Un ciudadano español de 31 años de Portocolom (Mallorca), identificado como Ángel Adrover Martínez, ha muerto mientras servía a las fuerzas armadas ucranianas.

Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores español confirmaron a la agencia Europa Press que el deceso se produjo el sábado y se está trabajando para devolver el cuerpo del finado a Mallorca.

El estado español no se hará cargo de los gastos de repatriación porque Adrover se enroló como soldado de forma voluntaria a través de una empresa privada, según publica El Periódico del Mediterráneo.

Su nombre ya aparecía en abril en las listas de la legión extranjera ucraniana, publicadas por varios medios rusos, junto con el de otros seis españoles. En este sentido, es sorprendente que las fuentes del ministerio citadas por EP aseguren que el gobierno “no tenía constancia” de que Adrover estuviese en el país eslavo.

Coleccionista de parafernalia de guerra

En fotografías difundidas por Última Hora se observa la gran colección de Adrover de parafernalia de la Segunda Guerra Mundial.

Destacan, entre otros, medallas con la cruz de hierro nazi, la calavera insignia de las SS, marcos (monedas) del Reich alemán, libros de trabajo con el águila imperial nazi (Deutsches Reich Arbeitsbuch) o gorras alemanas de la Wehrmacht.

Entre la colección también se aprecia algún objeto de la época soviética como gorras, insignias e, incluso, muñecas rusas matryoshka. También reproducciones a escala de armas utilizadas en el conflicto bélico.

Tutoriales en YouTube

Adrover, al parecer, no tenía formación militar profesional, aunque en su canal de YouTube enseñaba desde Ucrania a usar un fusil de asalto automático M4A1, una de las principales armas de Infantería del ejército estadounidense y las tropas de la OTAN, tal y como ha avanzado El Español.

“Cuando pongáis las balas, acordaros de sacudir el cargador para que queden hasta el fondo, así no tendréis problemas. Si no, la bala se deformará”, explicaba este mallorquín en un video registrado desde la zona del conflicto.

Destinado en Leópolis

Adrover se desplazó primero a Leópolis, donde habría colaborado ​​con el ejército ucraniano en materia de telecomunicaciones, dada su formación superior en dicho campo, según publica Última Hora. De hecho, según algunas informaciones, habría ido a Ucrania a “prestar ayuda humanitaria”.

Sin embargo, con un ejército ucraniano absolutamente mermado por las bajas, recibió entrenamiento a cargo de instructores de la OTAN y, sin miramientos, lo habrían enviado al frente de guerra a morir.

No obstante, según publican diversos medios españoles como La Vanguardia, el balear no habría muerto en combate. Exteriores estaría investigando las causas de la muerte, que se habrían producido en “un lugar recóndito” de Ucrania.

Otras fuentes, en cambio, citadas por The Olive Press, apuntan que posiblemente habría sido alcanzado durante las embestidas del ejército ruso en Severodonetsk, en circunstancias que aún están por aclarar.

Quería volver

En mensajes dirigidos a su madre, Dolores Martínez, publicados por el diario mallorquín Última Hora, aseguraba que se situaba en segunda línea de fuego. Sea cual fuese el percance que sufrió, según la narrativa de la madre, Adrover entró en quirófano y ya no salió con vida.

En esos mismos mensajes explicaba que había conocido a una mujer ucraniana a la que tenía pensado “enseñarle la isla” cuando acabara la guerra. En la capital balear trabajaba como informático en el hospital de Son Espases.

Ángel Adrover Martínez posa ataviado con el uniforme ucraniano junto a un cráter mientras sostiene un Kaláshnikov con su mano derecha. Twitter

Condolencias

El CD San Cayetano, donde jugó Adrover durante varias temporadas, ha mostrado sus condolencias en Twitter:

Según la web deportiva Punto Balón Balear, Ángel Adrover Martínez también ejercía como arbitro en partidos de futbol. Su nombre consta como colegiado en las actas de partidos de Primera Regional de la Federación de Futbol de las Islas Baleares.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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