UN VIAJE A LA CAPITAL MENORQUINAMartes, 18 de Enero de 2011
Blanca Mendiguren Gomila
No hace falta cruzar fronteras ni viajar a lugares remotos para encontrar el paraíso. España tiene infinidad de rincones de ensueño, Menorca es uno de ellos. Playas de arena blanca, aguas cristalinas, bosques y senderos que descubrir, y pueblos que aún conservan costumbres milenarias. Es vecina de otras islas, y a pesar de que todas ellas tienen su encanto, ella es la única que aún mantiene intacta su virginidad. No ha sucumbido al asfalto, al afán de construir sin parar. Por eso, al menos una vez en la vida hay que vivir su verano, con celebraciones tradicionales cada fin de semana, o disfrutar de la paz inquebrantable de su invierno. Y, ¿cómo no?, pasear por las calles de su capital, Maó.
“Es Mahón, una ciudad hermosa y galante, tiene comodidades de una ciudad grande, hay comercios de gran importancia…”, ya lo dice la canción. Maó es callejuelas de casitas blancas, iglesias de piedra, un puerto de mar azul intenso, la tranquilidad que otras ciudades del mundo perdieron hace ya tiempo. Pasear por el parque de la Esplanada, seguir por la calle de las Moreras hasta llegar a la calle Nueva y al corazón del casco antiguo, dónde descansa el Ayuntamiento y la Iglesia de Santa María, construcciones que nacieron hace siglos y que aún desprenden majestuosidad. Recorrer el puerto de la ciudad, bordeado por todo tipo de comercios típicos de cerámica artesanal o de abarcas, zapato menorquín por excelencia. O adentrarse en el Claustro del Carmen, un pequeño mercado en el que encontrar productos del campo o la mejor repostería de la isla. Son muchas las opciones, muchos los recorridos y los lugares que visitar de esta ciudad.
En verano, no hay lugar más animado que Maó. Es el mejor destino para unas vacaciones con amigos o en familia, pues es capaz de satisfacer ambas propuestas de placer. Menorca es una isla amante del punto medio y del contraste, y por supuesto, su capital también. Maó, durante los meses de verano, es tranquilidad y animación. En invierno, descanso al cien por cien, ideal para quién quiera desconectar del estrés de la gran ciudad. La capital menorquina cambia según la época del año, coincidiendo con el ánimo de su población y del tiempo. Maó es calidad de vida. Una ciudad acogedora digna de conocer.
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