19 septiembre, 2020

El «estado de alarma» podría ser declarado nuevamente en algunos territorios y el abismo de la crisis se hace infinito

Control policial durante la cuarentena. 29 de marzo de 2020.
KAOSENLARED / INSURGENTE

Nos asomamos al abismo sanitario por la posibilidad de que los brotes se extiendan y se hagan incontrolables en todo el Estado español. Mientras tanto trabajadores y trabajadoras sanitarias denuncian que no se han reforzado las plantillas médicas y las comunidades autónomas no se encuentran preparadas para afrontar esta segunda ola de la Covid 19 que se avecina.

Centros de atención de urgencias cerrados en Madrid, que según los sanitarios y sanitarias dejan de atender hasta 2.000 pacientes diarios. En Catalunya faltaron (y faltan) rastreadores para la contención de los brotes y a eso se debe el descontrol que se observa desde hace días. Tampoco hay personal sanitario suficiente como para atender una demanda que puede llegar a colapsar los centros hospitalarios de aumentar a este ritmo. Y el relevamiento en el resto del territorio habla de falta de personal médico, de enfermería y demás personal con funciones hospitalarias. De nuevo las denuncias (que no han cesado) por la precarización de contratos, el cierre de plantas, las bajas y las plantillas sanitarias menguadas.

Preocuparse le sale gratis, señor ministro. Total las muertas las ponemos nosotras, nuevamente.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, reconoció este viernes tener una «preocupación profunda» por los brotes de Aragón (Zaragoza vive unos momentos de tensión ante la eventualidad de un confinamiento) y Catalunya, y no descartó la actuación del Gobierno en caso de que estos focos «afecten a varias comunidades limítrofes y escapen al control».

Así lo destacó en una entrevista en Onda Cero recogida por Servimedia, donde añadió que «el marco actual nos permite la respuesta efectiva a los casos que tenemos y evidentemente si hubiera que optar por instrumentos que ya hemos visto que son muy eficaces ahí están para que los usemos».

En este contexto, el gobierno acude a Europa con la certeza ya de que no habrá otra cosa que créditos y que las condiciones de pago las pone -obviamente- los que prestan. Eso supondrá que salarios, pensiones, sanidad y educación vivan recortes de toda índole para poder pagar el dichoso préstamo. La lucha en las calles por la dignidad y contra el capitalismo será una necesidad de supervivencia.

La cifra de contagios de coronavirus detectados en las últimas 24 horas ha alcanzado este jueves 16 de julio un nuevo máximo desde el fin del estado de alarma con 580 positivos, 190 más que ayer, con el 70% de los casos concentrados en Aragón (266 nuevos casos) y Catalunya (142).

En estos últimos siete días han muerto nueve personas: dos en Castilla-La Mancha, Catalunya y Madrid, y una en Castilla y León, Navarra y País Vasco. Así, el total de fallecidos desde el comienzo de la pandemia se sitúa en 28.416, tres más que los contabilizados por el Ministerio de Sanidad este miércoles.

Esta semana, las autoridades sanitarias regionales han vuelto a imponer restricciones en algunas zonas de Catalunya, incluyendo un confinamiento en la ciudad de Lleida y alrededores que afecta a unas 160.000 personas y se esperan también medidas inminentes en Barcelona, capital de la región.

Barcelona, con 1,6 millones de habitantes y una de las ciudades más visitadas de Europa, ha visto como se han triplicado el número de casos de coronavirus respecto a la semana pasada.

El gobierno catalán ya impuso también esta semana restricciones en varios barrios de L’Hospitalet de Llobregat,  pegada a la ciudad condal en la que viven unas 260.000 personas.

Desde que se levantó el estado de alarma en todo el Estado español el pasado 21 de junio, relajando una de las cuarentenas más estrictas de Europa, se han registrado más de 170 brotes localizados en el país, siendo Catalunya uno de los epicentros.

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