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Ocio Viajes El jinete omnipresente y un pub televisivo.

El jinete omnipresente y un pub televisivo.

Josep Lluís Nicolás

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A lo largo de los años he estado en diversas penitenciarias, también en algunas de las universidades más prestigiosas de occidente: la Sorbona, Cambridge, Berkeley. He de aclarar que jamás he pernoctado en ninguna de ellas... tampoco en ninguna de las primeras. En ocasión de una visita a un familiar incluso estuve en Harvard. Recorriendo la larga y nevada Massachusetts Avenue, un agradable paseo si el día es medianamente soleado, se llega a Somerville pasando por el antiguo cementerio, una sucesión de oscuras lápidas de pizarra que contrastan con la luminosidad del suelo emblanquecido y con las ardillas que remolonean entre las tumbas en busca de algo que llevarse a la boca. Somerville es una sucesión de fincas unifamiliares de madera particularmente bonitas, de estilo colonial, salpicada en contadas ocasiones por un centro comercial y alguna plaza de dimensiones limitadas, cómo Porter Square. Mi destino era una de estas pequeñas mansiones de dos plantas en Montrose Street dónde con toda probabilidad me esperaba una hirviente sopa de bogavante, una de las especialidades de la región, con la que recuperar mis 36’5 grados de temperatura corporal habitual. Una vez superada Porter crucé Elm hasta llegar a Summer Street sin dejar de fantasear en que, un poco más al este, pasa la ruta por la que casi 300 años antes Paul Revere hizo su famosa cabalgata nocturna entre Charlestown y Lexington siguiendo la orilla derecha del Mystic River.

 

Revere, un joyero e industrial comprometido con la causa colonial, estaba, en la primavera de 1775, vinculado al Boston Committe of Correspondence cómo mensajero. La situación en las Trece Colonias era seria, tras el incremento de tasas impuesto por el Gobierno de Londres, con las arcas exhaustas tras la guerra contra Francia que también afectó a las colonias. Boston estaba particularmente soliviantada tras la masacre de marzo de 1770 y por las represalias tras la destrucción de té británico en el puerto en 1773. Gran Bretaña cerró el puerto e inició el acuartelamiento de tropas en la ciudad, mientras ya estaba más que larvada la rebelión que finalizaría con la independencia de las colonias. El 14 de abril de 1775, Thomas Gage, gobernador militar de la Corona en la ciudad recibió la orden de arrestar a los principales dirigentes del Congreso Provincial. John Hancock y Samuel Adams, en un futuro no muy lejano a esos días, firmantes de la Declaración de Independencia, ya habían abandonado Boston previendo su detención. La noche del 18 de abril, las tropas británicas empezaron a movilizarse, no únicamente para efectuar los arrestos, sino también para arrebatar los depósitos de armas y suministros que las milicias coloniales tenían distribuidos entre Lexington y Concorde (en las cercanías de Boston). Paul Revere fue encargado de advertirlos. Veintitrés  años más tarde, en una carta dirigida al secretario de la  Massachusetts Historical Society, Jeremy Belknap, Revere explicó con detalle los hechos acaecidos aquella noche: cómo atravesó a remo el Charles River y cómo, una vez en la otra orilla le prestaron la montura con la que debía dirigirse a Lexington, alertando por el camino a todos los vecinos que encontró, hasta que alcanzó la casa donde se alojaban Hancock y Adams. Una vez logrado su objetivo, de retorno a Boston, fue detenido por una patrulla británica, que, tras interrogarlo, lo liberó poco más tarde, aunque sin montura. Paul Revere se convirtió en leyenda.

 

Siguiendo la ruta inversa a la del jinete de medianoche, dejando atrás Somerville, se llega a Charlestown. Si hay hambre, en una de las esquinas de Bunker Hill, existe un delicioso dinner casi de la época – abrió sus puertas en 1780 – llamado “Warren Tavern”, donde hacen unas excelentes hamburguesas que no tienen relación alguna con el fast food.

 

Continuando hacia Boston, todavía en Charlestown, al norte del Paul Revere Park, está amarrado el “USS Constitution”, una de las primeras fragatas construidas por la armada de unos flamantes Estados Unidos de América. Revere tampoco fue ajeno a su construcción, ya que en su fundición se produjo el cobre necesario para acorazar el casco del navío.

 

Atravesado el rio, y ya en Boston, hay cuatro pasos hasta el Paul Revere Mall, un jardín publico presidido por una estatua ecuestre del insigne bostoniano. Siguiendo hacia la derecha por Garden Street no se tarda en llegar al número 19, frente a North Square, donde una bella finca que data de 1680, fue adquirida noventa años más tarde, en 1770, por Revere, en la que vivió junto a su mujer y sus cinco hijos hasta 1800. La casa, una de las más antiguas de la ciudad, es actualmente un museo gestionado por la Paul Revere Memorial Association.

 

El ciclo vital de Paul Revere no acabó muy lejos de aquí. Sus restos reposan junto a los de John Hancock, Samuel Adams, Benjamin Franklin y las cinco víctimas de la masacre de Boston, en el Granary Burying Ground, una de los más antiguos camposantos de la ciudad. Una lápida de pizarra y un monolito recuerdan las correrías del jinete nocturno.

 

A pocas travesías, en Union Street, se halla la Union Oyster House. Ignoro si Revere estuvo allí, aunque hubiera sido posible ya que el edificio fue levantado en 1636, y en 1771, en tiempos del jinete, Isaiah Thomas publicó allí “The Massachusetts Spy”, el  periódico más antiguo de Estados Unidos. Desde 1826 es un restaurante. También proclama ser el más antiguo del país, o por lo menos de Boston. No importa. Sus ostras son extraordinarias.

 

En el centro de la ciudad se extiende el Boston Common, un enorme parque público que una vez fue un campo de pastos, y campamento militar. En invierno se puede patinar sobre el estanque helado bajo la atenta mirada de otra estatua ecuestre...esta vez se trata de George Washington. En una de las calles que lo recorre en su vertiente meridional, Beacon Hill, está ubicado un buen lugar para tomar una copa, el Bull and Finch Pub. Quizá el nombre no sea extraordinariamente conocido, pero una vez en el interior el escenario es familiar, especialmente para los amantes de las series televisivas norteamericanas de los años ochenta. La serie no se rodó aquí, pero en un plató de televisión se reprodujo el espacio. La serie se llamó “Cheers”.

 

Desde la Hancock Tower, en el barrio de Back Bay, tierras que fueron ganadas al mar, se puede observar todo este panorama, intentando imaginar cómo fue la península de Shawmut cuando solamente estaba unida al continente por una estrecha franja de tierra y Revere escogió cruzarla a remo.

 




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