Ferran Busquets, con sudadera oscura, durante la presentación del nuevo espacio de Arrels. (Arrels)

El director de la Fundació Arrels, Ferran Busquets, ha denunciado que las equipaciones abiertas por el Ayuntamiento de Barcelona para refugiarse de la llegada del frío a las personas sin hogar “son una mala solución” y que “a veces, es una buena decisión no ir a estos espacios”.

La valoración la ha realizado después de explicar que los servicios municipales ya han activado los recursos de refuerzo por bajas temperaturas. Según ha concretado Busquets, incluyen 64 plazas extras, 48 para hombres y 16 para mujeres.

En este sentido, el portavoz de la entidad ha insistido que las plazas “son totalmente insuficientes” a la vez que ha reclamado que, en cambio, se prioricen “espacios de baja exigencia” como solución temporal mientras no se consiguen pisos definitivos.

Por su parte, fuentes municipales citadas por Vilaweb han confirmado que el pasado viernes pusieron en marcha este servicio y han apuntado que, como cada año, se prevé alargarlo hasta marzo aproximadamente. Estas plazas se suman a las 3.046 personas que en el último recuento se constató que eran alojadas en espacios municipales y en la Xarxa d’Atenció a Persones Sense Llar (XAPSLL), que forman una cuarentena de entidades, entre las ellas Arrels.

El modelo de la entidad dirigida por Ferran Busquets reivindica la búsqueda y uso de viviendas estables que supongan una solución para la emancipación de las personas sin hogar y, si no, unos espacios pequeños que permitan comer, ducharse y dormir con menos normas que otras equipaciones.

Por el contrario, el planteamiento municipal propone unos albergues que no se ajustan a lo que necesitan muchas de las personas que duermen en la calle, ha subrayado el portavoz de Arrels en el acto de presentación de una tienda-taller en la que trabajan personas sin hogar.

“Las situaciones meteorológicas de frío y calor son adversas siempre y suceden durante la mayoría de los días del año. Evidentemente, el frío nos sensibiliza más, pero el hecho de que alguien no quiera ir a estos espacios normalmente es una buena decisión”, ha sentenciado Busquets.

En relación con el caso de la familia con dos hijos pequeños que murió en un incendio en la plaza Tetuán de Barcelona ayer martes, el director de Arrels ha apuntado que es una “auténtica barbaridad” que haya familias durmiendo en este tipo de infraviviendas a la vez que lo es también “la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social del 26%” presente en Cataluña. Esta situación de vulnerabilidad es la que conduce a las familias a ocupar locales para evitar la calle, ha añadido Busquets.

Una tienda que quiere llegar más allá

La Troballa, la nueva tienda-taller de Arrels en en la calle Ample de Barcelona. (Arrels)

Talleres participativos en los que personas que han vivido en la calle hacen de talleristas, productos hechos a mano en el taller de Arrels y que gritan #nadiedurmiendoenlacalle, charlas de sensibilización para jóvenes y grupos, orientación a la ciudadanía sobre qué hacer si ve a una persona durmiendo al raso…

Desde este 1 de diciembre, en la calle Ample de Barcelona, Arrels abre un espacio donde conocer más de cerca la realidad de las personas sin hogar, romper prejuicios y colaborar con el objetivo #nadiedurmiendoenlacalle. Se llama La Troballa y pretende ser un punto de encuentro entre personas sin hogar y ciudadanía.

El local de La Troballa siempre está muy lleno de vida porque, desde hace unos años, acoge el taller ocupacional de Arrels, en el que participan una cuarentena de personas que viven o han vivido en la calle. A partir de ahora también acogerá charlas de sensibilización, visitas escolares, exposiciones, actividades como talleres participativos para mayores y pequeños y otro tipo de eventos pensados ​​para que vecinos y vecinas puedan conocer de primera mano la realidad de las personas que viven o han vivido a la intemperie y éstas, a su vez, puedan explicarla en primera persona.

“Abrimos este nuevo espacio para tender una mano a la ciudadanía y, a su vez, para que conozcan la situación de las personas que viven o que han vivido en la calle. Creemos que este tipo de espacios son esenciales para acercar la problemática y fomentar que la ciudadanía tenga una visión crítica y que esté informada sobre lo que ocurre a su alrededor”, explica Ferran Busquets, director de Arrels.

En este nuevo espacio se pueden comprar los productos que se elaboran en nuestro taller ocupacional y otros que también quieren sensibilizar. “Cuando alguien viene a La Troballa, por ejemplo, ve cómo hacemos algo desde cero y cómo se convierte en una libreta; veo que eso a la gente le gusta. Porque lo que hacemos es algo más, no viene de una fábrica sino de manos de personas que no tenían nada y que ahora están participando en un proyecto”, explica Abdel, que ha vivido años en la calle y desde hace tiempo colabora en el taller ocupacional de Arrels.

En ese sentido, la tienda física está pensada como algo más que una tienda. Como dice Rocio Alonso, responsable del taller ocupacional, “es como la cuadratura del círculo: los grupos vienen aquí, participan, se dan cuenta de que las personas que viven en la calle también son ciudadanas de la ciudad y cambian los roles, porque la persona que hace de formadora es la que vivía en la calle y te está diciendo cómo debes hacerlo. Se trata de las palabras de personas que viven o han vivido en la calle sin intermediarios”, añade.

Desde hace unos meses, de hecho, en este nuevo espacio se han llevado a cabo actividades de teambuilding con empresas para fomentar el trabajo en equipo, grupos de estudiantes han empezado a visitarlo para conocer de cerca la realidad de las personas sin hogar y también se han organizado rutas guiadas por personas que han vivido en la calle. El objetivo, ahora, “es abrirnos aún más a través de un espacio dinámico y polivalente que se acerque y que dé herramientas a la comunidad”, concluyen desde Arrels.

Redacción en Revista Rambla | Web | Otros artículos del autor

Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

Comparte: