Varios canales de información ucranianos difundieron el pasado fin de semana la fotografía del cadáver de un soldado ruso. En la imagen se aprecia a un hombre quemado, presumiblemente vivo, encadenado a un ‘erizo checo’ de acero antitanque. Según algunas informaciones, se trataría de Nikita, un soldado huérfano de 19 años, perteneciente a la Milicia de la RPD. La autoría se atribuye al batallón neonazi Azov, que opera en los territorios del Dombás.

Si se confirma la autenticidad de esta atrocidad, el hecho encajaría con la denuncia del Ministerio de Defensa ruso, que la semana pasada afirmó tener “la certeza” de que sus soldados capturados están siendo sometidos a “torturas inhumanas”.

En este sentido, el jefe del Centro de Control de la Defensa Nacional de Rusia, Mijail Mizintsev, denunció que “la tortura, la violencia y la intimidación se utilizan contra los militares rusos”. Mizintsev lamentó que “tales hechos atroces” permanezcan sin la atención debida de la comunidad mundial, incluyendo Naciones Unidas, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Otras torturas en Ucrania

Una muestra de estas atrocidades son los dos videos verificados por The New York Times, de los que en Rambla nos hemos hecho eco. El primero muestra a un grupo de soldados ucranianos disparando a las piernas de soldados rusos maniatados. El segundo, revela directamente la ejecución de cuatro militares rusos en medio de una carretera cerca de Bucha.

Esos hechos representan una violación del Convenio de Ginebra respecto al trato debido a los prisioneros de guerra, que estipula que estos «deberán ser protegidos en todo momento, especialmente contra todo acto de violencia o de intimidación, contra los insultos y la curiosidad pública», y establece que «están prohibidas las medidas de represalia contra ellos».

Coordinador de contenidos en Revista Rambla | Web | Otros artículos del autor

_

Comparte: