Clara Grima: “Hay una élite que tiene el poder porque sabe matemáticas y tú no”.

Autor: Alex M. Franquet

“En Rumanía o en Italia donde hay un grave problema de epidemia de sarampión, porque la gente ha dejado de vacunar a los niños en una alta proporción”.

Clara Grima

 Clara Grima es doctora en Matemáticas y profesora del Departamento de Matemática Aplicada de la Universidad de Sevilla. Fue galardonada con el Premio COSCE a la Difusión de la Ciencia durante el pasado 2017. Tiene entre ceja y ceja que la gente deje de odiar las matemáticas. Acaba de publicar un libro “Las matemáticas vigilan tu salud”, en el que demuestra cómo las mates son necesarias para nuestra salud.

Además, Clara Grima tiene claro que las élites controlan el poder porque dominan a la perfección y utilizan el poder de las matemáticas. Sólo hay que leer las noticias de estos días sobre los algoritmos de algunas Redes Sociales, las campañas electorales de los Estados Unidos, los servicios secretos de Rusia y las filtraciones de datos.

Guardiana abstracta que controla el avance de la oscuridad… ¿por qué esta frase que define a las matemáticas para abrir el libro?

La matemática es, fundamentalmente, una colección de objetos matemáticos definidos de forma abstracta, vectores, funciones, conjuntos, espacios, etc.. y  de las posibles relaciones entre ellos. Así viendo cuáles son los objetos matemáticos que necesitamos para describir un trocito de la realidad y las relaciones que se dan entre ellos podemos aplicar toda una batería de resultados matemáticos a problemas tangibles.  Es decir, lo asombroso es que algo que “hemos inventado” en nuestras cabezas sea tan útil para arrojar luz en problemas realmente importantes en nuestras vidas y en el entendimiento del universo del que formamos parte.

Quiere decir que las matemáticas dan soluciones…

Ese es el sentido de esa frase. Es nuestro reconocimiento al hecho que, debajo de cada problema, la solución la encontraremos entre las bambalinas de lo abstracto. Como también decimos en el libro, la matemática es tan poderosa porque no se compromete con la realidad. Se define en sí misma y, por lo tanto, sus relaciones, en algún sentido son absolutas. Podemos aplicar las matemáticas a todos los ámbitos del conocimiento humano, porque son totalmente generales.

¿Y cómo convencer a la gente de letras, o a los que las matemáticas amargaron la adolescencia, de las bondades de las matemáticas?

Te entiendo… Estudiar matemáticas puede ser duro a partir de cierto nivel, eso no lo puede negar nadie, son maneras de pensar que se nos antojan huidizas. Hay que aprender conceptos, hay que saber manejar esos conceptos para armar todo un esqueleto de relaciones y, sobre todo, hay que atreverse a utilizarlos sin timidez a la hora de resolver problemas.  Pero a todos aquellos que amamos las letras y las humanidades, y en eso nos incluimos, hay que decirles que la matemática es la poesía del universo. Resolver un problema es cómo enfrentarse a un papel en blanco, un lienzo en blanco o una cinta de grabación en blanco.

 Esos son momentos a los que se enfrenta alguien de letras. Tiene razón. Es cuestión de inspiración…

Sí, de alguna manera hay que encontrar la chispa que nos ilumine para encontrar el principio del camino hacia la solución y tenemos que elegir bien los conceptos y operaciones que hemos de emplear para avanzar por ese camino. Eso no es más que lo que hace la humanidad en todas sus actividades creativas, buscar la inspiración y luego trabajar duro para ello. Resolver un problema con matemáticas es, por tanto, una actividad tan humana, ya que la matemática lo es, como escribir un soneto, una novela, hacer una buena película o pintar un bello cuadro.

Claro, claro.
Supongo que a nadie se le ha de poder negar el placer que siente el cerebro cuando ha entendido un concepto matemático o ha resuelto un problema.

¡No, evidentemente!

Esa es la clave, esa es la pasión que sienten las gentes que hacen matemáticas o que las utilizan y esa es la belleza de la que hablan. La belleza de aplicar conceptos abstractos y generales para resolver problemas concretos e interesantes.  Sería como el castellano, que no es más que un conjunto de objetos, las palabras, y un conjunto de relaciones, la gramática… simplificando mucho… pero con él se puede construir cosas tan hermosas como el Quijote o las nanas de la cebolla.

¿Y por qué entonces las matemáticas tienen esta mala prensa?

