Revista Rambla
Follow us on Twitter
Banner
Opinión Opinion CATALUNYA, PAIS DEL BIENESTAR

CATALUNYA, PAIS DEL BIENESTAR

LIDIA FALCÓN

 

 

 altFrancina Ribas, querida amiga que ha cumplido ochenta y ocho años a pesar de haber sido víctima de todas las desgracias que han azotado nuestro país -y que todavía sufre sus consecuencias- viuda de Antonio Campos, coronel de la República, guerrillero en la Resistencia francesa, héroe de la lucha contra los nazis y encarcelado después en su patria durante veinticuatro años en el pudridero de presos políticos que fue el penal de Burgos-, ya que ni la enfermedad ni la miseria ni la represión política la perdonaron, se encuentra casi inmovilizada en su casa, víctima de varios infartos, de insuficiencia respiratoria producida por el traumático neumotorax a que la sometieron de joven y otros achaques provocados por la mala alimentación y el mucho trabajo. Vive sola en Barcelona porque la dictadura no le permitió reunirse con su marido antes de que el reloj biológico la incapacitara para tener hijos y en el aislamiento y la indiferencia en que se mantiene a los ancianos en nuestro egoísta país no tiene más ayuda que las pocas horas que una asistenta  que acude a su domicilio le dedica. Durante un tiempo pagó treinta y nueve euros mensuales para que la Cruz Roja le prestara el servicio de teleasistencia mediante el cual, en alguna ocasión, pudieron auxiliarla en una de sus crisis, pero ahora la Cruz Roja dice que no tiene voluntarios y ha dejado de ser abonada. La asistente del ambulatorio de la seguridad social ha tramitado con el Ayuntamiento la petición de un control permanente pero le han contestado que hay muchas solicitudes y que ahora no tienen presupuesto.

                   

Intentó hace años ir a una residencia privada, de precio nada modesto, y se encontró alojada con otra anciana ciega que gemía toda la noche sin que nadie la atendiera y comiendo una bazofia que les servían de un catering. Solicitar una plaza en una residencia pública es esperar a que el siglo haya pasado sobre ella para, si sobrevive, acabar atada a la cama y maltratada por las empleadas eventuales de la empresa privada que gestiona los servicios públicos. Mientras tanto, la otra noche, víctima de otro ataque de corazón, sin saber a quien pedir ayuda, llamó a la policía que acudió pronto pero que no pudo abrir la puerta porque ella se encontraba paralizada en la cama y hubo que recurrir a los bomberos para que descerrajaran la cerradura. Mi gran temor es que un día ni siquiera le lleguen las fuerzas para llamar por teléfono y sólo los vecinos se aperciban de su silencio cuando lleve tiempo muerta. A veces sospecho que el Ayuntamiento también espera ese final que le resolvería el problema y que de tanto en tanto le acontece a un anciano en nuestra ciudad. 

 

Estas tristes reflexiones me tenían ajena a mi realidad exterior mientras me dirigía hacia la estación de Sants cuando tropezamos –el taxista y yo- con las barreras, difícilmente salvables, de los agujeros, las vallas y las excavadoras que cubren la Avenida de Roma como si un terremoto hubiese destrozado la topografía original. Ante mi disgusto el conductor me informó de que esas obras formaban parte del plan del gobierno de conceder a los ayuntamientos fondos para ofrecer empleos a los parados con el fin de  amenguar el paro. A mi memoria acudieron inmediatamente las informaciones de prensa sobre los miles de niños que cada curso se ubican en barracones para que no se queden sin plaza escolar, pero mi informador no podía explicarme por qué en vez de levantar calles y aceras y avenidas, que a mi me parecían perfectamente útiles y en buen estado, no se dedicaban esos fondos a construir escuelas. Tampoco pudo dar respuesta a mi impertinente pregunta de por qué no se dedicaban los parados de la construcción a edificar los ambulatorios que reclaman cada año los vecinos de varios barrios y que nunca reciben satisfacción.

                   

Los fondos dedicados a planes paliativos del desempleo que nos azota con especial gravedad este año –aunque siempre ha sido endémico en nuestro país que no tiene estructura económica para asumir el empleo de toda la gente útil para el trabajo- se han invertido en obras públicas. Pero únicamente en la reforma de calles, aceras, plazas y avenidas, muchas de las cuales no necesitaban arreglo, mas no en la construcción de escuelas, de hospitales, de ambulatorios, de residencias de ancianos, de centros de acogida para mujeres maltratadas, drogadictos, menores conflictivos. La obra pública en España desde Primo de Rivera –con el efímero paréntesis de la República- se ha centrado en carreteras y calles,  la escuela y la asistencia social son las cenicientas de la atención de nuestros gobernantes. Según la información de hoy mismo se necesitan trescientas cincuenta mil enfermeras en todo el país, mientras los maestros están desbordados de trabajo, son trasladados continuamente de un colegio a otro, y las guarderías infantiles que fueron la principal reivindicación de las madres durante la dictadura siguen siendo un servicio inalcanzable setenta años más tarde, al igual que los campamentos de verano y la asistencia a los mayores, como mi amiga Francina, que morirá sola en casa sin que ninguna sensibilidad pública se sienta concernida.

                    Menos mal que tendremos unas preciosas aceras en la Avenida de Roma.

                    Barcelona, 19 de julio de 2010.

