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Ocio Viajes CLUEDO EN PICARDIA

CLUEDO EN PICARDIA

 

 

 

Josep Lluís Nicolás

 

 

Los campos poseen un color indefinido a principios de otoño entre Corbie y Vaux-sur-Somme, en la Picardía francesa. Se alternan las superficies aradas, ya listas para la siembra, con los restos de las cosechas de colza y los maizales. Las suaves lomas que se alternan en el paisaje con los meandros del Somme tienen una apariencia radicalmente distinta en primavera. Los brotes están creciendo en los prados de cereales a finales de abril y transforman la perspectiva del horizonte. Todo es esplendorosamente verde. El último color que vio Manfred von Richthofen el domingo 21 de abril de 1918 a las once de la mañana mientras intentaba aterrizar el Fokker DR I Dreidekker (triplano) que pilotaba. Lo consiguió, pero ya estaba muerto.

 

Una placa con una breve sinopsis, en la carretera, junto al prado, y a escasa distancia de la antigua fábrica de ladrillos Sainte Colette recuerda el lugar donde cayó el Barón Rojo. Allí acabó su historia y allí se encumbró su mito.

 

A fines de abril, pocos meses antes de que concluyera la Gran Guerra, o la Guerra del 14-18, cómo gustan en llamarla los franceses, el frente estaba junto al curso del Somme, tras los avances alemanes de la ofensiva de primavera. La bautizada Operación Michael, lanzada por el general alemán Luddendorff no sería detenida hasta los aledaños de Villiers-Bretonneux. Esa mañana, como otras, Von Richthofen despegó junto a nueve de sus compañeros, entre ellos su primo Wolfram, de la pequeña localidad ribereña de Cappy. Ignoraban que, al este, había despegado la escuadrilla 209 de la RAF británica en patrulla de reconocimiento. Entre sus pilotos figuraba el teniente canadiense Wilfrid Reid “Wop” May. May se había enrolado en el ejército en 1916, a los 20 años de edad. Enviado a Inglaterra se unió al Royal Flying Corps donde se graduó en febrero de 1918, no sin haber destrozado un par de aparatos. El 9 de abril fue transferido al 209. May pasó el mes adaptándose a su nuevo biplano Sopwith Camel D3326. La mañana del 21, tenía orden de patrullar y de mantenerse al margen en caso de que se entablase combate. Pasadas las 10 se encontraron con una escuadrilla de triplanos y los atacaron. May ganó altura para observar la escaramuza con una cierta distancia. Vio un aparato enemigo en sus mismas circunstancias y decidió atacarlo. Este era el de Wolfram, primo del Barón Rojo, en uno de sus primeras misiones  aéreas. Wolfram picó perseguido por “Wop” May. Manfred percibió los problemas de su primo y se lanzó tras el bisoño teniente canadiense. El jefe de la 209, el capitán, también canadiense, Arthur “Roy” Brown, picó tras Von Richthofen lanzando sucesivas ráfagas de disparos con las ametralladoras Vickers montadas en su biplano. Una vez se desvió Wolfram, la persecución quedó reducida a los dos Sopwith Camel de la RAF y el triplano alemán. Tras lanzar sus ráfagas, Brown continuó su rumbo, prácticamente transversal al de los otros dos aparatos, intentando recuperar la trayectoria de estos. May y Manfred Von Richthofen siguieron uno tras de otro a muy poca altura del suelo, a menos de cien metros, atravesando las posiciones australianas. Probablemente Von Richthofen se apercibiera del excesivo riesgo que estaba tomando o ya había sido herido y abandonó la persecución de May. Miles de proyectiles se estaban disparando desde tierra y de entre ellos, una única bala del calibre 0.303 británico (7.7mm), atravesó oblicuamente de derecha a izquierda y de abajo a arriba el torso del Barón. Probablemente ni siquiera viviera sesenta segundos tras ser alcanzado. El tiempo justo de acabar la maniobra Immelman que había iniciado para cambiar el rumbo y retornar hacía las posiciones alemanas. Ya mortalmente herido inició un  exitoso aterrizaje forzoso en un prado al norte de Vaux-sur-Somme, tras las líneas de la Australian Imperial Force.

 

Los restos del aparato germano fueron desmantelados por los soldados australianos que se apresuraron en ir a la caza de souvenirs del Barón Rojo. Desaparecieron sus botas de piel, su casco y otros efectos personales. La matrícula del avión con la inscripción “Militar Fluzzeug Fokker DR. 1525/17” también fue sustraída. Su persona quedó en pijama. Era de seda. El cuerpo fue llevado a un hangar militar del tercer escuadrón del Australian Flying Corps en Poulainville, cerca de Amiens, y examinado por cuatro médicos: los coroneles T.Sinclair y J.A.Dixon, del Cuarto Ejército Británico, el capitán G.C.Graham y el teniente G.E. Downs asignados a la Fuerza Aérea.

