2 diciembre, 2021

Revista Rambla Barcelona

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Denuncian irregularidades laborales en el Gimnàs Social Sant Pau

La CGT exige la readmisión de una trabajadora

El sindicato CGT Barcelona denuncia irregularidades laborales en el Gimnàs Social Sant Pau y exige la readmisión de una trabajadora. Según ha explicado este lunes Héctor Martínez, de la CGT, hace tiempo que la empresa cooperativa comete irregularidades y estas han empeorado con la nueva dirección. Como ejemplo, explican el caso de una trabajadora despedida por motivos disciplinarios a principios de mes, cuando era delegada sindical.

El sindicato asegura que hay trabajadores que se han endeudado como falsos autónomos y que se les niega el acceso a ser socios de la cooperativa. A la vez, denuncian carencia de recursos para usuarios del centro. La dirección se aviene a estudiar las demandas de la plantilla, pero se reafirma en un despido que desvincula de las demandas laborales.

‘Deuda’ y acceso a la cooperativa

En una atención a los medios desde la puerta del gimnasio, Martínez ha apuntado que durante la pandemia los trabajadores se vieron obligados a seguir trabajando sin contrato laboral y se tuvieron que dar de alta de autónomos.

Según la CGT, el pasado mes de junio, con la llegada de la directora Lara Cáceres, se prometió a los trabajadores que se regularizaría su situación y se les devolvería la ‘deuda’ que habían generado por las cuotas de autónomos pagadas durante la pandemia. Ahora sí que tienen contrato, sin embargo, esta ‘deuda’, dicen, no se les ha abonado.

En declaraciones a los medios, la actual responsable de la cooperativa matiza que este es uno de los retos laborales que prevé resolver los próximos meses y apunta que todavía no se ha tratado la cantidad que habría que abonar a estos trabajadores.

Otra demanda que no se ha cumplido ha sido la posibilidad de los trabajadores de ser miembros de la cooperativa, un hecho que no se ha aceptado «alegando motivos de procedimiento», según la versión sindical. La directora asegura que no se han negado a llevarlo a cabo, sino que «se les ha pedido tiempo».

Así, la decisión tendría que ver, sobre todo, con la necesidad de aclarar primero el proyecto del gimnasio al acabar el periodo de uso de estas instalaciones como recurso exclusivamente asistencial para personas sin hogar y recuperar la vertiente socio-deportiva, como se hacía antes de la pandemia. Según Cáceres, cuando esto se resuelva y queden claras las necesidades de la cooperativa, se abrirá la puerta a la participación de nuevos miembros.

Respecto a otras reivindicaciones, desde la cooperativa se menciona que actualmente hay siete trabajadores, todos contratados, tres miembros cooperativistas y una directora. Un total que suma 11 profesionales encargados del día a día del gimnasio. La misma explicación apunta que el actual sueldo de los trabajadores es de unos 1.300 euros al mes por 40 horas semanales y que esto se sitúa por encima de convenio, si bien se entiende el esfuerzo que han hecho los trabajadores en algunos momentos y se encuentra justificado plantear un aumento de sueldo.

Aun así, se pide paciencia de nuevo mientras se evalúa el futuro inmediato del espacio, puesto que el 31 de diciembre finaliza el actual convenio con el Ayuntamiento de Barcelona en cuanto al ofrecimiento de duchas para personas sin hogar. Mientras tanto, Lola, una trabajadora del gimnasio, apunta que en el pasado llegaron a estar «seis meses sin cobrar».

Despido de una trabajadora

Una de las gotas que ha colmado el vaso ha sido el despido de una trabajadora a principios de mes por motivos disciplinarios. De acuerdo con la denuncia de la CGT, esta trabajadora se erigió como portavoz de las reivindicaciones de todos los compañeros y esto coincidió con una sanción por parte de la dirección que implicaba dejarla suspendida de trabajo durante dos meses. Ante esta situación, se constituyó una sección sindical de la CGT y se formalizó la elección de la portavoz sancionada como delegada sindical.

Poco después, han indicado, fue despedida, el día 5 de noviembre. El sindicato ha negado las acusaciones de la empresa para justificar el despido y ha argumentado que la trabajadora ha sufrido acoso laboral por parte de la cooperativa. De hecho, la CGT ha anunciado que hay en curso una denuncia por este motivo. Además, han explicado que la persona contratada para ocupar la vacante a raíz del despido es la hija de uno de los nuevos cooperativistas.

Por su parte, la dirección ha insistido que el despido es firme y ha expresado que está justificado por causas ajenas a sus reivindicaciones laborales. «No tiene nada a ver», ha apuntado Lara Cáceres. En este sentido, se ha mencionado que el hecho que ha llevado al despido de la trabajadora es un episodio de supuestas amenazas que la afectada ha llegado a denunciar formalmente a los Mossos d’Esquadra, mantiene la dirección. El caso incluiría amenazas tanto en el trabajo como en el domicilio de la otra trabajadora.

Ante esto, la directora de la cooperativa expone que decidieron preguntar a la supuesta autora de las amenazas por estos hechos y que su versión se basó en «la negación permanente, sin ninguna explicación». Con la denuncia formal y la carencia de información de la otra parte, se decidió «apoyar a la víctima» y despedir a la trabajadora acusada.

La trabajadora despedida ha asegurado que el Ayuntamiento intentó mediar para encontrar una solución en el conflicto interno, pero que la empresa cooperativa también se habría opuesto.

Carencia de recursos

Según la entidad, alrededor de 900 personas tienen acceso a las instalaciones y se realizan 18.000 servicios de ducha al año. Desde la llegada de la nueva dirección en junio el servicio de duchas ha sido «extremadamente precario». Según ha explicado una de las trabajadoras actuales, Lola, no ha habido calzoncillos ni calcetines para los usuarios durante meses y tampoco toallas suficientes para el servicio de duchas para las personas sin hogar.

De hecho, ha asegurado que las trabajadoras se han visto obligadas a cortar toallas por la mitad u ofrecer sábanas para secarse para no dejar a ningún usuario sin la posibilidad de ducharse. La directora de cooperativa ha reconocido el episodio de falta de material y lo ha atribuido a la carencia de ingresos municipales por «complicaciones administrativas».

Según Cáceres, los cambios en la situación del gimnasio a raíz de la compra habrían complicado la llegada de fondos durante unos cuatro meses. Esto, pero, se acabó solucionando pidiendo un crédito y actualmente ya no hay ningún tipo de déficit en cuanto a la ropa o las toallas necesarias, explica la dirección.

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