RESTAURANTE ABISSÍNIA, UN VIAJE AL CORAZÓN DE ETIOPÍALunes, 14 de Febrero de 2011
Blanca Mendiguren Gomila Fotos: Francesc Sans
La música te envuelve. El ritmo de los tambores, los cantos a la vida, la alegría en las voces. Silencian los problemas, te alejan del ruido de la ciudad. Estás lejos, muy lejos, en África. Entrar en el restaurante Abissínia, en el barrio barcelonés de Gracia, es poner un pie en Etiopía. Adentrarse en sus costumbres, conocer su cultura, disfrutar de sus sabores. Estampados de leopardo, animales de la sabana tallados en madera, instrumentos típicos, cuencos de cerámica negra, mesas de mimbre en tonos cálidos. Cada detalle emana la esencia del país africano. Los objetos y también sus formas, la mayoría redondas, símbolo de la armonía del Universo. Abissínia no es sólo un restaurante, es un punto de encuentro cultural. Nació hace cuatro años y medio para descubrir Etiopía a Barcelona a partir de su gastronomía. Rahel Berhe, natural de Etiopía, abrió el negocio para dar a conocer su país natal, un auténtico mosaico étnico. Compartir recetas milenarias, la sabiduría y las costumbres de su pueblo. Fue el primer restaurante de cocina etíope en España y desde sus inicios se ha caracterizado por su calidad y su saber hacer. Etiopía es hospitalidad y pensamiento positivo, el restaurante Abissínia también. Como dice Rahel, "esto es África". Cada plato ha de ser un manjar delicioso para que nuestro cuerpo y nuestra alma estén en armonía. "La abissínica no es sólo una cocina, es una filosofía, una manera de vivir", comenta Rahel. "Al fin y al cabo, nuestra energía sale de lo que comemos", explica. Por eso, los alimentos son cocinados con gran dedicación y la elaboración de cada plato requiere entre doce y catorce horas. Cada comida en restaurante Abissínia reúne los cinco sabores, pues sólo así se consigue un equilibrio. La purificación del organismo y la alegría del espíritu. Y para contribuir a ese bienestar es importante comer con tranquilidad, guardar tiempo para el reposo y ser conscientes de lo que necesitamos en cada momento. En palabras de Rahel, "hemos de aprender a escuchar a nuestro cuerpo". La cocina etíope fue una de las primeras confeccionadas por el ser humano y una de las que menos ha evolucionado. Es prácticamente la misma que hace más de tres mil años. Cada plato conserva intacta su esencia, recogida también por el restaurante de Rahel. Lo ideal para saborear Etiopía es pedir el menú degustación. Una gran masa de injera, el pan típico, es cubierta por pequeñas raciones de cada uno de los manjares regionales. Cordero asado con cebolla, zanahoria con col y curcuma (la especia por excelencia) o las lentejas Meser Kek con mermelada de cebolla y hasta veintidós especias son las estrellas del plato, una combinación excelente de texturas y sabores. El guisante pelado con salsa de puerros, aceite de oliva virgen, jengibre y curcuma es también exquisito, así como el pollo encebollado, el rey del restaurante. "No lo compramos y servimos directamente, sino que pasa por un proceso de purificación. Le quitamos la grasa, lo maceramos y cubrimos con zumo de limón durante dos horas para eliminar todas las toxinas", explica Rahel. Incluso el café es elaborado como en Etiopía. Se tuesta el grano, se muele a mano con la ayuda de un mortero, se mezcla con el agua de una tetera y se deja reposar a fuego lento, al calor de las brasas. Seguramente, uno de los mejores cafés del mundo. Sin duda alguna, visitar el restaurante Abissínia es vivir una experiencia única. Viajar a África con los cinco sentidos.
Dirección del restaurante: C/ Torrent de les Flors, 55 (Gracia) Blog del restaurante: http://restauranteabisinia.blogspot.com/ Precio medio: 15 euros, bebida incluida. Ver comentarios de facebook sobre este articulo |
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