NOCHE DE PÓQUER, NOCHE DE FOUR ROSESMiércoles, 16 de Febrero de 2011
Rexto: Blanca Mendiguren Gomila Fotos: Francesc Sans
Llaman a la puerta. Christian Rintelén, el anfitrión, va a abrir. La visita, un chico sacado de otra época. Con su camisa blanca, un chaleco negro con cuatro rosas rojas bordadas y un bombín a juego. Parece un barman salido de una película ambientada en los Estados Unidos del siglo XIX. Lleva consigo un gran baúl negro con un emblema dibujado: Four Roses. Lo coloca sobre la mesa, lo abre con cuidado, dejando al descubierto varias columnas de colores. Son torres de fichas. Rojo, azul, plateado, sobre un tapete verde y junto a dos barajas de cartas. Es noche de póquer.
Él, el crupier de Four Roses, el encargado de traer la diversión del juego a casa de los afortunados. Desde principios de 2010, la popular marca de whisky ha querido dar a conocer su producto a través del póquer, organizando lo que ha bautizado como las “poker nights”. Whisky, buena compañía, mucha astucia, tráfico de cartas y algún que otro as bajo la manga. Four Roses pone la bebida, el arsenal de juego y un regalo para el ganador de la partida: una botella entera de whisky bourbon. Y ¿cómo no? al crupier, que sirve a sus anfitriones mientras vigila que no se hagan trampas. Ahora más que nunca, el póquer está viviendo su época dorada, y por ello la marca de whisky lo ha tomado como compañero de jugada, para hacerse inseparables. Precisamente para que la relación fructifique cuenta con el apoyo y la imagen de Leo Margets, jugadora española que ha conseguido salir de las World Series of Poker de Las Vegas como la mejor del torneo y estar nominada a Mejor Jugadora de Europa en 2009.
Para organizar una Poker Night en casa sólo se necesita tener amigos e Internet. Es tan fácil como conectarse a la página web de la marca y rellenar un formulario. Sin envío de etiquetas o códigos de barras, sin sorteos ni complicaciones. Elegir a siete amigos y esperar una respuesta. Hora y emplazamiento para la timba de cartas. Entonces, sólo queda esperar, reunir muchas ganas y, sobretodo, practicar; así como dejar a un lado las apuestas, las artimañas y las estrategias poco nobles. Para conseguir una victoria justa y merecida, y, con ella, la tan deseada botella de whisky bourbon. Siempre se sabe cómo empieza, pero no cómo acaba la noche. Y como dice el refrán, ¡que gane el mejor!
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