El número de personas sin hogar que atienden a la fundación Arrels aumenta cada año porque la necesidad también aumenta. Entre enero y octubre de este año, ya han atendido a 2.144 personas, una cifra superior a la de todo el año pasado. Pero, por primera vez en muchos años, están valorando la posibilidad de no atender a más gente, aunque también lo necesitan. La imposibilidad de asumir más personas les ha obligado a pedir una mano a la gente: «Nos vemos obligados a pedir apoyo», explican.

Los motivos que les han llevado a esta situación tienen que ver con el momento de inflación que vivimos y el aumento de los gastos de mantenimiento y suministros de sus centros, pisos y alojamientos. De hecho, se han llegado a duplicar en algunos casos las del pasado año.

Desde 2008, el primer recuento que hicimos en Barcelona, ​​el número de personas que duermen al raso en Barcelona ha aumentado un 87%. Ese año, se detectaron 658 personas durmiendo en la calle; el pasado junio contabilizaron 1.231.

Para hacerle frente, durante todos estos años desde Arrels han ampliado el acceso a los servicios básicos de su centro abierto, han implementado el modelo de atención Housing First y las plazas de alojamiento estable. También han incrementado la atención en la calle, han creado el Piso Cero como recurso de baja exigencia y han ampliado las plazas de su hogar, que acoge a personas con un estado de salud muy frágil.

Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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