Algunos exprisioneros de la cárcel secreta del batallón ultranacionalista ucraniano Aidar, ubicada en la localidad de Polovínkino, en la República Popular de Lugansk, han regresado por primera vez a este lugar para dar testimonios a los investigadores sobre el horror que allí vivieron. Sus recuerdos los ha recogido Sputnik en un reportaje del que les mostramos un resumen.

El batallón Aidar convirtió una antigua fábrica de embutidos en su centro de operaciones. El recinto abandonado fue elegido especialmente porque se encontraba a las afueras del pueblo, lejos de miradas curiosas. La cárcel secreta fue habilitada en el ahumadero, en los sótanos de la antigua planta. A este punto eran trasladados los miembros de la resistencia de Lugansk, aunque también personas que no tenían ningún vínculo con esa lucha, así como empresarios que eran extorsionados por Aidar.

Dmitri Kurliandski, mecánico, domiciliado en una aldea cercana a Lugansk, cuenta que fue una de esas víctimas inocentes en junio de 2014. “Mi vecino fue herido de forma casual en un tiroteo. Cuando le trasladaba a un hospital fuimos detenidos por los miembros de Aidar”, relata Kurliandski. Dmitri estuvo tres semanas en la cárcel secreta de Polovínkino. “Nos golpeaban constantemente. A uno de los prisioneros le marcaron el pecho con la palabra ‘separatista’ con un cuchillo”, narra Kurliandski de sus recuerdos.

Iván Máslov, otro exprisionero que fue parte de la resistencia, cuenta que él y el comandante de su grupo fueron capturados por los nacionalistas y llevados a Polovínkino, donde los sometían a torturas. “Nos preguntaban que dónde se escondían los rusos, que dónde estaban los chechenos, que dónde se situaban los tanques y que por qué traicioné a Ucrania. Yo no traicioné a nadie, yo me levanté en defensa de mi patria”, asevera.

Después de dos semanas de torturas, el compañero de Máslov fue simplemente envenenado. “Nos dieron de comer por la mañana, al mediodía el comandante se sintió mal, comenzó a delirar y murió”, relata Maslov, añadiendo que hasta la fecha no se sabe dónde fue enterrado el cuerpo.

Un investigador de Lugansk ha explicado al medio ruso que buscaban en los alrededores de Polovínkino las fosas en las que estarían las víctimas del batallón Aidar. “Seguimos recogiendo testimonios de los exprisioneros e investigando los crímenes de guerra de ese batallón”, remarcó.

Los combatientes de Lugansk expulsaron a las tropas ucranianas de Polovínkino a principios de este mes. Las fuerzas de Ucrania llevaban a cabo una operación militar contra Donetsk y Lugansk desde abril de 2014. Las hostilidades dejaron en ocho años más de 14.000 muertos, según las estimaciones de la ONU.

Donetsk y Lugansk se independizaron de Ucrania en mayo de 2014 tras desconocer a las nuevas autoridades que resultaron del golpe de Estado producido en Kiev en febrero de ese mismo año. Kiev intensificó los bombardeos desde mediados de febrero contra los civiles de Donetsk y Lugansk tras recibir toneladas de armas de Estados Unidos y otros países de la OTAN, según denunciaron las dos repúblicas.

Redacción en Revista Rambla | Web | Otros artículos del autor

Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

Comparte: