El presidente Ashraf Ghani se dirige a la prensa en el Palacio Presidencial en Afganistán el 27 de septiembre de 2017. (Foto del Departamento de Defensa por la sargento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos Jette Carr – 170927-D-GY869-0398)

El expresidente de Afganistán, Ashraf Ghani, se habría llevado en su huida del país coches llenos de dinero, e incluso se habría visto obligado a dejar atrás una parte de su fortuna en medio de la pista de aterrizaje, aseguró este lunes el portavoz de la Embajada rusa en Afganistán, Nikita Ischenko, en una entrevista concedida a RIA Novosti.

“En cuanto a la caída del régimen, la caracteriza de la forma más elocuente cómo Ghani huyó de Afganistán: cuatro coches estaban llenos de dinero; intentaban meter la otra parte del dinero en un helicóptero, pero no cabía todo. Y una parte del dinero se quedó en la pista de aterrizaje“, explicó Ischenko.

Según Zamir Kabúlov, director del Segundo Departamento de Asia del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, el expresidente afgano “fue elegido dudosamente, gobernaba mal y terminó de forma vergonzosa” al huir del país. “Merece que el pueblo afgano lo enjuicie“, estimó.

Los talibanes anunciaron este domingo que se habían hecho con el control de las principales ciudades del país, subrayando al mismo tiempo que “la guerra ha terminado en Afganistán” y que pronto estarán claros el tipo de gobierno y el régimen que se implantará.

Tras la llegada de los talibanes a Kabul, la capital afgana, el exmandatario de Afganistán renunció a su cargo y se marchó del país, asegurando que su decisión iba destinada a “evitar un derramamiento de sangre”.

Según Al Jazeera, el expresidente, su esposa, su jefe de personal y su asesor de seguridad nacional se trasladaron a la capital de Uzbekistán, Taskent. Mientras, fuentes de RT reportan que Ghani y su esposa se encuentran actualmente en Tayikistán.

Al menos cinco muertos en el aeropuerto de Kabul

Los talibanes han recuperado el poder sobre Afganistán después de veinte años de insurgencia. Esta última semana, con la retirada de las fuerzas internacionales, principalmente las norteamericanas, y el colapso del ejército afgano, los talibanes han conquistado sin casi resistencia las principales ciudades afganas, incluida la capital, Kabul, que cayó ayer.

“Hoy es un gran día para los afganos y para los muyahidines”, ha dicho el portavoz talibán, Mohammed Naeem. “Ha contemplado los frutos de sus esfuerzos y sacrificios de los últimos veinte años. Gracias a Dios, la guerra se ha acabado en este país”, ha añadido desde el Palacio Presidencial. Unas horas antes, el hasta ayer presidente, Ashraf *Ghani, como decíamos, lo había abandonado para irse del país.

A pesar del avance talibán, hasta muy entrada la noche, la ruta de Kabul en el aeropuerto Hamid Karzai ha continuado abierta. Ahora, sin ningún tipo de seguridad en la infraestructura, centenares de personas han ocupado las pistas con la intención de subir en alguno de los aviones que se irán del país las próximas horas.

Según que ha confirmado la agencia Reuters, entre otras, hay como mínimo cinco víctimas mortales. No está claro si los muertos han sido por los disparos del ejército norteamericano, que custodia todavía el aeropuerto, o bien por la estampida del gentío. Esta mañana, con la intención de dispersar a la multitud, soldados norteamericanos han disparado, oficialmente apuntando al aire.

En imágenes publicadas en las redes sociales se ve la desesperación de familias enteras que miran de acceder a las pistas de cualquier manera.

Ayer, unas cuántas agencias de información publicaron que se había restringido la entrada o salida de cualquier avión civil, de forma que el aeropuerto solo puede servir para evacuaciones militares y diplomáticas. Esta mañana, unos setenta estados, incluidos la mayoría de los de la Unión Europea, han reclamado una salida segura y ordenada de los ciudadanos extranjeros y de afganos que quieran abandonar el país.

En pleno caos al aeropuerto de Kabul, estos mismos estados han firmado un comunicado que dice que trabajan para repatriar ciudadanos e insta todas las partes a respetar y facilitar las salidas. “Los afganos y ciudadanos internacionales que quieran irse tienen que poder hacerlo: carreteras, aeropuertos y puntos fronterizos tienen que continuar abiertos y se tiene que mantener la calma”, afirman.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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