La CGT de Barcelona volvió a salir a la calle el Primero de Mayo, “igual que hacemos a lo largo de todo el año, porque la conflictividad y las reivindicaciones no es cosa de un día, y para denunciar las desigualdades sociales y exigir el reparto del trabajo”, explican fuentes sindicales.

Tras dos años de pandemia y restricciones, este 2022 la CGT recuperó el trayecto tradicional de su manifestación, discurriendo por los Jardinets de Gracia, Gran de Gracia, Travesera de Gracia y Plaza Joanic.

Manifestación e intervenciones

La manifestación congregó a más de 300 personas, entre militantes y simpatizantes del sindicato, que durante todo el recorrido gritaron lemas contra la precariedad laboral, las malas condiciones de trabajo con una alta tasa de siniestralidad laboral o la necesidad de luchar en la calle y no dejar el destino de la gente en manos de la clase política. Este año también se sumaron a la marcha de la CGT de Barcelona, sus compañeros de otras federaciones locales como las de Manresa, Viladecans o Terrassa).

En la Plaza Joanic se celebraron las intervenciones de varios militantes, que explicaron las diferentes luchas sindicales y sociales: La lucha del profesorado a cargo de una responsable del Sindicato de Enseñanza; El conflicto que viven 2 secciones del Sindicato de Hostelería: la sección de Apple y la sección de H&M; Un representante de la Federación Local de Manresa explicó las luchas que están haciendo en el Bages; También hubo parlamentos de la lucha, desde hace veintinueve años, de la Plataforma Pedro Álvarez y la Campaña Regularización Ya!. El acto ha finalizado con la intervención del secretario general de la Federación Local de Barcelona, Carles Lardín.

Reivindicaciones

Desde la CGT de Barcelona explican que “continuamos exigiendo una derogación real de las reformas laborales que no han hecho más que precarizar el mercado laboral. También abogan por “la firma de convenios laborales que establezcan cláusulas de revisión salarial que compensen la bestial subida del IPC, la reducción de la jornada de trabajo para que podamos trabajar todo el mundo, la derogación de las leyes mordaza que se están utilizando para reprimir la protesta y recursos humanos, materiales y económicos para unos servicios públicos y de calidad de los que nos beneficiemos todo el mundo”.

Finalmente, las mismas fuentes sindicales denuncian que “nos piden sacrificios a la clase trabajadora, las grandes empresas no dejan de tener beneficios indecentes que no repercuten en la sociedad y como la clase política nos roba a diario y mucho dinero va a parar a manos de unas pocas personas (por ejemplo, corrupción política como trama mascarillas en Madrid o sobresueldos y nepotismo en el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat)”.

 

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