2 diciembre, 2021

Revista Rambla Barcelona

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Asesinan a Valentín Moreno, ultra de los Boixos Nois, condenado por matar a un joven en la Vila Olímpica

Un disparo en la nuca ha acabado con la vida del 'hooligan'. Moreno fue condenado en 2002 por matar de una paliza a Carlos Javier Robledo. Se libró de la cárcel al ser menor en el momento de los hechos. Acumulaba un largo historial delictivo
Ficha de Valentín Moreno Gómez.

El ultra de los Boixos Nois de 39 años de edad, Valentín Moreno Gómez, ha muerto está tarde en el Hospital de Can Ruti a causa de dos disparos -uno de ellos en la cabeza- que recibió ayer por la noche muy cerca de su domicilio, en el barrio de Sant Joan Baptista de Sant Adrià del Besòs. Los Mossos no han confirmado oficialmente las causas de la agresión. No obstante, varios medios apuntan a que se trataría de un ajuste de cuentas entre bandas de La Mina -o de un asesinato por encargo- y que el autor podría haberse escapado en bicicleta.

Valentín Moreno fue condenado en el año 2002 por el asesinato del joven de 23 años, Carlos Javier Robledo Peña. Una noche de abril del año 2000, Moreno salió con otros nueve ultras -vinculados en su momento al movimiento skin head– a celebrar su 18 cumpleaños.

A la salida de la discoteca Back Fire (sita entonces en Av. Litoral, 24) a pie de playa, en la Vila Olímpica, se encontraron con Carlos Javier Robledo al que molieron a palos hasta causarle la muerte. Moreno y sus cipayos le reventaron el duodeno y los testículos, y le partieron el cráneo.

A Robledo le tocó como le podía haber tocado a cualquier otro, puesto que los asesinos robaron una cazadora en una discoteca y ya en la calle la colocaron como señuelo para atacar sin piedad al primero que la tocase.

Moreno se libró entonces de la cárcel porque cuando cometió el delito le faltaban tres horas para cumplir la mayoría de edad. Le condenaron a ocho años de internamiento en un centro de menores y a tres de libertad vigilada. Moreno ya disponía de un amplio historial delictivo por agresiones y robos.

Por su parte, seis de los nueve implicados mayores de edad fueron condenados a prisión a penas de cárcel conjuntas que superaban los 160 años y a pagar una indemnización total de 241.000 euros a la familia del fallecido y a los dos amigos que le acompañaban la noche de los hechos y que también fueron agredidos. Tres de los acusados fueron absueltos. La sentencia dejó claro que Moreno fue el primero en agredir a la víctima, pero no el único.

Bada-Bing, más que un equipo, una panda de ‘hooligans’

Tras su puesta en libertad fruto de la concesión del tercer grado penitenciario, Valentín Moreno, junto a su hermano Ismael, formaron parte del equipo de futbol de Tercera Regional Bada-Bing F.C. (en alusión al bar de Los Soprano). Este equipo estaba, al parecer, mayoritariamente integrado por Boixos Nois, la hinchada neonazi del Barça que hoy tiene supuestamente prohibida la entrada al Camp Nou.

Jugar contra el Bada-Bing era sinónimo de problemas. Los equipos del Grupo XVII de Tercera (principalmente formaciones del Área Metropolitana de Barcelona) estaban hartos de agresiones, insultos y amenazas antes, durante y después de los partidos.

Algunas crónicas de la época resaltan como Valentín Moreno -aficionado también a la práctica de lucha grecorromana y a las artes marciales- lucía el dorsal nazi 88 (HH si se traslada el orden de las letras a cifras en el alfabeto; o lo que es lo mismo, la expresión germana ¡Heil Hitler!).

Así las cosas, la tarde del sábado 10 de enero de 2009, futbolistas y una treintena de supporters del Bada-Bing agredieron a palos, antes de la finalización del partido, a diez jugadores y directivos del Rosario Central de Catalunya, un equipo de migrantes argentinos.

El relato de un observador de la Federación Catalana de Futbol lo deja claro: «Entre los minutos 70 y 72 los jugadores del Bada-Bing no dejaron de increpar a los jugadores y cuerpo técnico del Rosario Central, con amenazas de muerte y de insultarlos en plan racista (…) En el minuto 72 se expulsó a un futbolista del Bada-Bing, de camino al vestuario dio un puñetazo a otro del Rosario Central y a partir de ahí se lio: en el vestuario, al número 5 del Rosario le dieron una paliza que se lo tuvieron que llevar al hospital en ambulancia», y en la calle: «Los jugadores del Bada Bing, que se apropiaron de palos de escobas y fregonas, se dedicaron a pegar a quien se les acercara». Al final siete futbolistas y tres directivos del Rosario Central acabaron hospitalizados. Moreno y su hermano fueron condenados a seis años de cárcel.