Un pastor de Viladrau, en Girona, ha sido condenado a 15 meses de prisión por haber causado la muerte de un perro, haber envenenado a otro que sobrevivió y matar varios animales salvajes de la zona, siempre usando cebos envenenados.

El juzgado penal número 1 de Girona también le ha prohibido ejercer de pastor y tener ningún animal durante cuatro años. Además, tendrá que indemnizar con 3.636 euros el cazador propietario de los perros envenenados, uno de los cuales murió.

Los hechos se remontan a finales del 2017, cuando el pastor, que tenía una granja de ovejas y cabras en Viladrau, untó restos de cordero con veneno y las colgó alrededor de la granja para utilizarlas como cebo. Unos meses antes, el hombre había denunciado ataques de perro a su rebaño.

El veneno mató indiscriminadamente a cualquier animal doméstico o en libertad que se acercó a las instalaciones donde el hombre guardaba los corderos.

El texto del juzgado recoge que los días 25 y 26 de noviembre, durante un vareo de jabalí en la zona, algunos perros de cazadores se acercaron a la granja atraídos por los cebos. Uno de los perros murió y otro resultó envenenado pero sobrevivió.

Al día siguiente, los cazadores decidieron hacer una inspección por la zona y encontraron una marta muerta junto a un trozo de cola de cordero. Los cazadores avisaron a los Agents Rurals, que a principios de diciembre hicieron una inspección por el sitio. Los agentes encontraron varios cebos de carne de cordero y un zorro muerto, cogieron muestras de todo y lo llevaron a analizar.

A principios de enero, visitaron la granja y localizaron Oxamilo, una sustancia tóxica y peligrosa para el medio ambiente. Y precisamente es el mismo veneno que se encontró en los animales muertos.

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