                     



Ver comentarios de facebook sobre este articulo

Escribir un comentario

Recuerda que son opiniones de los usuarios y no de R@MBLA.COM.
R@MBLA.COM se reserva el derecho a eliminar aquellos comentarios que por su naturaleza sean considerados contrarios a la legislación vigente, ofensivos, injuriantes o no acordes a la temática tratada.

Código de seguridad
Refescar

Letras y Cuentos

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Prev Next

ESTABAN SEGUROS DE QUE SALDRÍAN ADELANTE

Apenas la mujer se soltó a gemir Herbert prestó atención a la pantalla del ordenador. Le calculó cincuenta años, no más, un trabajo con años de servicio y una ruptura... Read more

Magia

De cómo ocurrió todo fue un poco así: maté dos pájaros de un tiro. Ya entonces la cosa con Adela andaba de capa caída pero seguí aguantando       Read more

Dos lados de la puerta

Permitirse oler así, emanar esa cantidad de podredumbre que quién sabe de dónde se saca. Cómo hurga el diablo, el pobre condenado.     Read more

El Athos de Barthes

Para Barthes, una de las claves al enigma de cómo vivir juntos (1) es Athos. Porque Barthes insiste en su fantasma; la idiorritmia. Fantasma que haré mío -nuestro si se... Read more

Compulsión

Al despertar aquella mañana Iris no tuvo más remedio que admitir dos cosas: una, que ésa no era otra que la vida, su vida, y no había posibilidad de que... Read more

Polvo

Las coronas caprichosas del polvo en el reino de la dejadez que de vez en cuando voy destronando con la autarquía provisional de la higiene,     Read more

Troya es un recuerdo

Ha pasado, el cometa, la espléndida velocidad, la luz, y sólo queda un rastro. Ha pasado ya el largo y sangriento mediodía, cuando Héctor sostuvo en sus manos la antorcha... Read more

Ela, Skate y yo, una historia de amor

Por fin me he comprado el skate. Si aún viviera con LFP no me hubiera atrevido. Lo dejaré aquí, al lado del espejo. La intención es cogerlo a menudo. Lo... Read more

El vestido

  Eran las cinco. El taxi la dejó en la puerta del hospital. Imposible llegar andando desde la estación de autobuses con esa lluvia. Veloz aunque cansada (tuvo que correr con... Read more

Jazz y metrópolis

Son muchas las reflexiones que se pueden hacer sobre el jazz y la cultura moderna. Sin embargo, de una u otra manera, todas pueden trazar puentes entre este estilo musical... Read more

Nekromanteion

La casilla del 15 de Agosto estaba en blanco. Ninguno de los dos sabía dónde dormirían esa noche, probablemente en algún lugar de la costa del mar Jónico. Iogumenitsa, Parga,... Read more

El fantasma de medianoche

Viajo en un mercancías de la Southern Pacific. Son las siete y media de la tarde, y el Silbador salió a las diecinueve horas de L.A. Hace un frío terrible.... Read more

Dornröschen o una excusa

  Por supuesto que no nos faltarían razones para decir queDornröschen es un cuento perfecto. No nace del tiempo, sino de la sombra de los tiempos precedentes. No presenta a un... Read more

BOJ

Aquella calurosa tarde intentaba recordar. Miraba atrás, hacia aquél insondable abismo. Ha pasado mucho tiempo. Demasiado tiempo desde todo aquello, además, soy de los pocos a los que, realmente, les... Read more

Zig Zag Zug

Me han dicho que me presente allí a las siete menos doce minutos. No antes ni después, me han dicho. Yo (claro) no lo he comentado con nadie. No se lo... Read more

Abismo fue esa cima

En ningún caso podrá Aglaya ser una mujer más bella que Natasia Filíppovna, pues la belleza es el zumo que supura de una herida por la que ella jamás habrá... Read more

Una sombra

  Suerte que no me han dicho nada, pensó Vanesa al agacharse para abrir la nevera mientras entornaba sus ojos oscuros (ojos de cabritilla asustada, ojos de cervatillo perdido), los achinaba... Read more

Il castrato mudo

Llevaba más de tres años en el coro de la escuela, un coro formado sólo por niños de diferentes edades, cada año se incorporaban nuevos niños cantores y desaparecían otros... Read more

El grillo

El grillo salió de su agujero de una forma tan inesperada –casi podría decirse que la tierra regurgitase un diamante negro después de un profundo sueño, como quien expulsa una... Read more

EL Shiz

Estaba sentada ante la pantalla de mi ordenador, cuando se me ocurrió cronometrar el tiempo que tardaba en teclear el abecedario entero: en mi primer intento fueron doce segundos. Honestamente,... Read more

Somos

Prev Next

Veronica Encinas

Veronica Encinas

Sergi Galan

Sergi Galan Reniu

Paula Ramos

Paula Ramos

Pau Marmaña

Pau Marmaña

Pau Jimenez

Pau Jimenez

Pablo Navarrete

Pablo Navarrete

Maitane Reguer

Maitane Reguer

Laia Solans

Laia Solans

Josep Lluis

Josep Lluis Nicolas

Javier Coria

Javier Coria

Guillem Sans

Guillem Sans Garrote

Francesc Sans

Francesc Sans Duch

Evelio Gomez

Evelio Gomez

Estefanía Perez

Estefanía Perez

Eric Valiente

Eric Valiente

Elena Fernandez

Elena Fernandez

Carles Batalla

Carles Batalla

Blanca Mendiguren

Blanca Mendiguren

Alez Biescas

Alez Biescas

Aida Miguez

Aida Miguez
Banner