Pues porque, tradicionalmente, la educación en matemáticas ha sido tediosa, dura, y sin motivación. Hacer divisiones de tres cifras no es hacer matemáticas. Es realizar un trabajo mecánico y aburrido.  El problema reside en que en la educación matemática falta justamente el punto clave, mostrar la hermosura y belleza de las mates. Hacer ver que están presentes en cada uno de los problemas que la humanidad ha resuelto o se ha planteado. Que son la conquista más humana de todas, junto al lenguaje. Al fin y al cabo, las matemáticas no son más que el lenguaje en el que expresamos los comportamientos y propiedades del universo.

A algunos niños y jóvenes se les atragantan…
Somos conscientes de que mucha gente abandonó el estudio de las ciencias porque estaban aburridos de las matemáticas. Solo queremos decirles algo: les entendemos perfectamente. Hacer raíces cuadradas a mano aburre al más pintado, pero eso no son las matemáticas. Las matemáticas son el atrevimiento del ser humano al imaginar que puede entender el universo. Ese es el problema y eso es lo que hay que corregir.

Lo curioso es que algunos odian las matemáticas, pero nuestro mundo actual, el de los móviles, las tablets y la informática, es así gracias a las matemáticas.

Claro. Además, en la actualidad, el problema es aún mayor. Vivimos en una sociedad en el que la tecnología está presente en cada rincón. Y detrás de la tecnología no hay más que un puñado de matemáticas. Renunciar a que nuestros niños y jóvenes amen la matemáticas es condenarlos a un futuro en el que no podrán tomar decisiones, se verán esclavos de las decisiones de otros y no podrán participar de forma activa en la construcción de un mundo mejor. Todo ello, además, condena a nuestro país a un segundo plano a nivel económico y de influencia. Queramos o no, el futuro se está construyendo ya con matemáticas y tenemos que brindar la oportunidad a nuestros jóvenes de que formen parte de él. De otra forma, llegará el día en el que nos verán como los responsables de su expulsión de eso que llamamos el mañana pero que, realmente, ya está aquí hoy.

¿Las matemáticas dan el poder?

Como dice el matemático y divulgador Edward Frenkel, hay una pequeña élite que tiene el poder. Y lo tiene porque saben matemáticas y tú no. Esa es la hiriente verdad. No podemos renunciar a las matemáticas o tendremos que renunciar a mantener un sistema justo y de buen nivel de vida.

Entonces, ¿cómo hay que cambiar la mala imagen de las matemáticas?

Invirtiendo dinero. No gastando dinero, sino invirtiéndolo en futuro.

¿En qué?

En formación del profesorado. Son las maestras y los maestros los que han de enseñar a nuestros niños a amar las matemáticas, pero para ello, ellos mismos han de sentir la pasión por ellas. Como hemos comentado hay mucha gente que tiene una sensación incómoda cuando recuerdan sus años de estudio de las matemáticas. Pero insistimos, hacer cuentas no es hacer matemáticas, igual que copiar textos no es hacer poesía. Tenemos que hacer que los nuevos docentes se enamoren de las matemáticas y que transmitan ese amor y esa pasión a las nuevas generaciones. Esa es la única manera. Y eso no es negociable. 


¿Con las matemáticas se puede predecir cómo se comportará una epidemia? ¿Puede explicar cómo?

Las matemáticas están formadas por objetos y por relaciones entre esos objetos. En una epidemia, en los modelos más simples, podemos definir tres funciones, la función de gente sana en el tiempo, es decir, cuantos individuos sanos hay en una población en cada instante de tiempo, la de infectados, cuántos individuos tienen una enfermedad y pueden transmitirla en cada instante de tiempo y la función que da cuenta de los individuos que ya no transmiten la enfermedad, ya sea porque se han recuperado o porque han fallecido.


Si el número de infectados aumenta el número de individuos sanos ha de disminuir. 

Esa es una relación. También está claro que no habrá individuos recuperados de una enfermedad si no hay ningún individuo enfermo de la misma. Esa es otra relación. Pues bien, con esas relaciones y otras, las matemáticas nos permiten escribir ecuaciones que nos dicen cómo evolucionarán en el tiempo el número de infectados, de recuperados y de gente sana.  Por lo tanto, dependiendo de las características de cada enfermedad, podremos predecir si se produce una epidemia, es decir que se contagia un número elevados de miembros de una población, o será algo anecdótico.

