Claudia Casanova: “España estaba más en contacto con Europa que lo que pensamos en el siglo XIX”

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Autor: Àlex M. Franquet

Claudia Casanova
Claudia Casanova.

La editora Claudia Casanova, se ha puesto en esta ocasión en el otro lado para publicar una nueva novela para ediciones B: “Historia de una flor”. Casanova, fundadora en 2010 de la editorial Ático de los Libros, es una especialista en novela histórica y en su última obra narra la historia de Blanca Catalán, la primera mujer botánica de España, que rompió moldes en un mundo marcado por los hombres. Sus investigaciones permitieron a la joven descubrir una flor hasta entonces desconocida en una zona concreta de Teruel, en Monreal del Campo.

Claudia Casanova defiende que la España del siglo XIX estaba mucho más conectada a Europa y a todo el mundo de lo que se piensa normalmente y que ese siglo tiene similitudes con la actualidad.

¿Por qué una novela ambientada en el siglo XIX?

Estaba investigando el siglo XIX, porque este siglo es muy parecido al siglo actual. Hay paralelismos con el momento actual. Es un momento de evolución tecnológica. También hay protestas y movimientos sociales. Hay mucha tensión por el cambio que se está produciendo. Ahora estamos en una época y de protestas por un cambio tecnológico. Este siglo me interesaba mucho por eso. La revolución tecnológica en ese siglo es por el tren, por los avances científicos y también por la liberación de la mujer.

Pero no hay esa sensación.

Pues estábamos mucho más en contacto con Europa que lo que pensamos hoy. Pensamos en la España atrasada de entonces, pero los comerciantes de las Indias, de las colonias, de América y de Cuba, iban continuamente a Londres, París o Nueva York para interesarse por los avances tecnológicos de cara a explotar mejor exportaciones como las del azúcar o el tabaco. Había más contacto del que quizás creemos.

Es verdad, no había esa idea.

Es que en ese siglo XIX, nos parece que estábamos muy desconectados de Europa. Luego pasan cosas que nos desconectan y nos alejan de Europa, pero en la década del 1.888, con la exposición universal de Barcelona, y los indianos trayendo el dinero y cosas de América hay una efervescencia. Y ese momento tiene paralelismos con el momento actual, por la revolución tecnológica que cambia mucho el panorama.

¿Hay algún otro parecido con la actualidad?

De alguna manera, la fiebre del ferrocarril la hemos vivido nosotros en la fiebre de la burbuja hipotecaria, en la fiebre del bitcoin. No tenemos que ir a las primeras burbujas de la historia de la humanidad que pincharon. Nos pasa cada día. Son los cantamañanas, los charlatanes… Esos charlatanes están en nuestro presente y en nuestro pasado. Es reconocido. En seguida les vemos.

Y se encuentra con la historia de Blanca.

Sí, su historia me lleva a mundo que convive con esa revolución tecnológica y también con lo opuesto, que es la naturaleza, el de Teruel, y con el descubrimiento de una mujer joven que explora su entorno y descubre una flor ella sola. Me pareció una historia muy interesante de contar. Era una joven de clase social potente en su época pero que no tenía ningún tipo de formación. Sencillamente porque le interesaba la naturaleza, logra convertirse en una descubridora de plantas. No podemos llamarla científica porque no se formó.

Era una autodidacta.

Es que me interesa mucho la figura del autodidacta, del que aprende. Seguramente, porque a mí me pasa lo mismo. Yo no estudié historia, ni literatura. Estudie Económicas. Les di una gran felicidad a mis padres pero pasé cuatro años de profundo dolor interno. Las personas que aprenden fuera de los cauces habituales me interesan mucho. El caso de Blanca era clarísimo. No sólo descubre la planta Saxifraga Blanca, sino que los botánicos, el entorno científico de la época se lo reconoce. Es lo más llamativo.

¿Cómo se lo reconocen?

El personaje del Padre Bernardo Zapater, actúa de correa de transmisión con el prestigioso botánico Heinrich Moritz Willkomm, un botánico alemán que existió de verdad. Me gusta mezclar personajes de ficción y reales. Es lo que he hecho aquí. Willkomm bautiza esta flor como Saxifraga Blanca y da fe que no se había detectado hasta entonces. La historia me pareció casi un enamoramiento de Blanca con la flor, y de Henry con Blanca, aunque la llamo Alba, porque estoy es una obra de ficción, no una biografía de Blanca. La novela habla de muchos amores, de muchas maneras de amar: la madre de Alba la ayuda, por ejemplo. Hay muchos momentos de mucho amor en esta novela.

¿Cuál es la etimología, el significado, de Saxifraga Blanca?

Quiere decir en latín la que brota entre las piedras, la que tiene la fuerza suficiente para salir entre las piedras. Me pareció una metáfora preciosa. Conecta con el personaje de Blanca. Conecta también con un autor, que siempre está picando piedra, intentando esculpir algo. Conecta con el personaje de Alba en la novela: lucha contra las restricciones de su época con respecto a una mujer joven y sin formación.

Claudia Casanova
Claudia Casanova.

Algún pasaje es ficción.

Sí, como cuando Alba va al Congreso de Botánica de París, eso es pura ficción. No hubiera habido ninguna muchacha de entre 18 y 25 años que pudiera asistir a un congreso científico en París, libremente, aunque sea acompañada de su madre, como narra la novela. Esto es lo que a Alba le hubiera gustado que pasara.

¿Y por qué descubre esa flor en Monreal del Campo, en Teruel?

Porque en esa zona esa flor crecía muy abundantemente. Ella simplemente le presta atención a esta flor. Están en toda la zona inferior de la Península pero, como todo, hay que saber mirar. El personaje de Alba pasea mucho por esos valles, por el Valle de Gabriel. Son valles muy abandonados, no muy frecuentados incluso en esa época. El mero hecho de prestar atención al entorno ya hace que ella la descubra. No fue la primera en ver esa flor, pero sí la primera en mirarla con ojos científicos, en catalogarla.

¿Y por qué le cambia el nombre a la protagonista?

Es una novela que habla de la historia de las mujeres en España y en Europa en la segunda mitad de siglo XIX. Vemos qué pasaba con aquellas mujeres que tenían inquietudes intelectuales o científicas, como Blanca.

Creo que hasta tuvo que practicar el latín para conocer la botánica de esa época.

No leo latín, no tengo el nivel suficiente. Me he tenido que documentar sobre sus viajes en latín. El latín para los científicos de esa época, es como el inglés. Era el idioma científico. Muchos botánicos alemanes eran importantes. La ciencia alemana tira mucho en esa época. Es una potencia científica porque no tiene colonias como tiene España, Inglaterra, Francia o Bélgica. El alemán es el idioma para conocer en el mundo de la ciencia.

¿Su novela es histórica?

Es novela histórica, porque no es contemporánea, pero lo de los géneros es interesante. Es un tema más de editores y de periodistas, que de los lectores. Si ocurre en un pasado, ya es novela histórica. Es un debate eterno. En Estados Unidos se considera histórica la novela que llega hasta la Segunda Guerra Mundial. Aquí en Europa no lo consideramos así. ¿La Segunda Guerra Mundial no es histórica para nosotros? No lo sé. Los lectores sí lo considerarían así. No hay una verdad final en esto.

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