El desalojo de una familia georgiana, que malvive en una habitación de un hostal de Barcelona, se ha aplazado hasta que Servicios Sociales del consistorio se reúna con los afectados. Hace seis meses, cuando Lela y Omar llegaron a Barcelona con sus hijos menores de edad y el Servicio de Atención a Inmigrantes, Migrantes y Refugiados (SAIER) les ofreció un hostal del barrio Gòtic como medida temporal.

Hace unas semanas, el SAIER comunicó a la familia que se le retiraba la ayuda y que debía abandonar el hostal. Tras varias protestas por parte de la familia y la entidad a favor del derecho de la vivienda, Raval Rebel, el ayuntamiento se ha comprometido a ofrecer el hostal a la familia hasta que se reúna con Servicios Sociales.

Condición de asilados políticos

Según Omar y Lela, cuando llegaron les reconocieron la condición de asilados políticos y les asignaron el hostal como solución habitacional. Según el consistorio, en cambio, la familia no es solicitante de asilo en España y por eso no tienen acceso a los recursos previstos por los refugiados políticos. Sin embargo, al tener tres hijos menores de edad, el SAIER y Cruz Roja trabajaron conjuntamente para dar una solución habitacional temporal y se les ofreció alojarse en el Hostal Baires de la calle Avinyó, donde todavía reside la familia.

Raval Rebel explica que la notificación decía que la familia debía marcharse del hostal el día dieciséis de agosto. Pero según explican desde la entidad, las protestas de ese día aplazaron, primero, el desalojo al día siguiente, y al día siguiente nuevas protestas lo hicieron aplazar hasta hoy.

Notificación con nueva fecha de desalojo

Esta mañana, de nuevo, miembros de Raval Rebel se ha concentrado frente al hostal para hacer frente a un posible desalojo. Sin embargo, ningún cuerpo policial ni judicial se ha presentado en la calle Avinyó, así como tampoco ningún representante del SAIER ni del ayuntamiento. En su lugar, la familia recibió otra notificación diciendo que el desalojo sería mañana martes.

Más tarde, ya por la tarde, el consistorio ha ido más allá y ha comunicado que suspende el desalojo hasta que la familia se reúna con servicios sociales para realizar seguimiento de su caso.

El consistorio no ha precisado por qué notificó a la familia hace unas semanas que les retiraba la ayuda, pero ha añadido que recibir ese apoyo “implica asistir a una serie de entrevistas periódicas”. “Cruz Roja y Saier han vuelto a citar a la familia por cuarta vez para intentar que se haga un seguimiento social de su situación. Mientras, contarán con el recurso habitacional actual”, han asegurado fuentes del consistorio.

La situación de la familia

Lela y Omar vivían con Georgia, en la región de Abjasia, de la que son originarios. Pero, según explican, en los últimos años Rusia ha ido invadiendo el país: “Cada día Rusia controla un centímetro más del país”, dice Omar. Por eso, la familia decidió marcharse del país y llegó a Barcelona en avión el pasado mes de marzo. Aunque en Georgia los dos tenían trabajo, ella como maestra de georgiano en una escuela y él como economista, aquí no la encontraron porque no hablan catalán ni castellano. Ante la falta de ingresos y dado que tienen tres hijos menores de edad, SAIER les concedió una ayuda en forma de alojamiento durante seis meses en el Hostal Baires del barrio Gòtic de Barcelona.

“Solo caben los colchones”

Sin embargo, la familia tampoco ve el alojamiento como una buena solución porque la habitación es muy pequeña: “Solo caben los colchones. No se puede andar ni hacer nada”, dice Omar. Además, el padre de familia, Omar, asegura que hace cuatro meses que no le dejan entrar en el hostal y que duerme en la calle, en un banco para sentarse cercano al lugar donde duermen su esposa y sus hijos. “Esta noche sólo he dormido dos horas. Y en estos meses he perdido mucho peso. Cuando llegué pesaba ochenta kilos y ahora peso sesenta y tres”, afirma. Añade que no sabe por qué no le dejan entrar, pero asegura que es el SAIER quien ha dado la orden al hostal de prohibirle el acceso.

Omar dice que vinieron a Barcelona porque un abogado de Georgia les dijo que aquí les sería más fácil obtener la regularización como asilados políticos. Pero después de cuatro meses durmiendo en la calle, se arrepiente: “Si llego a saber que estaría durmiendo en la calle, no habríamos venido aquí”, dice.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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