Lo han vuelto a hacer, suponemos que para no perder la costumbre, los Mossos d’Esquadra – Policía de la Generalitat han vuelto a sacar las porras para desalojar un inmueble. Esta vez ha ocurrido en una nave abandonada de la calle Progrés de Badalona habitada por un centenar de migrantes en situación de vulnerabilidad y sin opción a realojamiento. La mayoría de ellos son de origen subsahariano y viven de la recogida de chatarra. Este era el tercer intento de desalojo.

Todo ha sucedido esta mañana cuando un dispositivo desmedido de policías (más de cien antidisturbios, unidades ARRO, agentes de paisano y patrullas USC) ha tomado la calle y se ha llevado por delante a todo aquel que trataba de impedir su paso, en este caso activistas e inquilinos que trataban de impedir pacíficamente el desalojo. Una vez dentro, los Mossos han derribado a golpe de martillo las débiles barracas que se alzaban en el interior de la nave y que servían de refugio a sus inquilinos.

La nave es propiedad de la SAREB, quien no ha querido llegar a un acuerdo para detener el desalojo a la espera de encontrar una solución para el centenar de afectados. La abogada de los afectados, Sònia Olivella, ha presentado una petición de medidas cautelarísimas ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) para tratar de parar el desahucio.

Tras la acción policial, en el inmueble se ha presentado un contingente de vigilantes de seguridad de la empresa Grupo Control para evitar que las personas desalojadas traten de volver a levantar sus barracas, garantizando así que la nave quede vacía. En este sentido, el centro de defensa de los derechos humanos IRIDIA ha tildado el desalojo de “muy grave”, sobre todo por el desmedido “uso de la fuerza” por parte de los Mossos.

Por su parte, la diputada de la CUP en el Parlament y exalcaldesa de Badalona, Dolors Sabater, ha calificado las cargas de “represión brutal”, lamentando que “en una situación de injusticia, los Mossos toman partido por el opresor.” Según ha informado la CUP , Dolors Sabater y la también diputada de la formación en el Parlament Okoye Löbery han sido golpeadas por los antidisturbios durante las cargas. Además, los anticapitalistas han denunciado que los Mossos se han saltado el acuerdo con la mediación “de no desalojar antes de las 14.00”.

Inquilinos y activistas tratando de parar el desalojo antes de la contundente actuación de la policía catalana. (Dolors Sabater)

“No tenemos ninguna alternativa”

Según han explicado los residentes en un comunicado en el que denuncian que el desalojo se ha efectuado en pleno invierno y en medio de una nueva oleada de Covid-19, hoy por hoy “es inviable irse de la nave”. Y es que, según han declarado a La Directa, “no tenemos ninguna alternativa, como mínimo nos tienen que dar tiempo”.

Prácticamente, toda la población de la nave, que supera el centenar de personas, se encuentra en situación de vulnerabilidad. Algunas de estas personas, de hecho, malvivían antes en el inmueble incendiado a finales del 2020 en el barrio del Gorg, en una tragedia en que murieron cinco personas.

Los residentes de la nave habían hecho una propuesta de abandonarla en un plazo de tres meses, siempre que las administraciones públicas les facilitaran una alternativa residencial. La SAREB, sin embargo, no se ha querido acoger a esta propuesta, y ha proseguido con el desalojo.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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