Las empresas de servicios públicos alemanas RWE y Uniper están cerca de sellar un acuerdo para comprar gas natural licuado (GNL) de la North Field Expansion para compensar la pérdida de gas ruso, según fuentes informadas que hablaron con Reuters. Sin embargo, a pesar de las expectativas de que Berlín y Doha lleguen a un compromiso “pronto”, no se espera que la North Field Expansion entre en funcionamiento antes de 2026. Tanto RWE como Uniper actualmente compran GNL de Qatar en el mercado al contado. RWE, en particular, firmó un acuerdo con Doha en 2016 para la entrega de hasta 1,1 millones de toneladas de GNL al año, que vence en 2023.

La noticia llega pocos días antes de que el canciller alemán Olaf Scholz viaje a Arabia Saudí para una visita de dos días a la región del Golfo. Su viaje también lo llevará a los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, en otro ejemplo más de cómo los líderes occidentales desesperadamente intentan una alternativa al combustible ruso. Durante su visita a los EAU, se espera que Scholz firme contratos de suministro de GNL, reveló su vicecanciller el 19 de septiembre. En julio, Francia selló varios acuerdos de cooperación energética con Abu Dabi.

Un golpe permanente

Tras el comienzo de la guerra de Rusia en Ucrania y las consiguientes sanciones occidentales, Alemania, la economía más grande de Europa, se vio gravemente expuesta debido a su gran dependencia del gas ruso. La energía barata suministrada por Rusia fue clave para mantener competitivas las exportaciones alemanas. Como resultado, la participación del gas ruso en Alemania creció hasta el 55 por ciento de las importaciones totales antes del comienzo de la guerra.

Esta situación obligó a Berlín a poner en marcha centrales eléctricas de carbón en desuso y a poner dos de sus centrales nucleares en modo de espera, en lugar de desmantelarlas a finales de año, como había planeado inicialmente el gobierno. A principios de este año, el país también se vio obligado a entregar a Uniper un rescate de 19.000 millones de euros para evitar el colapso de la empresa de servicios públicos.

Los expertos advierten que las economías europeas se enfrentan a un golpe permanente debido a los mayores costos de la energía, ya que perder el gas ruso “reducirá el crecimiento, aumentará la inflación y arrastrará hacia abajo al euro”, según el economista jefe del banco británico Barclays.

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