El colectivo Caminando Fronteras ha presentado, dando inicio a este año 2022, las cifras del monitoreo de la frontera realizados durante el curso pasado de la mano de las intervenciones de Helena Maleno, Coordinadora del Colectivo Caminando Fronteras, y María González, responsable del Eje Derecho a la Vida. En el transcurso del 2021, se han contabilizado hasta 4.404 víctimas de la Frontera Occidental Euroafricana, a través del contacto directo con las propias víctimas así como con sus seres queridos.

Desde la organización, y su labor como Observatorio de Derechos en las Fronteras, los datos documentados resultan en: 83 embarcaciones desaparecidas con todas las personas abordo; De las 4404 víctimas, 4175 personas han muerto en su paso por la frontera, y 229 han desaparecido; 628 mujeres y 205 niños y niñas han perdido la vida durante el año; El 94.80% de las víctimas siguen sin ser identificadas; Con respecto al 2020, las muertes han aumentado en 102.95%. Los datos directos de fuentes primarias se han cotejado con fuentes oficiales, comunidades migrantes y organizaciones sociales en terreno con las que Caminando Fronteras está contacto de forma permanente.

Ahora, si atendemos al desglose desde el que se clasifican las vías de acceso a España en cuatro rutas diferentes: Ruta Canaria, Ruta de Alborán, Ruta Argelina y Ruta del Estrecho, la crudeza de la Ruta Canaria sigue convirtiéndola en la más mortífera de las cuatro. Tan solo en esta ruta se han contabilizado hasta 4016 víctimas, en los 124 naufragios de los que el colectivo ha tenido constancia y ha podido realizar seguimiento. No obstante, y a pesar de la reiterada dificultad que se encuentra en la Ruta Argelina para tener conocimiento de las embarcaciones -y las tragedias- que en ella tienen lugar, se han podido contabilizar hasta 191 víctimas en 19 naufragios. En los casos de la Ruta del Estrecho y la Ruta de Alborán, los datos no son menos preocupantes, con 102 y 95 víctimas respectivamente, en un total de 27 naufragios (17 en el Estrecho y 10 en Alborán).

Todos estos datos resultan todavía más alarmantes si se visibilizan desde un corto recorrido temporal, pues las 893 víctimas que se contabilizaron en 2019 ya se duplicaron el curso pasado, con 2170 muertes en 2020. Todavía peor, pues, resulta que se hayan cumplido los presagios que se adivinaban con los datos del primer semestre de 2021: un año más los datos se vuelven a duplicar, alcanzando las 4404 víctimas. Cifras, además, que crecen de forma exponencial frente a las capacidades de un colectivo, Caminando Fronteras, que sí multiplica esfuerzos, pero sigue sin las herramientas necesarias para dar alcance a todo aquello que sucede en la frontera, y no puede sino admirar la pasividad de Estados, organismos internacionales y demás instituciones, frente a la crudeza sus vallas y sus necropolíticas.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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