacer tratos más que de supervivencia, con el que no se pueden establecer alianzas o entendimientos. El PSOE, por su concepción de la historia reciente y sus implicaciones en la construcción de este sistema político, siente que ambos partidos son responsables pero no es el caso del PP.

 

El auge de Podemos ha disparado los rumores sobre una gran alianza PP-PSOE, que supondría la perpetuación de la lacra del bipartidismo y del establishment.

El PSOE no puede pactar con el PP aunque quiera o aunque pueda creer que es conveniente para la supervivencia del sistema político, sabe que es imposible, no podrá hacerlo. Lo que sí es evidente es que tienen intereses comunes, como el hecho de conservar el sistema garantizando una alternancia. Lo que ha ocurrido es que se ha roto esto, pero ya antes de la aparición de Podemos, el enorme aumento de la abstención en los últimos años ya quería decir que había una parte de la sociedad española que, debido a la crisis económica y a los casos de corrupción, no se sentía representada por un sistema basado en una especie de alternancia irregular. Ocurría también que en el País Vasco el PP es un partido residual y el PSOE tampoco era significativo y en Catalunya era residual y el PSC, como consecuencia del tren de choques entre nacionalismos, se ha quedado como residual. De modo que había una fragmentación real de la política nacional y de la soberanía, en el País Vasco y en Catalunya los dos partidos estatales eran minoritarios y marginales. Había un espacio del neoespañolismo laico de UPyD para completar su apoyo al PP, pero el hecho de que UPyD tenga una líder sin futuro político, porque toda ella es pasado y oportunismo, hace que C’s le esté comiendo terreno. Tanto Podemos por el centroizquierda como C’s por el centroderecha están recreando los partidos de ámbitos estatales que penetran de nuevo tanto en Catalunya como en el País Vasco y vuelven a articular España desde Madrid. Podemos y C’s vuelven a recrear el espacio que se había fragmentado con partidos desde Madrid, cada uno en su segmento.

 

¿Con el gobierno de Rajoy tiene la sensación de una involución en derechos y libertades propios de otra época y otro régimen?

Tendría que hablar largo y tendido de Rajoy, a quien conozco y de quién me propusieron hacer una biografía tres o cuatro veces y no quise por conocimiento personal. La diferencia entre Aznar y Rajoy es como aquel refrán que dice que unos llevan la fama y otros cardan la lana: Aznar, por carácter y constitución psicológica, es una persona tan acomplejada como autoritaria, pero hay un aspecto psicológicamente de Aznar que lo hace más humano: es evidente su fragilidad, incluso hay una cierta inmadurez. A mí me simpatizan los monstruos y las personalidades extravagantes y Aznar es, en cierta medida, una personalidad extravagante. Rajoy, en cambio, es una persona muchísimo más dura, si en origen era frágil se ha endurecido enormemente y todo él es un monstruo de dureza, Rajoy es mucho más franquista que Aznar pero la diferencia es que es cortés. Rajoy es mucho más clasista que Aznar, de su padre prefiero no entrar pero está al alcance de cualquiera conocer las actividades como juez del padre de Rajoy, él es una persona muy clasista y enormemente reaccionaria. Su mundo de referencia continúa siendo el franquismo propio de una capital de provincia, se crió en León y Pontevedra, un mundo rancio y franquista es su mundo de referencia, él habla de personas normales, de la gente normal, de la gente como Dios manda, es el franquismo puro, pero no sólo es franquismo sociológico sino también ideológico. Pero lo más gracioso es que a su alrededor se ha creado una connivencia de poderes mediáticos que hablan de él como si fuese un moderado, puede uno oír en la radio que hay sectores más radicales en el PP y que Rajoy es un moderado. No, Rajoy es una persona con buenos modales pero es un franquista de cabo a rabo y no lo negaría si le ponen en un apuro porque mentiría, él sabe que lo es.

 

¿Le avergüenza que Rajoy sea paisano suyo?

Pues qué le vamos a hacer, quiero recordar que el fundador del anarcosindicalismo en España era de la compañía de tranvías de Vigo, el fundador del socialismo en España era hijo de una santiaguesa y de un orensano, nacido en Ferrol, y que Concepción Arenal también nació en Ferrol. Yo me siento muy orgulloso de mi estirpe paterna, de Zamora, le tengo afecto y a ese mundo le dediqué el libro “Siete palabras”, y estoy muy orgulloso de mi estirpe materna. Por otro lado, Galicia es un país maravilloso si uno no lo toma en serio como país, en caso contrario resulta un país tremendamente duro y lleno de tareas.

 

¿Cómo se vive el proceso soberanista catalán desde Galicia? ¿Han disminuido o aumentado los tópicos y los falsos mitos sobre la realidad catalana?