 

La tarde del día siguiente, 22 de abril, Manfred Von Richthofen recibió honores militares por parte de sus enemigos. Seis aviadores australianos con el rango de capitán, el mismo que el del piloto abatido, cargaron su féretro antes de enterrarlo en el pequeño cementerio de Bertangles, al norte de Amiens. En 1920, acabada la guerra, las autoridades francesas trasladaron los restos al cementerio militar de Fricourt. Cinco años después la familia Von Richthofen reclamó el cuerpo y fue trasladado al camposanto de Invalidenfriedhof, en Berlín. Finalmente, en 1975, fue llevado al panteón familiar en Südfriedhof, en Wiesbaden, capital del estado de Hesse.

 

Nunca se ha podido dilucidar y sigue siendo objeto de controversia la autoría del único disparo que acabó con la vida del Barón Rojo. Tras aterrizar, el teniente “Wop” May, escribió en su informe que un “triplano rojo...me persiguió hasta el suelo alineado a mi cola todo el tiempo, me disparó varias ráfagas sin alcanzarme. Cuando atravesamos las líneas fue abatido por el capitán Brown. () Posteriormente averiguamos que el triplano rojo era el del famoso aviador alemán Barón Richthofen. Estaba muerto.”

 

Hubo tres reclamaciones sobre la autoría de la muerte del Barón y también se consideró una cuarta posibilidad. La tesis oficial atribuyó al capitán canadiense del Royal Flying Corps, Arthur “Roy” Brown el mérito de haber derribado al as germánico. Brown persiguió el Fokker del Barón Rojo disparando por la derecha, pero desde una trayectoria descendente. Según los testigos, el Fokker continuó la persecución de “Wop” May durante más de un minuto antes de caer abatido, lo cual no hubiera sido posible si los disparos de Brown hubiesen sido certeros. En su informe, Brown anotó: “Sobre las 10.35 observé a dos Albatros caer en llamas. Descendí contra una formación de 15 a 20 exploradores Albatros y triplanos Fokker. () Volví y descendí tras un triplano rojo que tiraba contra el teniente May. Le lancé una prolongada ráfaga y cayó verticalmente. Fueron testigos los tenientes Mellersh y May.” De cara a la propaganda militar, tanto aliada cómo alemana, la caída del as prusiano en un heroico combate aéreo era la mejor versión posible para alimentar un mito. Para unos el de la recién estrenada RAF, para otros el del incontestable ejemplo a imitar. Una bala perdida carece de épica castrense.

 

La segunda posibilidad sugiere que el disparo partió de las armas de los tiradores Robert Buie o Willie John “Snowy” Evans, pertenecientes a la 53ª batería antiaérea. Esta estaba situada en la ladera oriental de una pequeña colina a menos de un quilómetro de Bonnay y estaba dotada con ametralladoras Lewis, que soportaban en su parte superior cargadores de 47 o 97 proyectiles de 0.303 pulgadas. Buie declaró haber efectuado dos ráfagas contra el Fokker antes que cayera y una vez el avión de May hubo superado su posición: “Estaba orientando mi arma para seguir al aparato rojo, “Snowy” Evans, manejando la otra arma desde el flanco opuesto tuvo campo libre para disparar primero. Abrió fuego a una distancia inferior a trescientos metros. El triplano voló de una manera constante, todavía disparando ráfagas al Camel, estaba apenas 20 metros tras él y 10 metros por encima. Yo estaba listo con mi dedo sobre el gatillo esperando un espacio”. Pero ambas descargas fueron frontales. Buie y Evans, fueron propuestos para la Meritous Service Medal.

 

Según una tercera posibilidad, Von Richthofen inició un viraje, la famosa maniobra Immelman, consistente en un looping de 180 grados seguida de un giro longitudinal de otros 180 grados, tras haber sobrevolado las posiciones de la 53ª batería, abandonando la caza de May. Estaba aproximadamente a un quilómetro al oeste de Vaux-sur-Somme, pasada la cresta de Mourlancourt, dirigiéndose hacia Bonnay, cuando el sargento del 24 Australian Machine Gun Company, adscrita a la 4ª División, Cedric Basset Popkin, accionó por segunda vez su ametralladora pesada Vickers, obviamente también del calibre 0.303, desde su puesto en la orilla derecha del Somme. Popkin siguió disparando. Von Richthofen cayó. La posición del sargento siempre ha parecido la más verosímil, frente a las de Brown y Buie, de haber infligido la herida mortal del Barón en función de la trayectoria del proyectil y el recorrido de este en su torso.

