Los Franco solo son propietarios de cinco bienes del Pazo de Meirás. Es la última de la resolución de la Audiencia Provincial de A Coruña sobre los 50 bienes que reclamaban los herederos del dictador. Un auto que no se puede recurrir.

Del los bienes incluidos en el inventario elaborado en 2020 por los técnicos de Patrimonio Cultural, los herederos del dictador solo podrán llevarse cinco: los ángeles de bronce de la capilla, una virgen, una lámpara situada sobre la pilastra de la escalera y unos apliques de pared metálicos. Estos objetos se suman a las alfombras que ya les concedió el Juzgado el pasado mes de julio.

El auto es firme y no cabe recurso. El Tribunal considera que los bienes reclamados por la familia Franco forman parte del inmueble y no pueden ser retirados.

La sentencia que declara que el inmueble y su contenido es propiedad del Estado es definitiva, cerrando así una larga lucha judicial que los descendientes del dictador han librado y que tendrán que abandonar dejando los bienes reclamados atrás. Más de 500 objetos de gran valor económico e histórico.

El Tribunal destaca que “no consta que tales bienes se introdujeran en el Pazo con posterioridad a la muerte de Francisco Franco” e incide en que sin esos elementos, zonas como el jardín o la capilla “perderían su propia idiosincrasia y contenido”.

El Pazo de Meirás alberga obras de arte y antigüedades de incalculable valor y hasta 3.200 tomos de la escritora de Emilia Pardo Bazán. Todo recogido en el inventario basado en el informe de 2008, cuando el inmueble fue declarado Bien de Interés Cultural.

La batalla legal se salda para los Franco con solo cinco elementos decorativos como recuerdo de lo que un día fue su residencia de verano familiar.

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