9 diciembre, 2021

Revista Rambla Barcelona

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Bosch cierra la fábrica de Lliçà y dejará 600 trabajadores en la calle

Bosch prepara el cierre de su fábrica en Lliçà d’Amunt (Vallès Oriental), que da trabajo a 336 personas. La decisión de la multinacional tecnológica alemana implica una retirada total de su producción en Cataluña, ya que se añade al cese de actividad planeado también en la planta de Castellet i la Gornal, en el Alt Penedès, anunciado el pasado septiembre y previsto para el próximo noviembre.

Vista aérea de la planta Bosch en Castellet, una de las dos fábricas que la multinacional prevé cerrar en Cataluña. (Bosch)

El centro emplea a otras 300 personas, que elevan el total de trabajadores afectados a más de 600. Bosch ha tenido hasta ahora cuatro localizaciones en Cataluña, una de servicios en Nou Barris, la sucursal de ventas del 22@, también en Barcelona, y los dos centros de producción afectados.

Traslado a Polonia

Según ha informado la Federación de Industria de UGT Cataluña en un comunicado, la dirección de la planta de Lliçà ha trasladado hoy a la representación legal de los trabajadores su intención de cerrar la fábrica. Está previsto que el grupo alemán deslocalice la producción asignada a la planta del Vallès a la ciudad de Wroclaw, en Polonia.

El sindicato denuncia que “la multinacional ha actuado con crueldad, llevando a cabo una política insolidaria y egoísta”. Destaca asimismo los “importantísimos esfuerzos” que ha hecho la plantilla en los últimos años, que incluyen congelaciones y reducciones salariales, así como recortes de plantilla.

Despidos en Madrid

La organización laboral ha reaccionado con dureza a la decisión tomada “sin escrúpulos” por el conglomerado tecnológico, a cuya “nueva gerencia de tecnócratas” acusa de actuar con “una gran hipocresía”. Pese al esfuerzo de la plantilla para incrementar la productividad, lamentan, el grupo “ha aprovechado la pandemia mundial para quitarse de encima a cientos de familias sin importar el impacto social que pueden comportar sus decisiones drásticas”.

Por otro lado, desde UGT advierten que, además de “contribuir al alarmante estado de desindustrialización del Penedès”, con este tipo de decisiones Bosch hace “una clara declaración de intenciones”. Tras los recientes despidos en la sede central de Madrid, el sindicato teme que esta senda se extienda también al resto de centros del país.

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