El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha informado que unos 346 millones de personas están sufriendo hambre “alarmante” en África y que esa cifra probablemente aumentará en los próximos meses. El año pasado, este número giraba alrededor de los 286 millones.

La crisis se extiende por todo el continente, desde Somalia y Etiopía, devastadas por la sequía en el este, hasta Mauritania y Burkina Faso en el oeste, ha agregado el informe. El conflicto en Ucrania también ha contribuido al aumento de los costos de los alimentos y el combustible y a las interrupciones en la cadena de su suministro, lo que amplifica el efecto económico de la pandemia del coronavirus, causante de la COVID-19.

En este sentido, Dominik Stillhart, jefe de operaciones globales del CICR, ha destacado que la situación de “inseguridad alimentaria” aguda en muchos de los países en los que está trabajando el organismo, además de desnutrición que ha puesto en peligro la vida de los niños allí. “Este es un desastre. Millones de familias pasan por hambre y los niños mueren a causa de la desnutrición”, ha lamentado.

Las necesidades en la región son inmensas, debido a factores como conflictos, perturbaciones climáticas (en particular, sequías en el este y reiteradas temporadas con precipitaciones insuficientes en el oeste), el aumento dramático del número de personas desplazadas, y el incremento de los precios de los alimentos y el combustible. Para agravar más la situación, muchos de los países afectados aún afrontan los efectos económicos adversos de la pandemia de COVID-19.

Otros retos son el acceso limitado a las personas vulnerables debido a la inseguridad y el conflicto armado internacional en Ucrania, que ha contribuido al aumento de los precios de los alimentos y el combustible y a la demora de los plazos de entrega a raíz de las interrupciones de las rutas de abastecimiento.

«Es necesario que más actores participen en la respuesta a esta crisis. La mayor parte de las actividades del CICR ayudan a la población a sobrevivir, pero con eso no alcanza. Una crisis de esta magnitud requiere de un esfuerzo concertado de gobiernos, socios humanitarios y donantes, a fin de brindar el apoyo necesario a mediano y a largo plazo para que las personas afectadas puedan recuperarse. Esa debe ser la prioridad», afirma Stillhart.

El CICR lleva adelante sus actividades de asistencia con otros componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en toda África –Somalia, Kenia, Etiopía, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Sudán, Nigeria, República Centroafricana, Chad, Camerún, Níger, Burkina Faso, Malí y Mauritania–, donde más se siente la crisis de seguridad alimentaria.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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