La cesta de la compra se disparó en el mes de julio un 11,8% respecto al mismo mes de 2021, registrándose una subida en los precios de un 9,8%, según NielsenIQ. En este contexto, los españoles han optado por adaptarse a los nuevos precios y la venta de marcas blancas se ha disparado en los meses de verano.

Los datos demuestran que se ha producido un cambio de hábitos a la hora de comprar. De hecho, el 42% de los españoles ya basa su compra en el parámetro del precio únicamente y busca el producto más económico, según la OCU. Esto ha provocado un aumento de las ventas de marcas blancas de casi un 14% durante el mes de julio y, por tanto, la venta de los productos de fabricante ha bajado más de un 2%.

El aumento de la demanda en las marcas blancas a la hora de llenar la despensa ha tenido, consecuentemente, un aumento considerable en su precio. Los supermercados han aumentado, de media, un 11,2% sus productos de marca blanca. Aun así, representan el 48,8% del total del carrito de la compra, 2,4 puntos más que en julio del año pasado, porque siguen siendo más baratos que los productos de fabricante.

Aún así, las previsiones apuntan a que la marca blanca continuará siendo el producto elegido por la mayoría de los usuarios.

La inflación ya se sitúa en el 10,4%, las hipotecas no habían estado tan altas desde 2012, los alquileres tienen el metro cuadrado más caro de la historia, alcanzando los 11,21 euros, y la luz acaba de batir un nuevo récord (476,39/MWh el 31 de agosto). Esta excesiva subida ha provocado que los típicos propósitos de septiembre, como apuntarse al gimnasio, aprender idiomas, o suscribirse a plataformas, queden para muchos como un capricho del que deben prescindir.

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