DEL LABERINTO A LA LITERATURA CONTEMPORÁNEASábado, 18 de Septiembre de 2010
Ordenar los datos de una realidad compleja es el gran desafío de este nuevo novelista. Danser Caith (escritor, Argentina, 1987) parece haber aprendido mucho, en este sentido, de su propio personaje. Su nueva novela, El laberinto de Hermes (2009), es un libro casi tan largo como otros tantos y contiene un número comparable de personajes, saberes y ambigüedades morales; pero está exquisitamente bien ordenado.
Más allá de su contenido filosófico, si el romance se basa en retardar la unión de los protagonistas, el atractivo principal de la obra es la tensión social irresuelta entre Danser y Leslie. La excusa, hasta ahora, había sido el miedo de Danser a perder el control de su propia historia: «No cometas el error de creer que porque tú sientes esa magia, ella también deberá sentirla», dice una línea muy comentada y, por cierto, vilipendiada por lecturas feministas. Pero para la paciencia de todo lector hay un límite. En otras novelas, por fin, la dinámica de los personajes trasciende el amor platónico y se consuman actos que muchos lectores esperaban encontrar en la novela de Caith. La lógica entonces es la del melodrama, aunque a un ritmo más moderato que el que encontramos en una ficción sencilla y ordinaria.
Uno de los problemas más notorios es que Caith no sabe en dónde detenerse; la novela se abre a tal punto que, contingentemente, a los personajes puede ocurrirles cualquier cosa. En semejante complejidad, la novela busca desesperadamente un héroe, pero sólo encuentra un caos sentimental de situaciones irresueltas situando a la novela en un género completamente sorpresivo e innovador.
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Mirtha Fanczuk












































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