Activistas concentrados ante el bloque de Roger de Flor. (@SindicatLloguer)

Decenas de activistas han conseguido este viernes parar el desahucio de Carlos y su madre de 77 años, habitantes de un piso del número 209 de la calle Roger de Flor, en el Eixample de Barcelona. La familia tiene un informe de vulnerabilidad y vive en una finca que hace años que reúne varios procesos de conflicto con la propiedad.

La comitiva judicial, sin embargo, les ha advertido que se repetirá el intento de ejecución el próximo 20 de diciembre y les han dado estos días para que encuentren una alternativa habitacional para la familia. Según denuncia el Sindicato de Vivienda de Gracia, todo el edificio es de la empresa Rontzerius, que lo compró hace cuatro años y que habría rechazado la renovación de contratos de los 28 pisos del bloque.

La familia que ha conseguido quedarse en la finca hace «más de 25 años» que vive en el mismo piso, pero desde que la nueva propiedad, un gran tenedor, se negó a renovar el alquiler, se han quedado ocupando el inmueble, explica la portavoz del colectivo, Joana Sarrats. Los últimos años se ha intentado negociar con la propiedad para conseguir una renovación del alquiler a un precio asequible, asegura, pero la empresa habría rechazado escuchar las peticiones de los afectados o de los activistas.

Al llamamiento para parar el desahucio de este viernes se han sumado entidades como el Sindicat de Llogaters o la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Barcelona. Con unas cincuenta personas en la puerta y con un informe de vulnerabilidad emitido por los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Barcelona, finalmente, la comitiva ha accedido a suspender la ejecución del desahucio, si bien los representantes de la propiedad se oponían.

El ente judicial espera que el tiempo añadido que se ha dado con este aplazamiento sirva para que se encuentre una alternativa habitacional a los ocupantes del piso. Carlos asegura que el mensaje que le ha transmitido la trabajadora municipal que lo ha acompañado esta mañana es que la vía para encontrar una alternativa es la Mesa de Emergencia.

Ahora bien, la lista de espera supera los dos años y desde varias entidades se ha denunciado constantemente la situación de colapso. Por todo ello, los ocupantes no descartan que el próximo 20 de diciembre se tenga que volver a preparar una respuesta ciudadana al intento de desahucio.

La implicación del Ayuntamiento

Por su parte, el ayuntamiento barcelonés añade que los servicios de Vivienda hacen seguimiento de esta unidad familiar desde marzo del 2018 y que se ha informado e impulsado a la familia para realizar diferentes trámites para optar a viviendas gestionadas por la administración. De hecho, se llegó a intentar incluir a la familia como beneficiaria del decreto 17\/2019 que forzaba a la propiedad a ofrecer un alquiler social a los ocupantes, pero finalmente esta norma fue tumbada por el Tribunal Constitucional.

Sobre la bolsa de alquiler municipal, Carlos y su familia llegaron a ser adjudicatarios de una vivienda, no obstante una complicación familiar acabó forzando que no consiguieran entrar, explica el mismo hombre. Los servicios municipales también explican que han llegado a mediar con la propiedad para suspender los intentos previos de desahucio.

Sobre la historia de la finca, la portavoz del Sindicato de Vivienda de Gracia remarca que la llegada de esta empresa después de la muerte de la antigua propietaria marcó un antes y uno después. «Ha habido más de 20 familias que han ido marchando por la presión de la propiedad», denuncia Joana Sarrats. Esto es lo que las entidades por el derecho a la vivienda denominan «desahucios invisibles».

Desde entonces, la compañía habría hecho obras de renovación en los pisos que han ido quedando vacíos y actualmente ya habría alquilado a un precio más elevado que el anterior. «La mayoría de pisos siguen vacíos o en obras», recalca el activista. Por el contrario, los mismos sindicatos han ocupado al menos dos pisos de la finca para mantener el pulso contra la propiedad.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.