La situación de sequía ha llevado a la Agencia Catalana del Agua (ACA) a decretar restricciones de agua en 135 municipios catalanes de las cuencas del Anoia-Gaià, el Llobregat y la cabecera del Ter. Estas 135 localidades se suman a la quincena de l’Anoia que ya tenían vigente la alerta. En total son 150 los municipios con limitaciones.

La ACA ha declarado la alerta hidrológica en estos espacios (el tercer grado de una escala de cinco), lo que afecta a municipios de las comarcas de l’Anoia, Osona, Ripollès, Moianès, Bages, Berguedà, el Alt Camp, el Baix Penedès, la Conca de Barberà y parte del Tarragonès. Hasta ahora, solamente estaba en aviso la zona del acuífero de Carme-Capellades.

También el Segre y el Baix Ebre, gestionados por la Confederación Hidrográfica del Ebro, están en situación de emergencia, y esto afecta a las comarcas de Ponent y el Alt Pirineu. Este junio se han vaciado de forma repentina los embalses de Oliana-Rialp, un ritmo de bajada más parecido al que suele verse en los meses de julio y agosto. En cuanto al Noguera Pallaresa, está en nivel de alerta. Las previsiones no apuntan a lluvia ni a corto ni a medio plazo.

Según el Govern, las medidas ordenadas este martes afectan a cerca de 350.000 personas de 38 municipios del Anoia-Gaià, 34 del Llobregat medio y 63 de la cabecera del Ter. Todos estos municipios no recogen agua de embalses, ni de grandes acuíferos, sino que dependen directamente de lo que llueve. El empeoramiento de las reservas de agua -este martes están al 45%- conlleva restricciones.

¿Qué restricciones de agua se establecen?

La alerta conlleva reducciones de uso de agua en usos agrícolas, industriales y lúdicos. La limitación principal es para el agua de riego agrícola (25%), para usos ganaderos (10%), industriales (5%), y usos recreativos que impliquen riego (30%) como el golf y otros (5%).

En el caso de los usos urbanos, existen limitaciones en el riego de jardines y zonas verdes, que únicamente podrá hacerse de noche; se prohíbe llenar fuentes ornamentales y existen limitaciones a la hora de llenar piscinas y de limpiar vehículos, entre otros.

Por ejemplo, en los hogares se prohíbe llenar piscinas que estén vacías (solamente puede mantenerse la recirculación en las piscinas que tengan la opción o cubrir la parte que se haya evaporado). Por lo general, se recomienda reducir al máximo el consumo de agua.

La limitación que se establece es un consumo máximo de 250 litros por habitante y día. Los ayuntamientos se encargarán de aplicar restricciones.

Redacción en Revista Rambla | Web | Otros artículos del autor

Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

Comparte: