26 julio, 2021

Denuncian que el Ayuntamiento de Barcelona discrimina a las antiguas pajarerías de La Rambla y las expulsará del paseo en agosto

El Consistorio de Ada Colau prevé cerrar las paradas de antiguos pajareros argumentando que las licencias municipales -concesionespor 50 años-han expirado. El paradista mayoritario, la familia Cuenca, esgrime razones jurídicas para demostrar que las licencias siguen en vigor
Vendedores de pájaros en La Rambla dels Estudis. También era popularmente conocida como “Rambla de los pájaros” porque en esta zona, durante 150 años, estuvo repleta puestos de venta de animales, especialmente aves. En 2013 se retiraron por completo tras la aplicación de la ordenanza municipal de Protección, Tenencia y Venta de Animales, y la Ley de Protección de los Animales de la Generalitat.

El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido, de «forma unilateral» a través de un expediente administrativo, proceder el próximo mes de agosto al «cierre y expulsión definitiva de las 11 antiguas pajarerías que están ubicadas en el paseo central de la Rambla de Barcelona», con la consiguiente destrucción de 98 puestos de trabajo y la eliminación de un elemento histórico de la ciudad, cuya existencia data de 1855, según han denunciado los paradistas en un comunicado.

El Consistorio de la alcaldesa Ada Colau ejecutará, de «forma injustificada», la retirada de los 11 puestos actuales «alegando que han caducado las licencias municipales, con vigencia de 50 años, que les concedían la explotación de los quioscos». Los actuales puestos de venta de productos «se excluyeron deliberadamente del proyecto de remodelación urbanística de la Rambla de Barcelona» que ha aprobado el Ayuntamiento de Barcelona; una reforma urbanística integral que está previsto que se lleve a cabo entre 2022 y 2030 y cuyas obras empezarán por el tramo sur de la vía, junto a las Drassanes.

Ante esta situación, el paradista mayoritario de la Rambla, la familia Cuenca, propietaria de 5 de los 11 puestos, ha iniciado una campaña reivindicativa para exponer públicamente las razones jurídicas, sociales, arquitectónicas e históricas que los avalan para demostrar que las licencias siguen vigentes y que sostienen su permanencia en el paseo central.

Es por ello que presentarán un recurso de alzada vía administrativa contra el expediente municipal y solicitarán las medidas cautelares correspondientes. «Sólo pedimos que no se nos eche y se empiecen a arrancar las paradas el próximo mes de agosto antes de que los jueces se hayan pronunciado sobre el recurso administrativo, porque creemos que quedará demostrado que hay sobrados motivos jurídicos para defender la legalidad que ampara nuestra permanencia en la Rambla», expone Xavier Cuenca, miembro de la tercera generación de paradistas.

Exige también diálogo al Ayuntamiento de Barcelona y que se avenga a negociar una solución consensuada para evitar su desahucio definitivo y garantizar la viabilidad de unas actividades económicas que emplean a casi un centenar de personas.

Propietario de cinco de los actuales puestos de venta, Cuenca reclama a la alcaldesa Ada Colau que «opte por escucharnos y no nos desahucie sin negociar un acuerdo que podría beneficiar a todas las partes: propietarios de los puestos, Ayuntamiento, trabajadores y ciudadanía».

Para evidenciar públicamente la situación en la que se encuentran, este antiguo pajarero llevará a cabo, antes del próximo 15 de julio, una acción informativa en el centro de la Rambla en la que pondrá al alcance de la ciudadanía, asociaciones de vecinos de Ciutat Vella y medios de comunicación toda la documentación de que dispone para avalar su prácticamente histórica reivindicación de permanencia en la Rambla.

Paralelamente, los paradistas mantendrán reuniones con los diferentes partidos políticos con representación en el Consistorio municipal para exponerles la situación y los argumentos jurídicos que avalan su permanencia en la Rambla. El objetivo: conseguir la complicidad de los concejales para solicitar la revisión del expediente municipal que ha determinado su expulsión de este emblemático paseo.

En marzo de este año, a raíz de la aprobación de la reforma integral de la Rambla, el Ayuntamiento inició un expediente administrativo y declarar caducadas las concesiones de los actuales 11 puestos de venta de los antiguos pajareros, alegando que había expirado la vigencia de las licencias que les garantizaban su explotación durante 50 años y, por tanto, obliga a los comerciantes a devolver las concesiones al Institut Municipal de Mercats de Barcelona, órgano municipal del que dependen.

«El principal argumento jurídico que desmonta esta tesis» y que avalaría la reclamación de Xavier Cuenca es que «las licencias no están caducadas porque se renovaron implícitamente coincidiendo con dos modificaciones administrativas que aplicó el Ayuntamiento de Barcelona en los años 1998 y 2009″.

Según el mismo comunicado, el Institut Municipal de Mercats de Barcelona aplica la renovación automática partiendo de cero cada vez que se renueva a titularidad de una parada instalada en un mercado municipal o se cambia la denominación de una licencia. En 1998, el Consistorio determinó que los propietarios de las licencias debían instalar los actuales quioscos diseñados por el arquitecto Antoni de Moragas, que se declararon patrimonio de la ciudad.

Del mismo modo, una segunda reforma, en 2009 puso de nuevo el contador de las licencias a cero cuando se modificó la finalidad de las concesiones y se prohibió la venta de animales poniendo fin a las históricas pajarerías de la Rambla.

Los comerciantes también piden medidas cautelares para evitar el desahucio dentro de dos meses, previsiblemente en agosto, a la espera de poder llegar a un acuerdo con el Consistorio o, en caso contrario, que se les garantice la permanencia y la actividad comercial hasta el 2028, año en que se prevé iniciarlas obras de reforma del tramo norte de la Rambla donde están ubicados los quioscos.

Víctimas de la Covid19

Por otra parte, Xavier Cuenca, miembro de la tercera generación de la familia siempre dedicada al negocio pajarero hasta que se prohibió, enfatiza el actual contexto de crisis sanitaria y económica de lo que no han quedado excluidos propietarios y trabajadores de los puntos de venta. Los paradistas acumulan, como infinidad de comercios de la ciudad, 15 meses seguidos de pérdidas, con la consiguiente reducción de ingresos, mientras que han desembolsado los gastos fijos, de personal, y el pago de las correspondientes tasas municipales.

También tuvieron que recurrira los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para el conjunto de sus trabajadores, en el caso de la familia Cuenca se trata de un total de 46 personas que justo ahora están volviendo a sus ocupaciones laborales. Por no hablar, también, de la solicitud de créditos ICO, cuyo vencimiento se producirá si el Ayuntamiento no rectificacuando los establecimientos ya estarán cerrados.

Las 11 antiguas pajarerías, actualmente dedicadas a la venta de productos diversos como helados, turrones, peluches, regalos y recuerdos de Barcelona, artesanía, tickets turísticos y de eventos culturales, trabajan 98 personas, algunas con más de 30 años de antigüedad laboral.

En este sentido, el paradista mayoritario de la Rambla pide a la alcaldesa Ada Colau que no ejecute las expropiaciones que desarraigan este colectivo histórico y que enviarán la totalidad de los trabajadores al paro; para muchos de ellos esta es la única tarea que han tenido durante décadas y por experiencia y edad tendrán muchas dificultades para encontrar otro empleo.

Propietarios y trabajadores exponen que llevan más de una década viviendo bajo la espada de Damocles de su desaparición, bajo la presión constante del Ayuntamiento que quiere eliminar los puestos de venta, «sometiéndose a la presión de otros colectivos como restauradores y hoteleros que quieren ganar espacio urbano para ampliar sus terrazas», denuncia Xavier Cuenca.