Catalunya llega a Galicia a través de los medios de comunicación madrileños, los llamados españoles pero que en realidad son todos madrileños. Esos medios defienden la agenda de intereses de Madrid y dentro de ella existe una visión de Catalunya absolutamente sesgada. Galicia, que nunca defendió el anticatalanismo, porque hasta entonces era una cosa particularmente madrileña y probablemente andaluza, ha aumentado su anticatalanismo en los últimos tiempos e incluso alguna prensa local juega conscientemente a agitar ese populismo, ese agravio de que si los catalanes se van a nosotros nos tocará menos, que si se quieren quedar con eso… Pero también es cierto que hay algunos catalanes que hacen méritos, como un senador de CiU que para discutir la pertinencia de un AVE a Madrid se preguntaba para qué lo queríamos porque lo que nosotros tenemos son buenos percebes y teníamos que estar contentos por ello. Gente así tampoco ayuda. Creo muy discutible la necesidad de un tren que nos conecte a Madrid, lo que necesitan los puertos gallegos son una conexión de la meseta que conecte con Europa.

 

¿La lengua y la cultura gallegas se encuentran en peligro de supervivencia? ¿La conciencia nacional gallega está demasiado atenazada, acomplejada y adormecida para reaccionar?

Están peor que nunca, el problema de Galicia es la incapacidad del nacionalismo gallego de adaptarse a la nueva situación después de la muerte de Franco, de administrar y gestionar la autonomía gallega, que quedó en manos de la derecha española, que la ha traicionado. En estos últimos años la gestión de la autonomía no ha impedido la desaparición de bancos, cajas de ahorro y todas las estructuras financieras, la desaparición de empresas, la indefensión de sectores de trabajadores del mar y del campo, que es la base para un sector industrial futuro…En el plano de la cultura, exactamente igual, por primera vez se constata en las encuestas que hay un mayor número de castellanohablantes que de gallegohablantes en Galicia, es decir, la política del PP ha conseguido lo que pretendía, y lo que pretende es la desaparición de la lengua propia de Galicia y la colonización lingüística absoluta.

 

¿Es impensable que en el futuro pueda germinar en Galicia un proceso similar al catalán?

A corto plazo es muy improbable, sí pueden aparecer reacciones sociales virulentas motivadas por un conflicto puntual que desencadenen resistencias pero no hay la madurez social y política para una hegemonía, un gobierno y un propósito colectivo de autogobierno.

 

Por ejemplo, la indignación ante el Prestige, que parece haberse diluido y olvidado. Es difícil de entender que en Galicia el PP todavía tenga ese apoyo masivo, sobre todo atendiendo a un desastre ecológico tan grave…

En su día ya escribí demasiado sobre este hecho, eso lo que generó fue una reacción puntual y mínima, fue un gesto de vida, de que los gallegos estábamos vivos, si no reaccionas ante una cosa así y un gobierno que hizo lo que hizo entonces ya no hay esperanza ninguna y lo mejor es coger la maleta, marcharnos todos y dejar que Galicia críe percebes y grelos. Afortunadamente no fue el caso y demostramos que aquí todavía hay rebeldía. Galicia es una sociedad que tiene más vida socialmente hablando de la que parece, incluso en términos de economía y de creación industrial, en contra de lo que la gente cree la economía gallega, después de la catalana, la navarra y la vasca, es probablemente la economía más exportadora del Estado, no es una economía que viva del Estado como la de Madrid, que vive de las empresas que se instalan ahí por ser la capital del Estado. Lo que en Galicia no hay son elites y una dirección nacional que defienda nuestros intereses, la gente tendrá que seguir emigrando, pero nuestro ahorro alimenta el sistema financiero español: cuando perdemos las cajas de ahorro las perdemos para Galicia, ese ahorro que hemos metido ahí los gallegos durante generaciones no desaparece sino que engorda por ejemplo a Cajamadrid y a todo el sistema financiero español. Lo que nos falta son elites que sean capaces de concebir un país, de gestionarlo y dirigirlo para defender sus intereses y hacer un proyecto, esto no lo tenemos y es complejo. En Galicia siempre hay más votos de izquierdas que de derechas pero por el sistema electoral y la fragmentación del voto acaba ganando el PP, en Galicia el sindicalismo es un sindicato gallego, no es el sindicato estatal. Y en Galicia hay una gran cantidad de gente creativa en el campo de la cultura pero que no tiene mecanismos para expresarse: ni la prensa subvencionada por el gobierno de turno ni los medios de comunicación trasladan esa creación al público, pero hay cantidad de gente haciendo música, teatro, literatura, audiovisual…es un  mundo rico pero su problema es cómo existir profesionalmente.

 

Ahora es profesor de secundaria. ¿Cómo son los alumnos actuales? ¿Tienen interés por la cultura?

