El Gobierno ha aprobado este martes en el Consejo de Ministros la reforma del reglamento de la Ley de Extranjería con la que facilitará el acceso al mercado laboral a miles de extranjeros en España, a través de la disminución de los trámites y la creación de nuevos canales para solicitar permisos de empleo.

La nueva normativa permitirá ampliar la contratación en origen, permite trabajar a los estudiantes extranjeros, flexibiliza el impulso de negocios por parte de pequeños emprendedores extranjeros y crea una nueva vía para que las personas en situación irregular logren obtener los papeles a través de la realización de cursos de formación en sectores que necesiten personal.

La reforma quiere, por un lado, favorecer la permanencia de los estudiantes extranjeros en España. Para ello, la nueva norma permite que los estudiantes compaginen trabajo y formación, siempre que sean compatibles con los estudios realizados y no superen las 30 horas semanales.

También se eliminan las restricciones a la incorporación de los estudiantes al mercado laboral tras la finalización de los estudios, dado que hasta ahora era necesaria una estancia de tres años para poder obtener una autorización de residencia y trabajo.

Otra de las principales novedades es la creación de una nueva vía para que las personas sin papeles puedan regularizar su situación administrativa: el “arraigo para la formación”. Los extranjeros que acrediten vivir en España durante un mínimo de dos años y carezcan de antecedentes penales podrán acceder a un permiso de residencia de un año de duración –prorrogable a otro año– si se comprometen a formarse de manera reglada en sectores que necesiten mano de obra.

Una vez finalizados los cursos, los beneficiarios podrán optar a un permiso de trabajo si logran una oferta de contrato. También rebaja algunos de los requisitos de otras vías ya existentes para conseguir los papeles: el arraigo social y laboral.

La nueva figura del “arraigo por formación” es también uno de los puntos que ha generado mayores discrepancias con el Ministerio del Interior que, según publicó El País, advirtió en su informe presentado al Consejo de Estado que abrir esta puerta a la regularización de inmigrantes podría “generar un efecto llamada”.

El Gobierno también refuerza los caminos para contratar a personal extranjero en origen. Entre otras medidas, Inclusión crea un nuevo modelo de los programas de “migración circular”, pensados para contratar a grupos de personas de forma temporal con el compromiso de que regresen a su país una vez terminada su actividad laboral. Se trata de un mecanismo utilizado actualmente para la contratación de empleados, la mayoría marroquíes, en el sector agrícola durante las campañas de recolección, que la reforma amplía a otros sectores.

Además de los programas de migración estacional, la nueva normativa facilita la contratación estable de personal extranjero en sus países. Hasta ahora, estas contrataciones estaban limitadas por el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, que establece en qué profesiones se necesita mano de obra y, por tanto, en cuáles es posible contratar a trabajadores en otros países.

No obstante, según el diagnóstico de Inclusión, el actual modelo de este catálogo, que no ha sufrido modificaciones desde el año 2012, “genera un efecto embudo para las necesidades de las empresas que, pese a requerir mano de obra en sus diferentes modalidades, encuentran que no pueden acceder a ella porque los puestos de trabajo que ofertan no se encuentran reflejados”.

La reforma busca facilitar la actualización de este mecanismo a través de la revisión trimestral del listado de profesiones con escasa mano, así como la apertura de una vía para que las empresas puedan fichar a empleados extranjeros si justifican la dificultad para contratar este perfil.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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