RESTAURANTE LA VENTA DE ROSSELLÓ, LAS RECETAS DE CASAViernes, 04 de Marzo de 2011
Texto: Blanca Mendiguren Gomila Fotos: Francesc Sans
Después de una semana de trabajo, no hay mejor recompensa que ir a cenar fuera. Buscamos algo especial, queremos que nos sorprendan y deleiten con algún manjar. Sin embargo, no es fácil conseguirlo. Muchos restaurantes caen en el intento de contentar nuestro exigente paladar, demasiado concentrados en innovar con recetas extrañas y platos de diseño que, de tan minimalistas, sacian la vista pero no matan el hambre. La mayoría olvidan que la comida ha de saber a comida de verdad, que no hay mejores platos que los de toda la vida. Cuesta encontrar restaurantes tradicionales, pero por suerte los hay. La Venta de Rosselló, situado en el número 154 de la calle Rosselló de Barcelona, es uno de ellos y, sin duda, uno de los buenos.
Hace un mes que nació y ya va camino del éxito. Es un negocio familiar y, precisamente, pretende ser eso, un lugar acogedor en el que sentirse y comer como en casa, en familia. Juan Padilla y Montse López son los propietarios y ella, a su vez, la chef. La mamá de la familia y del restaurante, quien pone todo su empeño, su cariño y su arte en cada plato, los mismos que cocina en su casa y que su madre le preparaba de pequeña. Un mosaico de recetas típicas de diferentes regiones, lo mejor de la cocina española. Tanto Montse como Juan son catalanes, pero hace tiempo que se sintieron atraídos por la magia del sur. Años atrás, viajaron a Córdoba para pasar un fin de semana con amigos que duró seis años. Enamorados de la cultura de esas tierras, se empaparon de su tradición gastronómica. Por eso, la carta de La Venta de Rosselló tiene un toque andaluz.
Comida casera, recetas de casa. No son todos los restaurantes los que puedan alardear de ofrecer carne de ciervo. Cocinado a fuego lento, engalanado con un sofrito hecho salsa, tierno y jugoso, al punto. El estofado de ciervo es uno de los platos estrella de La Venta de Rosselló, junto con el rabo de toro, un auténtico manjar que se deshace en la boca. Platos típicos del sur, como también lo es el cochifrito, cerdo lechal sobre una cama de patatas fritas. Para los amantes de la carne, un auténtico festín. Y para acompañar, nada mejor que las berenjenas a la miel, crujientes y sabrosas con un punto dulce que las convierte en adictivas. Además, entrantes como la tabla de embutidos o los canelones de confite de pato y foie son un buen complemento. Así mismo, la carne no es la única reina, los chipirones a la andaluza, los calamares encebollados y la merluza a la marinera le hacen la competencia. Como también lo hacen las ensaladas y unos buenos macarrones a la boloñesa, regados con un vino Torre Pingón.
Y ¿qué mejor que acabar la velada con dulce? además, casero. Crema catalana, flan con nata o unas suculentas miniaturas, para disfrutar hasta la última cucharada. Recetas tradicionales, trato excelente, cocina de calidad y precios económicos. La Venta de Rosselló cuenta con un menú diario de 9’70 euros y uno nocturno de 20 euros los jueves, viernes y sábado, que incluye una copa en el bar Zsa Zsa Music Club, para redondear la noche. Además, está dividido en dos zonas, una destinada al tapeo y otra para las comidas de cuchillo y tenedor. ¿Qué más se puede pedir? Para comer y sentirte como en casa, La Venta de Rosselló.
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