La España que me educó a mí era un país mucho más salvaje que éste, estaba dirigido por curas y militares, no hay duda que han cambiado los tiempos, hoy en día se homogeneiza todo, también las opiniones, hay un común democrático mucho más extendido que en 1960 o 1970, las ideas dominantes actuales son más abiertas y tolerantes. Pero los alumnos son parte del país, existe y siempre ha existido una minoría que reproduce lo que ve en su casa y si son casas ilustradas en las que hay una valoración por la lectura y la cultura eso se transmite, porque en España los medios de comunicación bestializan. Yo creo que el himno nacional español se debería hacer con el grito de este jugador portugués que es la estrella del Real Madrid, es lo que corresponde.

 

En un mundo tan tecnológico y absolutamente dominado por la ciencia, los resultados comprobables y en el que los robots van supliendo los humanos, ¿qué papel juega o debe jugar la cultura, el arte y la gente que se dedica a ello?

El mercado no va a encontrar rendimiento a la gente que se dedica al pensamiento y a la creación cultural pero esta gente es imprescindible, es igual que la necesidad del silencio frente a un mundo de ruido, es imprescindible que haya momentos en los que se suspenda el ruido y puedas acceder al silencio. La vida contemporánea nos induce a vivir en un mundo homogéneo donde siempre hay ruido y mensajes, romper con ese continuo es algo que permite la música, la literatura, la obra artística. Y además nos ayuda a poder comprender el caos de la vida, las artes cumplen una función que en otros tiempos cumplía la religión, ayudarnos a comprender la existencia, a darle forma: sin las artes y sin la religión la vida es ruido, estímulos incesantes, una agonía.

 

Se retiró de la escritura profesional en 2010. ¿Tiene intención de volver a publicar?

Fue hace cuatro años cuando me despedí, precisamente en Sant Jordi. Recuerdo que grabé para un programa de TVE en el que me entrevistaban junto a un escritor en lengua catalana y otro en euskera, yo estaba tan cabreado que empecé a decir todo tipo de palabrotas y a decir que estaba hasta los huevos de verme en medio del chiste, en vez de ‘un francés, un inglés y un español’ lo de ‘un vasco, un catalán y un gallego’, porque éste era el sitio que nos destinaba la cultura española a nosotros, no sigo la televisión pero estoy seguro que esto nunca se emitió y lo lamento por los otros dos escritores, que seguramente también se quedaron sin programa. Personalmente, acabé harto de las limitaciones  en las que tenía que moverme, porque no tenía detrás una administración gallega que protegiese a su literatura y cultura, a diferencia de  los escritores catalanes, y en cambio sí tenía toda la enemistad del sistema institucional y cultural español y es muy difícil desempeñar una actividad profesional en estas circunstancias. Yo habría seguido escribiendo, pero digamos que lo esencial ya estaba hecho, mi programa literario está ya realizado, por gusto hubiera seguido escribiendo pero estas condiciones fueron las que me empujaron a tomar esta decisión.

 

Pero hace poco publicó “Sonámbulos”…

Porque me quedó pendiente un tema que tenía relación mi propia vida y con algo que se está viviendo, que es la revisión de la transición. En la transición yo era un joven antifascista en una organización clandestina y todo eso fue sepultado porque triunfó en la democracia española la visión siguiente de la historia: que la Guerra Civil fueron dos bandos enfrentados, que eran tan bárbaros unos como los otros y en cambio había una minoría que no se manchaba, que era pura y verdaderamente demócrata y luego por otro lado esta misma visión se trasladó en la transición y se dijo que los antifranquistas también pecaban, que eran antidemocráticas y comunistas. En consecuencia, todo eso quedó deslegitimado, y yo me niego a aceptarlo porque es una negación de la experiencia, del sufrimiento y la lucha de muchas personas, es una negación de mi propia vida y experiencia, por lo que necesité escribir este libro, para hablar de una visión distinta de lo que fue la transición.

 

La literatura no es algo de lo que uno se jubile de la noche a la mañana…

En mi vida ya no tengo tiempo, entre clases, reuniones de evaluación…y voy a una edad en la que lo que necesito es vivir con más calma y aparte tengo otras ocupaciones de tipo cívico y compromisos… no tengo tiempo ya para la literatura, ya no tengo la ilusión y sé cuál es mi perfil, la de un tipo que nació en Santiago, que ha vivido toda su vida aquí y escribe en lengua gallega, sé lo que puedo esperar, ya he conocido los límites. No tengo ni ilusión, ni edad ni tiempo, si un día me jubilo, ojalá pronto, entonces podría escribir pero ya sin ansia, para mi propio placer y para el juego de mis propios desafíos literarios conmigo mismo. De hecho, tengo empezada la trama de una comedia pero no tengo prisa ni previsión.

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