Ahora ya entiendo la utilidad de las matemáticas.
Y también se entiende la magia de las matemáticas. La poesía de la que hablábamos estriba en cosas como que toda esta teoría matemática es idéntica a la que construiríamos si quisiéramos describir cómo se propaga un bulo por una Red Social.  Solo que, en vez de hablar de infectados, recuperados y sanos, hablaríamos de gente que se cree la mentira, los que han dejado de creérsela y los que no la conocen. Las ecuaciones son las mismas. Eso es lo hermoso. A la matemática le da igual que las ecuaciones signifiquen tal o cual cosas, lo único importante es cómo se relacionan los objetos de un problema y cómo se definen y qué propiedades tienen esos objetos.  Pueden ser enfermos o chismosos, a las mates les da igual.


Entonces ¿por qué hay que defender las vacunas? ¿Por qué hay quien las critica?

Las vacunas se defienden por sí mismas, solo hay que ver la evolución de la mortalidad infantil por enfermedades como el sarampión, la rubeola, la difteria o las paperas para ver el tremendo impacto positivo que las vacunas han tenido en la historia. Solo hay que ver lo que está pasando en Rumanía o en Italia donde hay un grave problema de epidemia de sarampión, porque la gente ha dejado de vacunar a los niños en una alta proporción.

Pero yo veo gente que crítica a las vacunas.

Las vacunas reciben críticas por muchos motivos, pero el principal es por su éxito. Las vacunas han sido tan exitosas que ahora nos parece que enfermedades como el sarampión son cosas del pasado. Eso es falso, el sarampión está ahí como se está viendo en Italia, desgraciadamente. Lo que ocurre es que cuando tienes una población bien vacunada la enfermedad no tiene a quien contagiar y entonces nos da la impresión de que no existe. Si esto lo mezclamos con las noticias infundadas sobre los efectos secundarios de algunas vacunas, pues lo normal es que la gente opte por no vacunar. Es normal si analizan el problema con una óptica miope y a corto plazo.

Eso no hay que hacerlo, claro.

Pero si uno de nosotros deja de vacunar a sus hijos no pasa nada. El resto de la población hará de escudo. El problema viene cuando los que toman la decisión de no vacunar suben hasta un determinado porcentaje. Para el sarampión ese porcentaje es menos del 5%. Es decir, que necesitamos más del 95% de la población vacunada para asegurar que no habrá epidemias de sarampión. Esto lo explica bien la matemática y en nuestro libro está muy desmenuzado.

La gripe es la vacuna que más se recomienda a la gente mayor, sobre todo. ¿Es tan necesaria esta vacuna?

 Mi respuesta corta es sí. La gripe causa muchos estragos a mayores y niños. Se puede complicar de mala manera y genera pérdidas millonarias en lo que toca a cuestiones económicas. Las autoridades sanitarias no tienen dudas y las matemáticas tampoco: vacunarse siempre es positivo. El problema con la gripe es que es un virus que muta muy rápido y se preparan vacunas sobre predicciones de las cepas del virus que van a estar activas en la temporada invernal. Claro, igual que no acertamos siempre al predecir el tiempo que hará, especialmente si la ventana temporal es muy alta, con este virus que muta muy rápido nos pasa lo mismo. A veces estamos preparados para unas cepas pero, de repente, aparecen otras que no esperábamos.


Este enero pasado, la gripe bloqueó las urgencias de los hospitales. ¿Los modelos pueden predecir su desarrollo?

Sí, pero como hemos dicho, estos modelos tienen los mismos problemas que los modelos de predicción meteorológica. El problema es que el sistema que se estudia es caótico y las condiciones pueden cambiar rápidamente. Así que los modelos te dicen cómo de importante puede ser una epidemia y, en concreto, los modelos sobre gripe. También te dicen cuánto podemos confiar en sus conclusiones. A veces estamos muy seguros, especialmente si las predicciones no son muy a largo plazo, y otras veces no podemos estarlo tanto.


Hay alguna enfermedad casi erradicada que penséis que puede erradicarse en los próximos años. ¿Eso lo pueden predecir las matemáticas?

La única enfermedad que se considera totalmente erradicada de la faz de la Tierra es la viruela. En la actualidad se están llevando a cabo masivas campañas de vacunación a nivel mundial contra la polio. Los expertos creen que la polio podría estar erradicada en menos de 10 años. El problema es que hay zonas como Siria que en la actualidad son zonas de conflicto y muchas veces los médicos y sanitarios que llevan a cabo estas campañas no pueden acceder a la población y, encima, se juegan la vida en ello. Nada nos gustaría más que ver la polio erradicada y que se anunciara, por fin, la erradicación de la malaria.

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