El Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona (AHCB) culminará durante el próximo año la digitalización de más de un millar de títulos de la prensa clandestina que forman parte de su fondo, uno de los más importantes de Cataluña. Este archivo singular se ha ido formando a partir de las donaciones privadas, de partidos políticos, de entidades sociales y de organizaciones diversas. El resultado se podrá inquirir en la web del archivo, aunque actualmente ya se pueden consultar 180 títulos distintos.

Según informa el AHCB, la mayoría de estas publicaciones se producían en condiciones «precarias y peligrosas» y se elaboraban en la clandestinidad o en el exilio. Se convirtieron en un fenómeno de relevancia creciente y lograron su máxima expansión a finales de los años 60 y a los 70.

Una selección de estas publicaciones ya pueden ver expuestas estos días, en el marco de la exposición ‘Cuando llovían octavillas: clandestinidad, prensa y propaganda antifranquista’. Con motivo de la muestra, mañana martes 16 de noviembre se celebrará una mesa redonda bajo el título ‘La prensa clandestina por dentro’.

En dicha ponencia, intervendrán personas activas en la elaboración de algunas de las revistas que se publicaron durante aquel periodo, como Isidor Boix (Asamblea Obrera), Enric Cama (boletín Eixampla) y Andreu Claret (Agencia Popular Informativa).

Las publicaciones de partidos políticos componen más de la mitad del total. Las que proceden de asociaciones obreras suponen un 20% y el resto proceden del movimiento universitario y las de agencias de información, así como las del movimiento vecinal, feminista, pacifista o comités de solidaridad.

Publicaciones elaboradas en la clandestinidad o en el exilio

La mayoría de estas publicaciones, elaboradas en la clandestinidad o en el exilio, se producían en condiciones precarias y peligrosas.

De esta forma, la prensa clandestina se convirtió en un fenómeno de relevancia creciente que logró la máxima expansión a finales de los años 60 y 70, posibilitando la vertebración de las organizaciones antifranquistas y de los movimientos sociales; sirvió de herramienta de agitación y propaganda; de contra información y denuncia; potenció la socialización de la protesta; colaboró en la construcción de una cultura de resistencia ante el fascismo; y supuso un agente activo de movilización colectiva y del cambio democrático propugnado por el antifranquismo.

Según informan desde el AHCB, muy a menudo, la captura de los militantes implicados en su elaboración y difusión comportó la detención, la violencia, la tortura y en muchos casos, la acción penal de los consejos de guerra y del Tribunal de Orden Público (desde 1963).

En 1939 supuso la desaparición de las cabeceras de la prensa o su confiscación. Algunas sobrevivieron a la clandestinidad o al exilio, y pocas tuvieron continuidad de forma regular. En la última etapa del franquismo se revitalizaron e iniciaron un trayecto a menudo incierto en la democracia.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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