Dos condenas recientes por lapidación en Nigeria y Sudán han puesto en alerta a las organizaciones por los derechos humanos. En los últimos años, Amnistía Internacional o Human Rights Watch han levantado la voz contra las leyes que han permitido esta práctica cruel en países como los citados, pero también en Arabia Saudí, Irán o Afganistán. Ahora, dos casos contra una mujer y tres hombres han vuelto a llevar la muerte a pedradas a la primera página informativa.

Lapidación por adulterio en Sudán

Maryam Alsyed Tyrab, una chica sudanesa de 20 años, ha sido condenada a pena de muerte por adulterio, por haberse separado del marido y haber vuelto con su familia. La policía la detuvo en junio, según el Centro Africano de Estudios para la Justicia y la Paz, acusada de violar un artículo del Código Penal de Sudán, de 1991, y la sentencia se dictó a finales de mes.

Aún tiene que ratificarlo el Tribunal Superior, pero esta ONG ubicada en Uganda ha denunciado la pena de muerte y las irregularidades en todo el proceso. Por ejemplo, que se obtuvo ilegalmente una confesión por parte de la joven, no tuvo defensa legal o no se le informó de que lo que dijera en el interrogatorio podría utilizarse contra ella en el juicio.

Esta entidad mantiene que la condena viola tanto la ley nacional como la internacional, porque Sudán firmó en el 2021 la Convención contra la Tortura, y reclama a las autoridades que realicen los cambios legales necesarios para abolir esta práctica. Además, el Centro Africano denuncia que la mayoría de casos por adulterio y condenas a lapidación se imponen contra mujeres, lo que demuestra la “inequidad y aplicación desproporcionada” de la ley.

Según el diario británico The Guardian, llevaba unos 10 años sin tener noticia de una condena a la pena de muerte por lapidación en Sudán.

En Nigeria, pena de muerte por homosexualidad

En la ciudad nigeriana de Bauchi, un tribunal de la sharia, la ley islámica, ha impuesto la misma pena a tres hombres por actos homosexuales. Las relaciones con personas del mismo sexo conllevan una condena de hasta 14 años de cárcel, según la ley nigeriana, pero existen 12 estados del norte del país y mayoría musulmana que, en paralelo, juzgan delitos como el adulterio o la blasfemia en aplicación de la sharia.

Los condenados tienen 20, 30 y 70 años, según los medios locales. Se considera que este es el primer caso en el que un tribunal islámico nigeriano ha impuesto la pena de muerte por homosexualidad, afirma un abogado de Lilywood Legal, especializado en derechos humanos, a la agencia Reuters.

La decisión se supo en junio y los condenados tienen un mes para presentar recurso. Además, cualquier pena de muerte por la sharia requiere la aprobación del gobernador del estado, que no ha hecho ningún comentario, añade la agencia de noticias.

La organización por los derechos LGTBIQ+ Equality Triangle ha afirmado en Thomson Reuters Foundation que esta condena puede ser la chispa que encienda la violencia homofóbica en el país y allana el camino a más sentencias similares. “Abre la puerta a más juicios draconianos contra personas LGTBIQ+. Es un llamamiento a la violencia”, ha afirmado William Rashidi, miembro de la ONG.

Aunque la homosexualidad no está aceptada en Nigeria y pese a la amenaza, en los últimos tiempos se ha hecho, lentamente, algo más visible e, incluso, miembros del colectivo se manifestaron en Lagos en junio para celebrar el Orgullo.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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