En una comparecencia pública que se ha demorado más de dos horas, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, ha anunciado que “no tengo ninguna intención de dimitir, aunque haya voces que reclaman que dimita”.

La declaración de Borràs se produce después de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) la ha dejado a un paso de juicio oral por “abusar” presuntamente de su cargo al frente de la Institució de les Lletres Catalanes (ILC) y cometer presunto fraude al adjudicar contratos a dedo a un amigo.

Borràs ha defendido su “honestidad” y ha asegurado que su caso no hubiera llegado tan lejos judicialmente “si yo no fuera quien soy y porque represento lo que represento” y ha sentenciado: “Sufro persecución política y acoso judicial”.

En este sentido, se ha dirigido al resto de partidos del arco parlamentario para que no entren el juego “represor” cuando le reclaman dimitir para preservar la honestidad del Parlament de Catalunya: “La dignidad del Parlament la deberíamos preservar entre todos” y no usar las acusaciones para “eliminar a una adversaria política”.

Fue precisamente la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, quien tras conocerse la resolución del TSJC, pidió a Borràs que “diera un paso al lado” para preservar la honorabilidad del Parlament.

En este sentido, ha clamado que se “eliminen las acusaciones de victimista” de la que se acusa en reiteradas ocasiones a Laura Borràs: “Tampoco quiero que se me disculpe por el hecho de ser independentista”, ha dicho.

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