El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no dudaron ayer en posar junto al jefe del estado español, Felipe de Borbón, en la inauguración de la feria Alimentària&Hostelco. Cierto es que a la llegada del monarca español ninguno de los representantes catalanes lo recibió, pero si esperaron en el interior del recinto su llegada para fotografiarse con él, algo que antes no sucedía.

Lejos quedan las protestas independentistas que impidieron en más de una ocasión que el jefe del estado desarrollase con normalidad su estancia en la Ciudad Condal. De hecho, ayer llegó a recibir aplausos y vítores durante un paseo que dio por el Port Olímpic, donde se le vio sonriente y tranquilo.

Tras actos como el de ayer, en cierto modo, es comprensible, que las sedes de los partidos considerados ‘independentistas’ sean objeto de ataques y mofa por activistas como los CDR.

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