La prisión militar de la bahía de Guantánamo sigue facilitando graves violaciones de derechos humanos por parte del gobierno estadounidense.

En vísperas del 20 aniversario de la apertura de la prisión militar el 11 de enero de 2001, Daphne Eviatar, directora del Programa de Seguridad con Derechos Humanos de Amnistía Internacional Estados Unidos, ha declarado: “Este es un aniversario que no debería haberse alcanzado. Desde el gobierno de Bush, ha habido un acuerdo entre personas expertas en seguridad nacional y de todo el espectro político respecto a que la prisión de Guantánamo —lugar tristemente famoso de tortura y detención indefinida injustificable— debe ser cerrada”.

Además, Eviatar ha añadido que “el presidente Biden debe cumplir su compromiso de cerrar Guantánamo de una vez por todas. Cuanto más tiempo permanezca en uso la prisión, más seguirá socavando la credibilidad global de Estados Unidos en materia de derechos humanos.”

20 años de infamia

Veinte años después de su establecimiento en una base militar fuera de territorio estadounidense tras los atentados del 11 de septiembre, Guantánamo sigue albergando a 39 musulmanes, en una flagrante perpetuación de la islamofobia y el racismo.

Ninguno de los hombres allí detenidos ha recibido un juicio justo, y siguen recluidos de forma indefinida en lo que constituye una violación del debido proceso legal y otras normas de derechos humanos reconocidas internacionalmente.

Las comisiones militares de Guantánamo no han aportado justicia a las víctimas y supervivientes de los ataques del 11-S, al tiempo que niegan el debido proceso a los acusados. Amnistía Internacional Estados Unidos está promoviendo una serie de acciones y eventos públicos destinados a instar al presidente Biden a que cierre la prisión de Guantánamo este año.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.