NAMIBMiércoles, 06 de Julio de 2011
Silvana G.
Es uno de los paisajes más asombrosos y fascinantes del planeta. Uno de esos pocos lugares en los que cobra sentido en toda su plenitud el concepto de inmensidad que unido a un absoluto silencio provocan en uno una extraña sensación de libertad, paz y soledad.
El desierto del Namib se extiende a lo largo de toda la costa oeste de Namibia –país situado en el cono sur del continente africano-, entre el río Kunene, con el que limita al norte, y el río Orange, al sur. Sus dimensiones son imponentes: tiene una longitud de unos 1.600 kilómetros, una anchura que oscila entre los 80 y los 200 y una extensión de aproximadamente 50.000 kilómetros cuadrados. De ahí su nombre. Namib significa literalmente “enorme” en la lengua local, el “nama”. Más allá de esta vasta extensión, se encuentra el océano Atlántico, adonde van a morir sus arenas.
El desierto del Namib está considerado el más viejo del mundo. Se tiene constancia de su existencia en la Era Terciaria, época en la que se extinguieron los dinosaurios. Es también uno de los desiertos más secos del planeta debido, principalmente, a una corriente muy fría procedente de la Antártida, la corriente Benguela, que baña toda la costa de Namibia y que impide que se produzca la evaporación necesaria para la formación de lluvias.
Sin embargo, lo que ha hecho mundialmente famoso a este espacio natural son sus espectaculares dunas que llegan a alcanzar, incluso a superar en algún caso, los 300 metros de altura como la mítica duna 45.
Las dunas del Namib ofrecen al visitante todo un juego de luces y sombras. Cambian de color y proyectan sombras caprichosas a medida que el día avanza. Las tonalidades van del rojo al ocre, marrón, cobrizo…en contraste con el azul límpido del cielo, provocando un auténtico espectáculo cromático.
Pero es cuando despunta el sol cuando el soberbio paisaje del Namib alcanza su expresión más poética y lírica. En esos primeros instantes, las sombras de las dunas se mueven poco a poco, como si tuviesen vida propia. Cuando el sol se hace más poderoso y la claridad del nuevo día lo invade todo, uno cobra conciencia entonces de la magnitud y empequeñece, se siente insignificante ante la inmensidad del desierto. Hasta donde alcanza la vista, se extiende un mar de arena.
A pesar de las condiciones extremas de todo desierto, una amplia variedad de animales y plantas han conseguido adaptarse a las yermas condiciones del desierto.
Así, el Namib da cobijo a mamíferos tan diversos como el orix –símbolo del país-, chacales, antílopes, el springbok o el geemsbok; …avestruces; reptiles como la serpiente sidewiding; el escarabajo toktokkie…
Pero quizás lo más sorprendente es su vegetación autóctona como la welwitschia, planta descubierta en 1859 que se ha adaptado a las inclemencias del desierto y que puede llegar a vivir hasta 2.000 años. Cuando la niebla se condensa, la planta absorbe la humedad por los poros de sus hojas al tiempo que succiona el agua que se filtra en el suelo. Su raíz central almacena agua, que se convierte de esta manera en una especie de reserva.
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