 

Otro testigo, el tirador George Ridgway, quien estaba sobre una pila de ladrillos en la carretera que une Corbie con Bray-sur-Somme, observó el último giro, del avión de Von Richthofen, antes de caer. En palabras de Ridgway, “una lluvia de muerte le estaba salpicando”.

 

Muchos años más tarde, en 1964, Popkin declaró a un rotativo de Brisbane, el Brisbane Courier Mail que “estaba prácticamente convencido de que fueron mis disparos los que derribaron al Barón, pero sería casi imposible asegurar con certeza que fui yo”.

 

La última posibilidad, y en absoluto desdeñable, es la que explora la simple posibilidad de que fuera uno de los miles de proyectiles anónimos que  dispararon las tropas desde tierra. Los soldados  australianos estaban armados con el fusil estándar del ejército británico, el Lee Enfield de 0.303. A partir de aquí todas las teorías convergen en una sola realidad: ese fue el último vuelo del Barón Rojo.

 

Otras teorías profundizan en las causas que llevaron a Von Richthofen a ensañarse con May. Estas sugieren que la herida sufrida en la cabeza por el Barón el año anterior tuvo consecuencias duraderas. El Barón Rojo fue derribado el 6 de julio de 1917 por el capitán Donald Cunnell. A pesar de las heridas sufridas consiguió aterrizar en territorio propio. La convalecencia duró hasta octubre del mismo año, cuando retornó al servicio activo. Durante ese tiempo Von Richthofen escribió su autobiografía: Der Rote Kampfflieger (“El rojo aviador de combate”). En el quinto capítulo Von Richthofen apuntó: “Hay algunos momentos en la vida que le remueven particularmente a uno los nervios y el primer vuelo en solitario está entre ellos.” Von Richthofen consiguió su última victoria un día antes de morir. Sobre Villiers-Brettoneaux abatió el Sopwith Camel del teniente David Gresswolde Lewis, del tercer escuadrón de la RAF. El teniente Gresswolde murió un 9 de octubre de...1978. También existe la teoría de la conspiración, en la que Von Richthofen sería atraído a propósito sobre las posiciones de las baterías australianas, para quienes, en esas circunstancias y a esa baja altura, constituyó un blanco fácil.

 

 

0.303

0.303 pulgadas, 7.7mm., era la munición estándar del ejército imperial británico durante la Primera Guerra Mundial. Se usaba en cualquier ametralladora terrestre, fusil, o adaptada a cualquier ingenio aéreo. El arma más extensamente fabricada fue el fusil de asalto Lee-Enfield. Se produjeron unos diecisiete millones de unidades. Este era un fusil de cerrojo alimentado por un cargador extraíble de diez balas. Un tirador experimentado podía efectuar unos treinta disparos por minuto. La versión mejorada de 1907, la SMLE MkIII, Short Magazine Lee Enfield,  fue la empleada durante la Gran Guerra.

 

La ametralladora Vickers que adoptó el ejercito británico en 1912, pesaba entre once y doce quilógramos a los que hay que sumar los veinte del trípode que la soportaba. Entre tirador, suministrador de munición y acarreadores precisaba de un equipo de entre seis y ocho personas. Aún así era un arma terriblemente eficaz y fiable que se alimentaba con cintas de 250 cartuchos. Una de sus características más llamativas era el sistema cerrado de refrigeración por agua de los cañones.

 

Más ligera que la Vickers, la ametralladora Lewis podía ser manejada por un solo tirador asistido por un suministrador de munición. La Lewis se alimentaba por un cargador de tambor que podía contener 47 o 97 cartuchos.

 

Ambas ametralladoras se emplearon también cómo armas antiaéreas, y como armas aéreas montadas en los Sopwith Camel. En este último caso se refrigeraban por aire.

 

 

Fokker DRI

El Fokker Dreidecker (triplano) I que pilotó Von Richthofen en su último vuelo está indisolublemente unido a su leyenda. Sin embargo el Barón Rojo consiguió menos de una veintena de victorias acreditadas a bordo del que sería su último aparato. Anteriormente había pilotado el biplano Albatros DIII, pero prefirió el Fokker, a pesar de perder velocidad, a cambio de ganar en maniobrabilidad. El primero que pilotó y con el que consiguió su 60ª victoria acreditada fue con un V4 (102/17) el primero de septiembre de 1917. Su velocidad y autonomía eran muy pobres en comparación con sus rivales aliados, especialmente con el Sopwith Camel, su némesis. Un piloto experimentado apenas podía volar 80 minutos frente a las más de dos horas de sus contrincantes. El Fokker estaba armado con dos ametralladoras “Spandau” LMG 08/15.

 

 



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